Las cosas de Prometeo
06.10.08 @ 15:15:10. Archivado en poesía
Encuentro en Horacio (Carm I, XVI) una curiosa variante del mito de Prometeo, muy sabrosa:
"Cuentan que Prometeo, obligado a añadir al barro primigenio una partícula tomada de cada criatura, también nos puso en las entrañas la furia del león embravecido".
Es una variación bien interesante, pues va un tanto más allá de la "sympatheia" que propugnaba la Stoa entre todas las formas de la divina naturaleza viviente. Aquí, en realidad, estamos muy cerca de la ontología de la interprenetración propia del Avatamsaka, en la que ya sabéis que milito alegremente: infinitos mundos en una mota de polvo, reflejados infinitamente el uno en el otro, a lo largo del diamantino esplendor de la red de Indra.
Hay algo en mí de cada una de las criaturas, una fantástica consanguinidad mítica que nos enraiza en un común vínculo original: me descubro en ellas y a ellas las descubro en mí, como clave de la misteriosa armonía de la creación.
Cosa curiosa, no he podido rastrear esta variación del mito más allá de la oda horaciana. Cualquier aportación, como siempre, es entrañablemente bienvenida.
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Y en cuanto a la eventual capacidad de dirección espiritual que apuntas, Pilar; eso si que lo tengo aún más claro: el único que verdaderamente tiene esa capacidad de dirigir a las personas es el Espíritu Santo. Aun cuando sea posible que una persona ordinaria, como ocurre en mi caso, tenga la preciosa y rara oportunidad de encontrarse con una persona que, precisamente por haber hecho de su vida un intento sincero de dejarse guiar por el auténtico Director Espiritual, perciba de la irradiación de mansedumbre y paz que estos "pneumatóforos" transmiten. Eso lo digo por propia experiencia.
Si hay algo en mí de cada una de las criaturas y nos une la misma sangre, la humildad consiste en reconocer precisamente eso: estamos hechos del mismo barro y nada humano nos es ajeno. No hay nada en mí meritorio si digo que el sufrimiento me aportó conocimiento. Forma parte de la condición humana.
Mi carácter se forjó en la lucha, por eso me bandeo bien en las dificultades. En las aguas bravas.
Debemos aprender a vivir en soledad con nosotros mismos porque sólo en el silencio del alma encontramos a Dios para luego reconocerlo en todo lo que existe.
¿Mi consuelo?. Nada te turbe, nada te espante... con la paciencia todo se alcanza....
Porque al final, sólo Dios basta.
Parece que las Teresas son mi fuerte. ¿No es así?.
Buenas noches amigos. Hasta mañana.
camino de la sabiduría. De ahí que la ley "por el sufrimiento el conocimiento" sea comparable al pensamiento de san Juan de la Cruz de que sólo la participación por el sufrimiento en la Cruz de Cristo permite penetrar en las profundidades de la sabiduría divina".
¿No te parece maravilloso, Octavio, el paralelismo que hace Simone Weil?
Saludos cordiales y buenas noches.
Venga Octavio, que has tenido un montón de tiempo para meditar y resulta que nada de nada. Bueno, para que no te calientes más los cascos, decirte simplemente que aun cuando la "memoria dolorosa" de los trágicos nos evoca a Platón [el recuerdo de lo que el alma vio cuando estaba en el otro lado del cielo], quería compartir contigo, con Pilar y con quienes acaso nos lean, lo que al respecto opinaba Simone Weil, quien decía: "esta memoria dolorosa que se destila en el sueño es la 'noche oscura' de san Juan de la Cruz". Y añadía S. Weil que si se comparan los versos pronunciados por el Prometeo de Esquilo, "la similitud de la historia de Prometeo con la de Cristo se vuelve de una evidencia cegadora. Prometeo es el instructor de los hombres, el que les ha enseñado todo. Aquí se dice que es Zeus. Es pues lo mismo. Los dos no son más que uno. Al crucificar a Prometeo Zeus ha abierto a los hombres el ...
también puede ser un "leproso". Y eso también te lo digo por propia experiencia. Creo que es bueno para la salud de nuestra alma, y quizás también para la de quienes puedan leerlo, que tengamos el tipo de valentía que tú has tenido, Pilar. Saludos cordiales y buenas noches.
Pilar, gracias por tu sinceridad y valentía al hacer público una experiencia que forma parte de lo íntimo... Creo que te entiendo, y si ello es cierto también lo es por propia experiencia... Ocurre, sin embargo, que a veces tengo largas y profundas crisis de fe precisamente porque dudo hasta lo indecible de que por el sufrimiento uno pueda llegar, supongo que igual que tú, al único conocimiento que anhelamos llegar: el de la Humildad de Cristo. Ignoro cuales son los consuelos que a ti te aportan energías para continuar. a mí me ayuda mucho San Juan de la Cruz: "Conviénele mucho al alma estar en gran paciencia y constancia en todas las tribulaciones y trabajos que la pusiere Dios de fuera y de dentro..., tomándolo todo como de su mano para su bien y remedio, y no huyendo de ellos, pues son sanidad para ella", pues, añade el santo, "la curación hará cesar grandes pecados". Qué difícil es reconocer, Pilar, que uno interiormente t...
Juan: preciosa lo de las tres bellezas, verdaderamente precioso. Te invito a publicar algo sobre eso en el blog, como hicimos el otro día. Me ha alegrado el día.
Soy meramente argentino.
En cuanto a la frase de Esquilo:
"No hay beneficio mayor que el de parecer loco porque se es bueno", podríamos aplicarla a los locos por Cristo de los hablábamos el otro día.
En realidad ser bueno (entregarse a los hombres) hasta el extremo de parecer loco, es cualidad de héroes, maestros y santos.
Gracias por tus aportaciones siempre profundas y enjundiosas
'colmo de la humillación' se identifica con el colmo del amor... La tercera belleza, es la belleza de Emmanuel -Dios con nosotros- y del Espíritu Santo -nosotros con Dios-".
Así también lo creo, Octavio. Y es que el cristianismo es la religión de los rostros. En este sentido, el teólogo ortodoxo Oliver Clément dice al respecto: "Sólo el Rostro de Dios en el hombre nos permite descifrar, en la comunión de los santos, el enigma de los rostros que rodean al hombre contemporáneo". Y eso tiene que ver precisamente con las "tres bellezas de Dios [de Su rostro]" que antes te hablaba. Es el citado teólogo quien las describe: "La primera belleza, paradisíaca, ésta la del origen, del 'arjé', que las cosas reflejan aún, el rostro de un niño, el esplendor vital de los seres jovénes.Pero el hombre interrumpió la circulación de la gloria, ocultó el ser eucarístico de la creación... La segunda belleza, es la nostalgia malva del ángel caído, a la izquierda de Cristo, en un mosaico de Ravena [Belleza del que ha ido voluntariamente al infierno, de modo que en él el...
al timón celeste".
Y finalmente, en un verso del "Prometeo" de Esquilo, éste pone en boca de Océano: "No hay beneficio mayor que el de parecer loco porque se es bueno". Y la respuesta de Prometeo fue: "Ese defecto parece ser el mío".
Espero, Octavio, que pueda ser de tu interés.
Saludos cordiales.
Pues ahí va una pequeña aportación: la que aparece en las tragedias de Esquilo, concretamente en un pasaje de un coro del "Agamenón" (Vv. 160-183); dónde aparece otra curiosa variante sobre el fuego de Prometeo: la de la ley "por el sufrimiento el conocimiento". Y es que según el pasaje que seguidamente expondré, el comprender se presenta como fin supremo y el sufrimiento era considerado como una condición indispensable para tal conocimiento. Veámoslo:
"...Zeus, quienquiera que con el pensamiento vuelto hacia él proclame su gloria,/ese recibirá la plenitud de la sabiduría./Él abrió a los mortales el camino de la sabiduría,/al poner como ley soberana: 'Por el sufrimiento el conocimiento'./Mana gota a gotaen el sueño, junto al corazón,/ la pena de la memoria dolorosa; e incluso sin que se la quiera llega la sabiduria./Es una gracia violenta de parte de los dioses,/ que están sentados...
En cuanto a las citas de los trágicos, déjame que las medite un rato.
Ortodoxia [la de las tres bellezas de Dios], y ello, porque en esa tradición se pone especial cuidado en señalar que "cosmización" [del hombre] no es deificación...
Cuando Jung, en su búsqueda de totalidad, quizás experimentó "ese fuego sagrado" que robó Prometeo, aquél lo narró así:
"La torre me daba la impresión de renacer en la piedra... Me ví a mí mismo en cada árbol, en el chapoteo de las olas, en las nubes, en los animales que vienen y van [tal vez por sentir Jung en sus entrañas "la furia del león embravecido"], en los objetos". Y dado que en el silencio y la armonía con la naturaleza, emergen ideas muy antiguas y muy nuevas, también me parece muy revelador señalar lo que finalmente Jung exclamó: "Aquí, creación y juego están muy próximos entre sí". ¿No te parece Octavio que la experiencia de Jung viene en corroborar tu bellísima intuición sobre esos "infinitos mundos en una mota de polvo, reflejados infinitamente el uno en el otro..."? Yo al menos así lo creo.
En relación a ello, también podría ser interesante mencionar la perspectiva de la Ortod...
De todas formas si te refieres a Cristo alfa y omega, principio y fin de todo cuanto existe por el cual fueron hechas todas las cosas ....
Pues hasta ahí llego en mi ignorancia.
¿Cómo decir hermano lobo a una fiera sin esa furia interior que nos hace sentir como él y por tanto entenderlo y aceptarlo como de la familia?.
Aunque a Prometeo se le fue la mano con algunos hombres y mujeres y en lugar de una partícula de furía les puso cuarto y mitad. Así existen verdaderos depredadores humanos más difíciles de calmar que las fieras salvajes.
Todo está en nosotros. Absolutamente todo. Incluida la divinidad.
Pero no en el mismo grado.... afortunadamente.
Eso es lo que nos hace únicos.
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Octavio Cortés
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