¿Filtró el Supremo la conversación de Casas para desacreditar al Constitucional ante las importantes decisiones que se avecinan?
05.06.08 @ 13:51:28. Archivado en Política
Esa es la pregunta que se nos plantea una vez leídas las informaciones que sacó a la luz ABC sobre la conversación telefónica de María Emilia Casas, Presidenta del TC, con una letrada presuntamente víctima de malos tratos, acerca de la custodia de su hija.
Se ha querido ver en esta conversación una supuesta polémica por asesoramiento ilícito (los magistrados lo tienes prohibido) que desacreditaría a la Presidenta del TC, figura clave en algunas de las decisiones que el Constitucional tendrá que tomar acerca del Estatut o los matrimonios homosexuales, por ejemplo.
La pregunta es ¿quién filtró el contenido de la conversación intervenida, con qué propósitos? No lo sabemos a ciencia cierta, pero algunas sospechas nos vienen a la mente. El Tribunal Supremo mantiene una dura pugna de competencias y de criterios jurisprudenciales con el Constitucional que viene de lejos, y que ha enquistado sus relaciones. La última con el amparo concedido a los Albertos por el TC, que invalida la sentencia condenatoria avalada por el Supremo. A ello se suma el perfil de sus dos Presidentes. De un lado está Francisco José Hernando, Presidente del TS y del CGPJ, miembro de la Asociación Profesional de la Magistratura, asociación conservadora de los jueces que junto con el CGPJ que él preside ha sido uno de los órganos judiciales que más batalla plantó al Gobierno durante la pasada legislatura, extralimitándose en sus funciones (al elaborar informes sobre el matrimonio homosexual o el Estatut que no eran de su competencia, por ejemplo). Del otro lado, María Emilia Casas, Presidenta del TC y considerada del sector progresista, más proclive a convalidar las leyes dictadas por el Gobierno y recurridas por el PP. Hasta la reciente muerte de García - Calvo, en el TC había un empate entre conservadores y progresistas, y su voto de calidad como Presidenta se presentaba como decisivo a la hora de deshacer el supuesto empate en asuntos decisivos como el Estatut (si bien, la división no es tan clara, como se vio en el caso del recurso contra la ley de violencia de género, en el que la mayoría de magistrados conservadores avalaron la ley junto a los progresistas).
La suma de estos factores llevan a pensar si no habrá sido el propio TS el que haya filtrado la noticias con el fin de desacreditar a la Presidenta y ponerla en entredicho ahora que se está a punto de discutir la constitucionalidad del Estatut o de la Ley sobre el matrimonio homosexual. El PP enseguida ha salido al paso de mano de Federico Trillo diciendo que la situación es "insostenible" e insinuando que Casas debería dimitir. Así, se conseguiría de nuevo el empate, y sería más difícil que el Estatut pasase el filtro de constitucionalidad, por ejemplo. Una estrategia muy clara.
Sin embargo, las cosas se han sacado de quicio. Casas habla con una letrada a la que parece conocer que le consulta sobre un tema de custodia de menores, y Casas le da su impresión y alguna directriz general, sin ofrecerle concreto asesoramiento jurídico, que sería lo ilegal. ¿Acaso esto es motivo de escándalo? Pensemos en cualquiera de nosotros como magistrados a los que llama un conocido para preguntarnos nuestro parecer profesional sobre un tema, ¿no le daríamos nuestra impresión? Me parece evidente que sí, que opinaríamos de manera genérica, según nuestra experiencia, acerca de cómo vemos el caso. No veo mal en ello.
Otra cosa hubiera sido que Casas juzgara el asunto y recibiera llamadas para presionarla que ella sentenciara en su favor, o que Casas llamara a su vez al Juez encargado del asunto para favorecer a su amiga, pero eso no ha sucedido. Simplemente, ella ha dado su opinión, como cualquier otro ser humano, acerca de un supuesto que no le afecta, como evidencia la trascripción de las conversaciones que ayer publicó El País.
De hecho, la mayoría de magistrados del TC le han mostrado su apoyo, ante un tema que sin duda se ha sacado de contexto y exagerado con la intención política de desacreditar a la Presidenta del TC.
Lo que sí sería un verdadero escándalo es que determinados sectores del TS o de la magistratura hubieran filtrado este asunto con el fin de poner en entredicho a la Presidenta del TC, ya fuera por rivalidad o encono o, más grave aún, con una finalidad política determinada. Eso y no otra cosa es lo que debemos plantearnos en este caso: ¿quién y por qué filtró la conversación de Casas?
Algo huele a podrido en el Tribunal Supremo.
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Es evidente que la filtración sobre Casas tenía intencionalidad política, ¿quién la hizo? ¿Iba a ser alguien del PSOE como dices que son los del TS? Al revés, creo yo...
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