25 años del reestablecimiento de la democracia en Argentina
10.12.08 @ 19:13:56. Archivado en América Latina
Hoy se cumplen 25 años del restablecimiento de la democracia en Argentina tras la brutal Dictadura Militar que gobernó al país con mano de hierro desde 1976 a 1983. Se trata de una fecha histórica para el pueblo argentino, que conmemora la recuperación de las libertades precisamente el mismo día en que se celebra el Aniversario de la promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Pero esta fecha no es sólo motivo de celebración en Argentina, sino que es también un momento para recordar la barbarie cometida durante su Dictadura Militar, a fin de que recordando la ignominia, sabiendo la verdad de lo que pasó y enjuiciando a sus responsables, se pueda evitar que esos execrables sucesos vuelvan a cometerse. En palabras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, “toda la sociedad tiene el irrenunciable derecho de conocer la verdad de lo ocurrido, así como las razones y circunstancias en las que aberrantes delitos llegaron a cometerse, a fin de evitar que esos hechos vuelvan a ocurrir en el futuro”.
Unos simples datos sobre la Dictadura Argentina. Según el informe oficial "Nunca Más" de la CONADEP (Comisión Nacional de Desaparecidos), durante la Dictadura Argentina cerca de 22.000 personas fueron asesinadas, y otras 9.000 fueron "desaparecidas" (“Es una incógnita. El desaparecido no tiene entidad. No está ni muerto ni vivo”, dijo el General Videla acerca de esas personas que, una vez detenidas por los militares, no volvían a aparecer).
Pero la barbarie no se detuvo allí. Decenas de miles de personas fueron torturadas por el simple hecho de tener ideas "contrarias a la civilización occidental", esto es, por militar o simpatizar con partidos de izquierda, o tener amigos que lo hacían, o por escribir en revistas y periódicos críticos con el sistema, o participar en huelgas.
Las torturas más comunes eran el uso de la picana eléctrica, con descargas en las partes más sensibles del cuerpo humano (genitales), los golpes, la inmersión en agua o la violación de mujeres. A otros se les sedaba y se les lanzaba vivos desde los”helicópteros de la muerte” sobre el Río de la Plata. Por no hablar de las más brutales, recogidas por Julio César Strassera, fiscal del proceso contra las juntas militares en 1985: quemar los senos a las mujeres con un soplete o torturar a un bebé de 4 meses en presencia de sus padres.
Mención especial merece el secuestro de niños. Consistía en sustraer niños de corta edad de los detenidos e integrarlos en familias de militares o policías del Régimen. Otros muchos nacían en los campos de concentración, donde sus madres embarazadas estaban presas. Una vez nacidos, se le arrebataba a la madre, que solía ser asesinada para no dejar huellas, y se les daba a torturadores o militares. El Grupo de Tareas 3.3.2, comandado por Jorge Vildoza y bajo la supervisión del Almirante Eduardo Massera (uno de los dirigentes de la Junta Militar), resolvía a quién le correspondía el bebé de entre los militares o allegados que habían expresado al Grupo de Tareas el deseo de adoptar un niño. Los que se apropiaban de estos menores, usaban dos caminos para borrarles la identidad y su historia familiar: bien los adoptaban como hijos propios, bien se acogían a la figura jurídica de la adopción plena, que en Argentina borra el vínculo con la familia de sangre y el menor pasa a integrar la familia adoptiva. Dada la escasa edad, meses, de los menores, éstos no recordaban a sus originarios padres, y eran formados en los valores de sus nuevas familias. Un General argentino justificó esta práctica en una entrevista, en la que reconoció ser responsable de al menos 5.000 desaparecidos: “Había que sacárselos para que no se hicieran subversivos”.
Muchos de esos niños, que por diversos motivos descubrieron el engaño de sus vidas, buscan aún a sus familiares, con la tragedia a cuestas de saber que no tienen identidad, que la vida que se les dio era falsa.
Estos son sólo algunos de los terroríficos hechos que perpetraron los militares durante la Dictadura que un día como hoy de hace 25 años, tocó a su fin.
Felizmente, muchos de esos dirigentes están siendo hoy juzgados, una vez que las ignominiosas leyes de Punto Final y Obediencia Debida y de Amnistía que los primeros gobiernos democráticos se vieron presionados a promulgar, fueron anuladas por los Tribunales.
Hoy, por tanto, no sólo podemos celebrar el 40 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino que todos los defensores de ésta deben de estar de enhorabuena pues un día como hoy de hace 25 años, cayó una de las más feroces y sanguinarias Dictaduras que conoció el Siglo XX.
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