La morada (II)
03.05.08 @ 12:39:46. Archivado en biblia, teología mística
Ayer salía el tema de Jn 1, 38-39, la pregunta de los discípulos a Jesús: Señor, ¿dónde moras? El tema de la morada santa es esencial en la cosmovisión religiosa, en la que el espacio sagrado tiende a tener puntos axiales, lugares fundamentales, en los que el paisaje se condensa y el sentido se abre a la trascendencia.
En cierto sentido, la antropología que heredó el cristianismo está fundada en este esquema: Dios personal abrahámico, Dios cósmico de los profetas, Dios que mora en el templo - y después de la ruina del templo, el corazón del hombre convertido en nuevo templo en el que se produce el sacrificio santo, el sacrificio de la voluntad de un corazón contrito y humillado que hace las veces del sacrifico de reses en el altar, La acción moral del hombre se convierte ya no en mera señal de pertenencia comunitaria, sino que cobra valor sacramental.
Así se fue dibujando la antropología mesiánica y el cuarto evangelio podrá señalar a Jesús como nuevo templo. Sin embargo, el pasaje antes referido contiene claves que a menudo pasan desapercibidas. Sobrte todo, el hecho de que Jesús responde: "venid y veréis", frase que podría ser contemplada, en su radical profundidad, como un compendio de espiritualidad cristiana. No señala un lugar, no señala un rito o una doctrina: invita a una puesta en movimiento, a la entrada en una relación personal de descubrimiento y visión renovada. "Venid y veréis": entrad en la libertad de la aurora del Reino y ganad la visión iluminada, la visión amorosa, la visión desde el interior de la hoguera de amor crístico.
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Hablas del Vaticano II. Tienes razón: nos hallamos en las antípodas del mismo. ¡Cuanta nostalgía destilan nuestras palabras Pilar!
Hablas también del Espíritu Santo. ¿Hacia dónde nos lleva? Ojala que a reconocer los signos de los tiempos y de mirar hacia delante y a lo lejos, como proponía Juan XXIII en su Diario espiritual días antes de su muerte. Ojala pronto podamos cantar como ya hiciera san Agustín: "entré en mi interior guiado por Ti, y lo pude hacer porque tú te hiciste mi ayuda". Ínterin todo es oscuridad. ¿Es este el camino hacia la morada santa que todos anhelamos encontrar? ¡No lo sé!
Un abrazo cordial.
De otra parte Pilar, tus palabras [exquisitas y respetuosas] denotan una clara e inequívoca purificación del lenguaje teológico, es decir, una prueba evidente de ...
Digo que él nos invita a seguirlo y encontrar lo que él mismo encontró.
A llegar a ser hijos de Dios plenamente.
A vivir divinamente en nuestra humanidad y humanamente la divinidad.
Otros también encontraron caminos al corazón de Dios, pero a mí personalmente la persona de Jesús me parece la más divina de todas por ser precisamente la más humana: "Tan humano, sólo Dios".
Cada uno tiene que encontrar su camino, los maestros son sólo guías de cuya experiencia y sabiduría aprendemos.
La invitación de Jesús, id y haced discípulos por todo el mundo ... es la que ha hecho posible que nosotros lo conozcamos hoy.
El Espíritu nos guiará (a la humanidad) a la verdad plena aprendiendo unos de otros y reconociendo las semillas del verbo que hay en cada religión. Esto lo reconoce el Vaticano II pero ... ¡ay! qué lejos queda ya el Concilio.
Saludos
Juan: yo creo que hay alguien que encontró el camino que lleva hasta el corazón de Dios: Jesús.
Encontró la morada divina que habita en cada uno de nosotros. Y nos deja sus huellas para que siguiéndolo hagamos por nuestra cuenta el mismo descubrimiento: venid y lo veréis.
Abrazos.
Octavio: lo de los brincos lo digo por tu espalda.
Ya sé por propia experiencia que brincar es fantástico.
Si hasta suben las defensas!!!
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Octavio Cortés
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