Camps o la desvergüenza del PP
21.05.09 @ 18:09:07. Archivado en Política
Francisco Camps declaró ayer como imputado en el caso Gürtel, y a pesar de que, según sus palabras, salió contento de la declaración, el juez mantuvo los cargos de cohecho que se le imputan. No es cosa baladí, por mucho que la brunete mediática se empeñe en defenderle: si Camps recibió regalos de una red de corruptos, debería dimitir inmediatamente, si es que el PP es un partido con principios, cosa que a estas alturas ponemos en duda.
Lo cierto es que de momento, lo único que está claro es que los indicios de cohecho que apuntaba Garzón en su auto de instrucción se han confirmado. El Tribunal Superior de Justicia de Valencia así lo ha entendido, después de comprobar como varios testigos declaraban que hacían regalos en especie a Camps y después de escuchar unas grabaciones telefónicas en las que Camps agradecía al Bigotes sus regalos y le decía, gráficamente, "te quiero un huevo".
Por lo demás, después de muchas contradicciones, Camps ha declarado que los supuestos trajes pagados por la red corrupta fueron pagados por él en metálico en el establecimiento (cosa rara, pues se trababa de más de 20.000 euros), pero resulta que no guarda las facturas que lo prueban. Sus argumentos son muy débiles. Cierto es que una persona es inocente hasta que se demuestra lo contrario, pero en este caso, hay pruebas testificales - entre ellas las del sastre que hizo los trajes - que confirman la existencia de esos regalos, así como hay pruebas documentales - las grabaciones - que sustentan la anterior tesis. Con ello, la presunción de inocencia empieza a desmoronarse, al haber sólidas pruebas en contra de Camps, y frente a ello, solo cabría un ejercicio de defensa que, también con pruebas, refutara las acusaciones. Sin embargo, este ejercicio de defensa de la inocencia del Presidente Valenciano carece de sustento alguno, pues se basa en sus declaraciones, en su palabra, sin aportar la más mínima prueba, ya sean resguardos bancarios o facturas del sastre. Todo apunta, en fin, a la culpabilidad de Camps.
Frente a ello, la estrategia de la derecha y de su brunete mediática es variada a la par que débil. Primero dispararon contra Garzón, ridiculizando su auto y diciendo que nadie se vendía por unas decenas de miles de euros en trajes. Frente a esto cabría decir que lo importante no es el coste, sino el hecho, pues si alguien acepta esas corruptelas tan "escasas", también aceptará las "gordas", que no se saben. Ejemplos no faltan en la Historia; de hecho, recientemente hemos visto como diputados británicos eran capaces de pasar a la Cámara, fraudulentamente, los gastos de una bombilla o u de una lata de comida para perros, de coste bastante inferior a los caros trajes de Camps.
Pasó el tiempo y las conclusiones de Garzón se vieron refrendadas por otro tribunal, el TSJ de Valencia. Empezaron entonces a argüir que no había cargos contra Camps, que era todo una tontería y un montaje. Y entonces llega la imputación. Y tampoco pasa nada. Mientras que en otras comunidades PP y PSOE han suspendido de militancia y obligado a dimitir a los políticos imputados, a Camps se le mantuvo, minimizando la imputación con argucias procesales que venían a decir que era la forma procesal de declarar. Falso. La imputación significa que se le achacan unos presuntos delitos, en este caso cohecho, por los que tiene que declarar.
Ahora, en esta tercera fase, se intenta falsear la realidad diciendo que no hubo regalos, que no hay pruebas, incluso - dice El Mundo, cómo no - el Bigotes habría declarado que nunca ha hecho regalos a Camps. Menos mal que existe una grabación en la que Camps y su esposa agradecen a el Bigotes los regalos...
Por último, están rebajando la gravedad del delito imputado, ante la posibilidad de que vaya a juicio o sea declarado culpable. Dicen (otra vez El Mundo) que se trata de cohecho, un delito menor, que no tiene ni siquiera pena de cárcel, sino tan sólo de multa.
El objetivo, pase lo que pase, es que Camps no dimita y siga en su puesto. Que no pase nada, y no se asuman responsabilidades.
Es una auténtica vergüenza lo que estamos viendo. Y un escarnio frente a quienes en el pasado han asumido sus responsabilidades por hechos menores. Hace muchos años, por un escándalo similar, Pilar Miró tuvo que dimitir de la Dirección de TVE ante la furibunda presión de la derecha. Lo mismo sucedió con Demetrio Madrid, Presidente autonómico de Castilla - León, imputado que dimitió y que luego fue declarado inocente. Más recientemente, Mariano Fernández Bermejo tuvo que dimitir por coincidir en una cacería con Garzón. Argumento de gran solidez, pues como todo el mundo sabe, coincidir en una cacería con un juez es infinitamente más grave que recibir regalos o sobornos de una red corrupta que ha recibido contratos de tu partido e, incluso, de la Administración Autonómica que gobiernas.
Viendo este panorama, uno sólo puede pensar que el PP piensa que todos los ciudadanos somos imbéciles, o acaso lo que piensan es que vivimos en una república bananera en la que ellos, como una casta superior, se encuentran por encima de la Ley, y mientras el común de los mortales asume sus responsabilidades, ellos siempre salen incólumes y nunca tienen la culpa de nada, porque todo es mentira, y ellos son los mejores, los más guapos y los más honrados.
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