
(PD)-. Él sería el responsable de experimentar con drogas para intentar controlar la mente de posibles enemigos, durante las llamadas operaciones MKULTRA y MKSEARCH. Sidney Gottlieb era un experto en inventar sustancias químicas para provocar terror; situaciones con las que desorientar a un prisionero.
Este es el protagonista del primer capítulo del nuevo libro del periodista e investigador Eric Frattini, “CIA. Joyas de Familia” en el que analiza los documentos más comprometedores de la célebre Agencia de Inteligencia de EEUU.
Reproducimos a continuación un adelanto de sus páginas.
“Han dicho de mí que jugaba a ser Dios, y eso es una barbaridad. Me limitaba a utilizar los dones que el Altísimo me había concedido para intentar defender unas convicciones que sigo manteniendo: creo que Estados Unidos tiene derecho a defenderse por todos los medios posibles”. Así hablaba Sidney Gottlieb, científico jefe de la CIA, durante una conversación con el famoso escritor Gordon Thomas. Pero quién era realmente este científico a quien en la CIA denominaban como ‘Doctor Muerte’.
Nacido en 1919, dentro del seno de una familia de judíos húngaros, el doctor Gottlieb, alias ‘Joseph Scheider’, fue el controvertido asesor científico y jefe de la División de Servicios Técnicos de la CIA, conocida también como la ‘Casa de los Horrores’.
En 1940, se licencia con todos los honores en ciencias químicas en la Universidad de Wisconsin. En 1951, Scheider su apellido real, consiguió su doctorado en químicas en el Instituto Tecnológico de California. Ese mismo año, sería reclutado por la CIA, cuando aún se encontraba en el campus universitario.
A pesar de haber podido conseguir un puesto mejor remunerado en la industria química privada, a Gottlieb le llamaba una especie de patriotismo y una ética que él podría manipular en interés propio y de los Estados Unidos. Sin duda la agencia iba a ser el campo de pruebas para sus experimentos.
Allen W. Dulles, director de la CIA entre 1953 y 1961, declararía años después que “Gottlieb había nacido para la CIA y la CIA era para Gottlieb una ‘compañía’ a su medida”.