La drysea
02.07.06 @ 22:17:09. Archivado en Cuentacuentos

Su sonrisa, congelada, me incitaba a besarle. Pero lo que no habían logrado antes los sentimientos, no lo iba a lograr ahora una maldita drysea. Kalel había salido corriendo, persiguiendo a la ninfa. Yo no sabía que hacer, si cubrirla con su capa para intentar calentarla o cubrirla para… pero no podía morir, había que luchar por su vida, como Kalel había hecho. Ahora sólo pensaba en la curación inmediata que hubiera tenido si, en lugar de la helada península de Ishtar, hubieran estado en el Bosque Blanco. ¿Qué hacían allí realmente, qué estaban buscando? Pensé que solo ella lo podía imaginar. Ella era la que nos había llevado allí. Quizás buscando un sentido a su propia existencia, un sentido a la muerte de los padres que ni siquiera recordaba. Los tres se parecían demasiado, y eso le inquietaba.
Más imaginación en… Cuentacuentos
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Isabel Rivero
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