
Ficha técnica
Título: Red de mentiras
Autores: Ángel Moya y
Malena Guerra
Editorial: Temas de Hoy
350 páginas
18,50 euros
Tras la lectura de este libro, que ofrece una información exhaustiva sobre todos los pormenores que conciernen al caso de Marta del Castillo, queda una impresión muy favorable hacia las fuerzas del orden, que han hecho todo lo que estaba en su mano y algo más o, mejor dicho, bastante más, para resolverlo y encontrar el cuerpo de la joven asesinada. Cabe recordar que se ha puesto en duda su labor y hasta su preparación, pero estas críticas son, sin duda, injustas. Tanto los policías que han intervenido, como los jueces, están muy preparados y tienen mucha experiencia.
Junto a la idea de que los profesionales que han intervenido en el asunto se lo han tomado en serio, aparecen también la perplejidad y la impotencia. Perplejidad por el hecho de unos niñatos tomen el pelo a los guardianes del orden y que éstos tengan que aguantarlo. Impotencia por tener que convenir con ellos, los policías y los jueces, que, dadas las circunstancias, aun podrían haber conseguido menos de lo que tienen. Se me hace muy cuesta arriba pensar que en Francia, Alemania o Inglaterra, unos delincuentes, jovencísimos además, puedan chulear de este modo a la policía y a la judicatura. Se repite a lo largo de todo el libro que la legislación española permite mentir a los delincuentes. A la vista de este caso surge también la evidencia de que un criminal que sea un zote puede sufrir una condena mucho mayor que otro criminal mucho peor que sepa mantener la sangre fría y tenga imaginación para inventar embustes.
Ahora sólo falta que las condenas que reciban los acusados sean mínimas, después de haber matado a una joven, haber destrozado para siempre la vida de una familia, haber obligado a gastar cientos de miles de euros en la búsqueda del cuerpo y en la investigación misma, y haber hecho que unos policías y unos jueces, honrados y abnegados. Quizá fuera conveniente hacer alguna modificación en el sistema legal español, porque es muy loable que los detenidos sean tratados de forma civilizada y con todas las garantías legales, pero de ahí a que puedan actuar como los imputados en este caso hay un trecho.
Vicente Torres
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Sí que se podía haber hecho algo más, como por ejemplo revisar cierto lugar cercano al domicilio de Carcaño y dónde fue visto junto a sus compinches con la silla de ruedas y un bulto con forma de persona envuelto en una manta. Visiten el blog La Verdad sobre Marta del Castillo, búsquenlo en google, leanlo, escuchen las grabaciones, cosa que seguramente les llevará varios días y se percatarán que la posible solución ha sido despreciada para no corregir el sumario.
soy abogada en México, y a mi parecer efectivamente se tienen que respetar las garantías de los imputados, para que no se les haga confesar en su propia contra, pero aqui ellos confesaron un crimen y yo creo que una persona con un historial como carcaño (segun noticias en internet), y aparte asesino con alevisia y ventaja sobre una joven, que quien tiene la mayor fuerza fisica es el hombre y quien la asesino en forma brutal, no creo yo que no se le puso haber sometido a que dijera donde estaba el cuerpo de la victima, eso señores hay muchas estrategias para sacar la verdad sin existir golpes ni tortura, ahora digo en caso de que se le hubiera torturado para que dijera la verdad pregunto ¿donde quedaron los derechos de la victima a no ser torturada? ¿acaso se le respetaron?, tienen tiempo de darle una satisfacción a los familiares de Marta del Castillo, ¿piensen señores abogados y jueces? si ustedes fueran padres de la victima, estarian satisfecho con esa respuesta.
Tanto que se ha criticado a la policía y resulta que no podía hacer más.
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez