Fuego
17.05.08 @ 09:25:02. Archivado en gnóstica
El fuego de la adoración en el que ofrendar y purificar (al que anteayer nos referíamos), el fuego de los labios del amante cauterizado en dulzuras, el fuego del verdadero bautismo espiritual, lo encontramos despertando en un fragmento del Evangelio (copto) de Tomás (XIII):
"Dijo Jesús a sus discípulos: "Comparadme, decidme a quién me parezco". Simón Pedro le contestó: "Te parees a un ángel justo". Mateo le dijo: "te pareces a un filósofo sabio". Tomás le dijo: "Maestro, mi boca es absolutamente incapaz de decir a quién te asemejas". Jesús le dijo: "Yo o soy tu maestro, puesto que tú has bebido y te has embriagado en la fuente gorgoteante que yo he medido". Y lo llevó aparte y le dijo tres palabras. Cuando Tomás volvió a sus compañeros ellos le preguntaron: "¿Qué te ha dicho Jesús?". Tomás respondió: "Si os dijes incluso una sola de las palabras que me ha dicho, cogeríais piedras para apedrearme y de las piedras saldría fuego y os abrasaría".
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No soy yo gnóstica.
Son los más sencillos, los pobres, los niños ... los que pueden acoger la buena noticia del Reino.
Si le fue comunicado a Tomás no fue por predilección sino proque su respuesta indicaba que ya estaba preparado para "comprender".
Cuando el discípulo está preparado encuentra al maestro, dice el refrán.
Pues eso.
Y vosotros ... ¿Quién decís que soy yo?."
La segunda es la que importa porque nadie puede responder por otro.
Pedro responde con la conocida confesión de fe pero aquí es Tomás -precisamente Tomás- el que recibe el don preciado de boca de Jesús.
Si Dios puede sacar de las piedras hijos de Abrahán y hasta fuego purificador y abrasador... cuánto más obrará en nuestros corazones de carne y sangre.
¡Si conociéramos el don de Dios ...! no iríamos "pordioseando" el fuego que arde sin consumirse en las zarzas de cada corazón que ama.
Saludos
Y es que como decía Santa Teresa no es lo mismo hablar "de" Dios que hablar "con" Él, ¿o no?
Saludos cordiales
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Octavio Cortés
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