Análisis de los candidatos al anillo de la NBA
25.03.08 @ 16:34:18. Archivado en Deportes
Quedan unos 12 partidos, 1 mes, para que finalice la temporada regular en la NBA y den comienzo unos playoffs que se presentan como uno de los más igualados de los últimos tiempos, con muchos equipos candidatos al anillo, especialmente en el salvaje Oeste, donde la pugna promete ser feroz.
Si ya de por sí a comienzos de año había muchos equipos con posibilidades de optar al título, la cascada de fichajes que propició la llegada de Gasol a los Lakers (en un movimiento que seguramente pasará a la historia por el impacto que produjo en la liga y la remodelación de plantillas que propulsó) ha hecho que los equipos favoritos reforzaran aún más si cabe sus plantillas con fichajes de relumbre (a costa de los más flojos, que han permitido la salida de buenos jugadores con vistas a reconstrucciones en el futuro) hasta completar unos equipos muy compactos y de gran calidad con los que luchar en la competida batalla por el anillo.
Son muchos los equipos con opciones de acceder a las finales de la NBA, lo que indudablemente propiciará feroces cruces en las primeras rondas que darán con algunos favoritos eliminados a las primeras de cambio. Esto queda especialmente claro en el Oeste, donde ya de por sí un equipazo se quedará fuera de los playoffs (Golden State o Denver, con casi total seguridad) y en el que cualquiera de los 8 clasificados se encontrará en condiciones de acceder a las finales de la NBA gracias a sus poderosas plantillas. La lucha por el liderato en el Oeste que reporta el factor cancha a favor está siendo espectacular, con frecuentes cambios de lideratos y hasta 5 equipos separados por menos de dos partidos de diferencia, por lo que tanto New Orleans, actual líder, como Lakers, Houston, Phoenix o San Antonio están en condiciones de hacerse con la 1º posición. Otro factor a tener en cuenta serán los cruces, y especialmente cuáles de estos equipos quedan en 5º y 6º lugar (Utah, como líder de su división, tiene asegurado el 4º puesto) y compiten durante todos los playoffs con desventaja de campo.
Analicemos las posibilidades de cada uno. En primer lugar, los sorprendentes líderes, los Hornets de New Orleans, que cada año progresan más y se presentan ya como un equipo muy a tener en cuenta. Espléndidamente entrenados por Byron Scott (que ya llevó a los Nets de Jason Kidd a dos finales de la NBA) y comandados por uno de los mejores bases de la NBA (el mejor, con permiso de Nash y Kidd), Chris Paul, tienen un juego agresivo y entretenido, con un amplio repertorio ofensivo: de un lado el juego explosivo de Paul, capaz de promediar 21 puntos por partidos y repartir 11 asistencias, y de romper las defensas con sus penetraciones y tiros en suspensión; de otro lado, la polivalencia y el juego solvente de David West, un falso cuatro que sin ser muy conocido promedia 20 puntos y 9 rebotes, y para culminar el tiro exterior que aporta Peja Stojakovic, uno de los mejores tiradores de la liga y un excelente jugador. A eso se suma un banquillo reforzado con Bonzi Wells o Peterson, para completar un plantilla de calidad. El único problema radica en su juego interior, que no tiene la suficiente entidad como para medirse a monstruos como Duncan o O' Neal. Ahí puede radicar la clave de su éxito, en su defensa y en la aportación de Chandler, su pívot titular, gran reboteador que tendrá que elevar sus prestaciones para hacer frente a las torres que pululan por la liga. Si consiguen defender bien y sus pivots juegan como a principios de año, pueden dar la sorpresa, aunque todo hace indicar que a la hora de la verdad les faltará ese punto extra necesario para vencer a los favoritos.
Los Lakers por su parte se han convertido en uno de los grandes favoritos de este año gracias a la incorporación de Pau Gasol, la pieza que les faltaba para completar un poderoso juego interior - indispensable para competir en playoffs - y para ayudar y descargar de compromiso a Kobe Bryant en el ataque angelino. Ellos, junto con la aportación poco valorada pero fundamental de un Lamar Odom inmenso en el rebote y en la defensa y con una eficaz aportación en ataque, son el pilar sobre el que se asientan estos Lakers dirigidos desde el banquillo por el mejor entrenador de la liga, Phil Jackson, y que cuenta con la dirección en cancha de un solvente base, Derek Fisher. La clave de sus posibilidades radicará en las lesiones, esto es, en la recuperación de Bynum, que junto con Gasol formará un temible juego interior y ampliará las opciones ofensivas y defensivas del equipo, y en las molestias de Bryant en su dedo, por el momento controladas. El único punto débil se encuentra en la falta de un banquillo profundo, muy necesario en unos playoffs duros y con poco tiempo para descansar, más aun en un equipo frágil por las lesiones.
Houston no era un candidato a tener en cuenta a comienzos de año, y menos tras la lesión de Yao Ming, pero recientemente encadenó una increíble racha de 23 victorias consecutivas que lo metió en la pomada del Oeste. Con McGrady rindiendo a gran nivel todo es posible, pero notarán la falta de un juego interior más consistente y la escasez de banquillo. Salvo sorpresa, se antoja el más flojo de todos los contendientes.
