La madeja (II)
29.04.08 @ 10:37:17. Archivado en taoísmo
Siguiendo con lo de ayer: la verdadera vía es sin obstáculo. Ese es uno de los lemas que encontramos, como un chispazo en estribillo, aquí y allá cuando menudeamos la tradición del Soto Zen. ¿Quién diría, queriendo cruzar un río, que el puente supone obstáculo? ¿Quién diría, queriendo ejercitarse en el arte del retrato, que un rostro bello es un obstáculo? ¿Quién diría, queriendo ejercitarse en el arte de la medicina, que la enfermedad del paciente es un obstáculo?
La verdadera vía es espontaneidad creadora. ¿Es la arcilla un obstáculo para el alfarero? La verdadera libertad espiritual no es más que el amor creador, que toma del tráfago de los minutos en esplendor su materia prima.
Cualquiera que haya navegado en vela ligera entenderá lo que digo: un oleaje rizado puede zarandear el barco, frenarlo, forzarlo a perder a ratos el rumbo. Pero el timonel avezado conoce el lomo de las olas y su empuje, y navega acompasándose al ritmo, al pulso vivo de las aguas: entonces las crestas con rompen contra el casco lo impulsan y acompañan, y la navegación es hija del viento, del agua, del brazo experto, de la mirada transparente.
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Cuando en mí surge el sentimiento de que me he topado con un "obstáculo", siempre que puedo me pregunto: ¿"Quien" sufre? Quizás la verdadera vía es sin obstáculo cuando ya no hay un yo que sufra, es decir, que experimente lo que Sakyamuni denominó "dukkha" [término éste tan mal comprendido en Occidente].
Un cordial saludo a todos.
Tanta madeja y tanta vía ....
No soy sabia pero sí "algo mayor" y más sabe el diablo por viejo.
En primer lugar te felicito por salvar la vida.
Pero más aún por tu sabiduría y hasta buen humor con los obstáculos. De este aprenderás aún más, no me cabe duda.
Utiliza tus conocimientos de la mar: "entonces las crestas que rompen contra el casco lo impulsan y acompañan, y la navegación es hija del viento, del agua, del brazo experto, de la mirada transparente."
Un abrazo enorme.
Y cuando hay obstáculos estos se han de convertir en ayudas, aliados en nuestra vía particular.
¿No emplean las artes marciales la fuerza del adversario en defensa y beneficio propio?.
Tenemos mucho que aprender de oriente. Si nosotros encontramos una gran roca en medio del camino, desistimos o la derrumbamos con explosivos.
El oriental la rodea con paciencia y descubre nuevos senderos no transitados que le muestran maravillas ocultas al común de los mortales.
Octavio, tengo mucho que aprender de tantos obstáculos que de repente se han cruzado en mi camino.
Por cierto ... ¿Qué ocurrió con aquel percance tuyo?
Gracias
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Octavio Cortés
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