La doble moral de Occidente con Uribe
11.07.08 @ 13:18:02. Archivado en América Latina
El Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, se ha convertido en el nuevo ídolo de la derecha occidental tras su enfrentamiento con Chávez y el rescate de Ingrid Betancourt. He aquí un ejemplo de doble moral: lo que hace Chávez está mal y es dictatorial; lo que realiza Uribe, es un ejemplo a seguir por toda Latinoamérica.
En efecto, no han tardado en movilizarse los políticos y periodistas conservadores para jalear a Álvaro Uribe, al que ponen como modelo a seguir por los restantes mandatarios latinoamericanos. Es su político preferido: servil con Bush, neoliberal, duro y hasta violento con los terroristas, enfrentado a la izquierda de su país y del resto del continente. El ejemplo a seguir, en contraposición con Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa, adalides del mal.
Pero repasemos un poco los escándalos protagonizados por el presidente colombiano para comprobar si verdaderamente es digno merecedor de tantas alabanzas o estamos ante un caso más de la doble moral con que Occidente juzga a los políticos del Sur.
Álvaro Uribe, es innegable, ha debilitado al máximo a los terroristas de las FARC con una política de mano dura que, sin embargo, ha violado los derechos humanos en no pocas ocasiones. Porque aunque sean terroristas, estos tienen derechos, y deben ser capturados y enjuiciados conforme a la ley, cosa que no siempre ha hecho Uribe. Sonroja y sorprende que el asesinato planificado de Raúl Reyes quedara impune, y que lo que escandalizara fuera su presencia en Ecuador y no la invasión ilegítima de otro país para asesinar impunemente a unos terroristas que dormían en unos campamentos improvisados.
Estas acciones suponen ejecuciones extrajudiciales, de ninguna manera justificadas, por las que Álvaro Uribe debería ser juzgado como instigador y perpetrador. Nos hace recordar el papel de los GAL en España, que escandalizó - justamente- a tantos en su época (pero claro, entonces quien lo hacía era el PSOE, y la izquierda no tiene el placet que tiene la derecha). Los responsables fueron condenados por los tribunales, y la ignominia del crimen del Estado pasó a la posteridad como un punto negro en la lucha antiterrorista que, además, se demostró inservible.
Lo mismo debería ocurrir con Uribe, con la agravante de que al asesinato impune se le suma la invasión de otro país. No quiero imaginar lo que pasaría si España entra ilegalmente en Francia y asesina a 9 etarras. Sería un escándalo internacional.
A los terroristas hay que perseguirlos, capturarlos y someterlos a la Justicia, no asesinarlos extrajudicialmente, como hace Uribe. Eso solo sirve para cargarlos de razones y para prolongar el conflicto. El fin nunca justifica los medios.
Esta severidad criminal que Uribe aplica a los terroristas de las FARC no es seguida, sin embargo, con los no menos criminales paramilitares de la AUC (Autodefensas Unidas de Colombia), responsables de miles de muertos y, como las FARC, vinculados al narcotráfico, a los que concede amnistías y penas reducidas. Pero claro, lo hace porque Álvaro Uribe tiene claros nexos con los paramilitares. De hecho, más de la tercera parte de los diputados de su partido han sido apartados de sus escaños y están siendo juzgados por sus vínculos con el paramilitarismo. El propio Uribe tiene familiares (su primo, estrecho colaborador suyo) fuertemente vinculados a las AUC, que van a ser enjuiciados.
La Corte Suprema, por su parte, estrecha el cerco sobre el Presidente, que ha visto como alguno de sus Ministros han tenido que dimitir por sus nexos con los criminales. De ahí algunas reducciones de condena, extradiciones y pactos con los paramilitares para que callen y no le impliquen en nuevos escándalos. Todo un ejemplo.
Además, la que fuera mujer del mayor capo de la droga de los 90, Pablo Escobar, ha contado como Uribe, en su época como Gobernador de Antioquia, tenía relaciones con Escobar, hasta el punto de que este le prestó su avión personal para que Uribe viajara al entierro de su padre.
Pero los escándalos presidenciales de Uribe no quedan ahí. La Corte Suprema está investigando a una diputada opositora que fue sobornada por el partido de Uribe para que cambiara el sentido de su voto, facilitando la reforma constitucional que permitió a Uribe presentarse a la reelección en 2006.
Y por si fuera poco todo esto, Uribe está planeando un referéndum que le permita presentarse por 3ª vez, a pesar de que ya modificó la Constitución para un segundo mandato. Lo mismo que pretendía Hugo Chávez con su referéndum de diciembre, y que fue calificado como dictatorial por la misma prensa y políticos (Aznar, por ejemplo) que ahora jalean a Uribe y apoyan su reelección indefinida.
Sí, un Presidente que viola los derechos humanos, que tiene claros nexos con el paramilitarismo al que otorga beneficios y prebendas, relacionado con el narcotráfico y que busca perpetuarse en el poder, es propuesto como modelo político a seguir en Latinoamérica. En cambio, por mucho menos, otros son considerados Dictadores y enemigos del mundo libre y desarrollado. Si esto no es doble moral, que baje Dios y lo vea.
El Para-Presidente Uribe con todo, lo tendrá difícil, porque se tendrá que enfrentar a la Justicia independiente e imparcial que hay en su país y a las demandas por violaciones de derechos humanos que se le presentarán. Acabar con el terrorismo por medios ilegítimos no sale gratis, como se está demostrando en Perú con el enjuiciamiento a Fujimori.
Esperemos que llegue el día en que Uribe sea enjuiciado también por sus desmanes, porque si algo ha demostrado la historia es que los atajos, la impunidad y la violación de los derechos humanos no llevan a ningún sitio: son pan para hoy, y hambre para mañana.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/178187
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
autor
Contacto