Utah es un equipo que sin partir como favorito en las quinielas, será un rival a considerar. Defiende fuerte, su campo es un fortín y es un equipo correoso con buenos jugadores como para dar la sorpresa y plantar cara a los favoritos. Tiene unos de los grandes bases de la liga, Deron Williams, anotador y gran pasador y director de juego, un juego interior potente y anotador con Boozer y Okur, y grandes defensores, como le gusta a Sloan. Un rival que llevará las eliminatorias al límite de 7 partidos.
Phoenix es uno de los eternos aspirantes al anillo en los últimos años. Ha reestructurado su plantilla con O'Neal, acomodando su juego al ya legendario pívot pero sin perder su estilo propio. La gran aportación de Grant Hill en aspectos intangibles, y el nivel habitual de Stoudamire y Nash le hacen un equipo temible, con un juego vistoso y con el añadido de la defensa y juego interior que aun puede aportar Shaq, que una vez acoplado al equipo, lo convierte en uno de los favoritos al título.
San Antonio, tras un ligero bache, parece que vuelve a escalar posiciones, y es probable que pueda acabar liderando el Oeste. Es el actual campeón, sigue siendo el equipo que mejor defiende y con unos grandes fundamentos en ataque. Duncan es el jugador más determinante de la liga, Ginobilli está enorme y tiene un banquillo sin demasiado renombre pero que aporta bastante más de lo que parece. En playoffs se crecen y dan lo mejor de sí, son difíciles de ganar, y a mi entender los grandes favoritos del Oeste. Tienen todo lo necesario para serlo (Duncan, defensa, tiro exterior, buenos jugadores), y la única pega es el estado de forma Parker, aun renqueante de su tobillo, y la edad, que empieza a pesar en este equipo y a notarse en los finales apretados. Con todo, mi favorito.
Dallas en cambio empieza a desinflarse, curiosamente tras la llegada de uno de los mejores bases de la década, Jason Kidd, que hacía presagiar un equipo invencible. Sin embargo, una serie de derrotas y las desavenencias del propietario con la cuestionable labor de Avery Johnson en el banquillo hacen dudar de este equipo que, sin embargo, y a pesar de ello, será un rival peligroso y a tener en cuenta, sobre todo si Nowitzki hace un buen papel en los playoffs para sacarse la espina del fracaso del año pasado, en el que cayeron en primera ronda a pesar de ser líderes del Oeste. De todas formas, el equipo genera dudas.
Y la octava plaza se la disputan Denver y Golden State con su juego rápido y veloz, correr y tirar, que los hace espectaculares. Tiene un gran base, Davis, y un buen juego exterior con Ellis y Jackson, pero el juego interior es inconstante y están todavía un paso por detrás de los grandes, lo cual no quita que puedan sorprender a propios y extraños como hicieron el año pasado. Más confianza me da Denver en caso de clasificarse, al contar con el combo Iverson - Carmelo Anthony que garantiza un potencial ofensivo sin parangón en la liga. Si a ello se le suma un juego interior duro y reboteador, con grandes defensores como Martin y Camby, y algo de banquillo, te sale un equipo capaz de todo, de lo mejor y lo peor. Les falta creérselo, y acaso la dirección de un buen base, verdadera carencia del equipo.
En el Este, por su parte, está el mejor equipo de la liga regular, los Boston Celtics, que vuelven a enamorar con su juego y su tripleta atacante: Allen, Pierce y Garnett, la mejor de la liga. Su base, Rondo, empieza a progresar, aunque anda todavía lejos de otros bases rivales como Kidd, Paul, Nash o Parker. La incorporación del veterano Casell puede ser fundamental, aportando puntos y experiencia. A priori son los grandes favoritos, y probablemente lleguen a la final, pero habrá que verles entonces enfrentados a un equipo del Oeste y a su duro juego interior, una de las fallas de los Celtics. Garnett deberá curtirse bajo los aros, y demostrar que es capaz de llevar a su equipo lejos en los playoffs, cosa que no ha hecho hasta ahora. Su rendimiento ante los grandes es una incógnita, pero será sin duda el rival a batir. Con ellos en la final, los 7 partidos están asegurados.
Aparte de los Celtics sólo los Pistons, duros y competentes como en los últimos años, pueden hacerles frente en el Este. Dependerá de que sus jugadores eleven sus estadísticas en las eliminatorias por el título, y de que su defensa esté afinada. Con eso, ya han demostrado de lo que son capaces.
Quedan los actuales finalistas, los Cavaliers de Lebron James, que van a más y se han reforzado con inteligencia este febrero. Si Ben Wallace vuelve a ser el que era en Detroit, y con la aportación de Szczerbiak y de Joe Smith, junto con la clase de Ilgauskas, pueden volver a llegar lejos en las eliminatorias, sobre todo si Lebron desempolva las estratosféricas actuaciones del año pasado acompañado por un banquillo más profundo que el que tenía en 2007, cuando llegaron a la final con poca artillería.
En resumen, un final de liga apasionante, muy abierto, con muchos candidatos e igualdad entre los favoritos. Todo es posible, así que cualquier pronóstico puede resultar en vano, pero si me dieran a apostar, lo haría por una final Celtics - Spurs con los de San Antonio como campeones. El factor Duncan puede ser decisivo.
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