Dos opiniones interesantes: Javier Ortiz e Iñaki Gabilondo
05.12.08 @ 12:12:41. Archivado en Medios de Comunicación
Transcribo hoy dos opiniones interesantes y autorizadas sobre dos temas de actualidad con mucho trasfondo. En la primera, Javier Ortiz, en su columna de Público, pone en evidencia el doble rasero de Occidente según los asuntos que trate, el enorme cinismo que embarga a determinados apóstoles del bien y del mal. La segunda es la opinión de Iñaki Gabilondo sobre el profundo mal que atenaza a Euskadi, sobre la miseria moral que ha impregnado a gran parte de la sociedad vasca.
"Hugo Chávez anima a sus seguidores a promover una consulta popular que le permita repetir su mandato presidencial y muchos de nuestros probos comentaristas están escandalizados.
Es curioso cómo funcionan. Si la población de tal o cual estado europeo rechaza en referéndum una reforma importante del funcionamiento de la UE –ha habido varias que han padecido esa suerte–, a nuestros guardianes de la pureza democrática les parece estupendo que el asunto vuelva a someterse a votación al cabo de unos pocos meses, a ver si tiene mejor suerte, e incluso aplauden que se busque un subterfugio para sacar adelante el proyecto sin necesidad de que pase por las urnas, no vaya a ser que sea derrotado de nuevo. En Dinamarca, en Francia y en Irlanda saben algo de estas cosas.
No hay ningún principio rector de la democracia que establezca que lo decidido en un referéndum no pueda ser rectificado en virtud de otro referéndum posterior. No sólo porque el propio electorado experimenta transformaciones generacionales, sino también porque cada votante puede cambiar de opinión en función de las circunstancias. (Un dato curioso: según el último Sociómetro Vasco, recientemente dado a conocer, una proporción considerable de la población vasca declara que apoyaría o rechazaría en las urnas la independencia de Euskadi según cómo viera las cosas en el momento de producirse la votación.)
En resumen: que casi todo en esta vida es legítimo, a no ser que sea el jefe de Estado venezolano quien lo proponga.
“¡Quiere convertir su presidencia en vitalicia!”, claman algunos. Ya. No como Juan Carlos I, quien, como todos sabemos, abandonó el cargo al cabo de dos mandatos, tras pasar por las urnas". (Javier Ortiz en Público).
"Tal vez a España le cueste acabar con ETA, pero Euskadi, si lo quisiera, podría acabar hoy mismo. Bastaría que los vascos despertáramos del sueño y recuperáramos nuestra dignidad como pueblo. Una dignidad que hemos malbaratado en tantos años de comprensiones equivocadas, interpretaciones políticas enrevesadas y una variada gama de excusas y desenfoques para no ver lo obvio. Para no ver asesinos en los asesinos de ETA, sino patriotas, o hermanos descarriados, o vanguardia política, o mal necesario, o mal indeseable pero inevitable. Al no verlos exactamente como asesinos, era fácil que muchos no vieran a las víctimas exactamente como víctimas. Así, poco a poco, día a día, año a año, hasta el desarrollo del virus y la infección general; y la pérdida de la dignidad, por tanto silencio, tanta cobardía. Nos fuimos enredando en discusiones bizantinas sobre soluciones políticas o soluciones policiales, y sus múltiples combinaciones en uno u otro momento de la historia. Nos trabamos también, de forma pegajosa, en las disputas de ocasión. Lemoniz o Leizaran, hoy la Y griega vasca. Como si fueran razones cuando sólo han sido y son excusas. Enmarañados en esas disputas, relacionando la violencia con tal o cual hecho político o social, fuimos digiriendo, como simple efecto secundario, crímenes, muertos, huérfanos, viudas, amenazas y extorsiones. Y nos envenenamos. Euskadi es un pueblo que está envenenado. Desde hace unos años, lo sabemos con claridad, y nos asusta. Y queremos curarnos, y hemos empezado a curarnos. Pero todavía muchos sueñan con milagros. A esos milagros los llaman Madrid, referéndum o consulta. Pero los remedios no están en Madrid ni en la consulta. Están, por ejemplo, en los 2.409 votantes de ANV en Azpeitia, y en su joven alcalde, Iñaki Errazkin, también de ANV. Si ellos se atrevieran a defender sus objetivos políticos sin la ayuda de asesinos, y dijeran "no" a ETA, estaríamos en el camino de la curación colectiva. Pero ya vemos que no: 2410 cobardes. Y ya sabemos, lo dijo Montaigne, que la cobardía es la madre de la crueldad". (Iñaki Gabilondo).
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