La mentira del abaratamiento del despido como solución a la crisis
07.05.09 @ 13:16:44. Archivado en Política
Se está hablando mucho del problema, real y cierto, del paro en España, pero al mismo tiempo que se discute y analiza, se dicen muchas inexactitudes, o más bien, se vierten opiniones interesadas. Los empresarios, la patronal y los economistas neoliberales no cejan en su empeño de señalar que el mercado laboral necesita una reforma, y que ésta pasa ineludiblemente por el abaratamiento del despido. Sólo así, señalan, los empresarios se verán empujados a contratar a gente, ya que en España el despido es muy caro. Parece, pues, que todo el problema del mercado de trabajo en España se resume en el coste del despido. Nada más lejos de la realidad.
Recientemente, el INE ha publicado un significativo dato, el de la evolución de los contratos de trabajo en España desde el comienzo de la crisis.
Como vemos en el cuadro adjunto, desde Enero de 2007 el número de contratos de trabajo indefinidos ha aumentado, pasando 11, 23 millones de contratos indefinidos en 2007 a 11, 74 en 2008 (ya en plena crisis) y a 11, 81 millones en 2009. Es decir, que en plena crisis económica, el número de contratos indefinidos ha aumentado ligeramente.
Sin embargo, si analizamos la evolución de la contratación temporal en el mismo período, vemos como ésta ha pasado de 5, 27 millones de contratos temporales a comienzos de 2007, a 5, 07 millones en 2008 y 4, 02 millones de personas en 2009. Es decir, más de 1.200.000 personas con contratos temporales han perdido su empleo con la crisis.
¿Qué significa esto? Significa que, contra lo que falsamente dicen los empresarios, el despido no es caro, en tanto que la gran mayoría de parados que ha generado esta crisis no lo ha sido por despidos de trabajadores indefinidos percibiendo la indemnización correspondiente de 20 días o 45 días, sino por contratos temporales que no se han renovado, yendo estos trabajadores temporales al paro con una indemnización mínima de 8 días de salario. Por tanto, el coste para el empresario ha sido mínimo.
Lo que subyace detrás de todo esto es que el gran problema del mercado de trabajo en España es la temporalidad. En efecto, mientras la media de contratación temporal en la Europa es del 10%, en España supera el 30%. Esto provoca que casi un 30% de la población activa esté permanentemente en el alambre, fluctuando entre la posibilidad de seguir en su puesto de trabajo merced a una nueva renovación de su contrato temporal (contrato basura habría que llamarlo más bien) o quedarse en paro con una indemnización mínima de 8 días de salario. Mientras la economía va bien, el empleo, aunque sea de ínfima calidad, se mantiene. El problema llega cuando arrecia la crisis, en el que esa fluctuación que decimos se rompe y la mayoría de los temporales en vez de ver sus contratos renovados, se va directamente al desempleo sin que el empresario tenga que efectuar ni siquiera un despido: basta con esperar a la expiración del contrato temporal.
Por ello, en momentos de crisis el paro crece a una gran velocidad en España, ya que con que a la mitad de esos trabajadores temporales no se les renueve el contrato, el desempleo se incrementa en 1 millón y pico de personas, de forma rápida y barata para el empresario, cosa que no ocurre en otros países de nuestro entorno.
Todo esto nos indica que la solución no está en abaratar el despido, pues este ya es suficientemente barato. Los empresarios buscan, a través de esta manipulación, conseguir que esa parte de sus trabajadores (los indefinidos) que se encuentra protegida por una indemnización razonable, acabe quedando en la misma situación de desprotección en la que se ven los trabajadores temporales. Ni más, ni menos. Se busca que los despidos improcedentes sean más baratos, porque nadie podrá decir que un despido procedente es caro: si es por motivos disciplinarios, sale a coste cero, y si es por razones objetivas, sale a 20 días de salario. Lo que quieren es que cuando despidan sin causa, les salga a precio de saldo, cuando no gratuitamente.
Es curioso el argumento. A ningún empresario se le ocurriría defender que cuando se rompe e incumple un contrato, no hubiera indemnización para el perjudicado, para el que cumple con su parte. En los contratos comerciales, de servicios, en cualquier negocio, si una parte incumple, indemniza al otro. Todos los empresarios están de acuerdo. Pero cuando se incumple un contrato de trabajo y se despide sin causa, rompiendo ese acuerdo contractual, quieren que sea gratis, sin indemnización alguna por incumplimiento.
A los empresarios que defienden estos temas habría que recordarle muchas cosas. Que en los tiempos de bonanza, cuando sus empresas iban como motos y ellos se embolsaban sueldos millonarios y la empresa registraba beneficios inimaginables, los trabajadores seguían siendo contratatados por medio de contratos basura con sueldos ínfimos, y cuando se procedía a negociar la subida salarial, ésta solía ser ligeramente superior a la inflación, mientras que los beneficios crecían exponencialmente en cifras de dos dígitos.
Ahora que la cosa va mal, la culpa de todo es de los trabajadores, y ellos tienen que pagar la cuenta, cargar con la crisis. Cuando van bien las cosas, no ven el beneficio por ningún lado; en cambio, cuando van mal son los trabajadores los que tienen que cargar con la responsabilidad.
Quizá ninguno sepamos exactamente cómo salir de la crisis, pero lo que estás claro es que la solución no pasa por abaratar el despido o recortar los derechos sociales de los más desfavorecidos. En todo caso, lo que sí deberíamos hacer es recordar. Recordar cuando vuelvan los tiempos de bonanzas lo que hicieron los empresarios y banqueros cuando las cosas fueron mal, cómo dejaron abandonada a tanta gente y cómo se aprovecharon para intentar sacar tajada de la desgracia colectiva. Cuando llegue la recuperación, habrá que replantearse cómo hacer un modelo económico en el que no siempre ganen los mismos (empresarios) y pierdan los mismos (trabajadores). Mientras tanto, sólo queda apechugar y luchar por recuperar la senda del crecimiento, pero a no a cualquier coste, y menos aún a costa del sufrimiento y el esfuerzo de los que menos culpan tienen del entuerto en que nos han metido un puñado de empresarios (e ideólogos neoliberales) que se van de las empresas que quiebran con los bolsillos llenos mientras piden que se abarate el despido como medida imprescindible para solucionar la crisis.
P.D:El presidente de la patronal, Díaz Ferrán, criticó ayer a Zapatero y elogió a Esperanza Aguirre, de quien dijo que es “cojonuda”. Si yo fuera el Presidente del Gobierno, me enorgullecería de que el jefe de los empresarios me criticase. Más aún cuando su modelo parece ser Esperanza Aguirre.
Comentarios:
Esperemos que los trabajadores se den cuenta y se movilicen, en la calle y en las urnas, por sus derechos, que cuestan mucho conquistar pero que fácilmente se pierden.
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