Dos exageraciones
31.03.08 @ 19:13:38. Archivado en san francisco
Sacadas de los polvorientos baúles del recuerdo, ambas jugosas en cierta manera:
- una mujer devotísima, poco amiga de especulaciones sutiles (uvas no maduras) contemplaba en voz alta, durante un tórrido impromptu piadoso, la pasión de Nuestro Señor en términos que todos podéis imaginar: "vedlo allí, traspasado, agonizando por nosotros..." etc. Hasta que un momento de auténtica profundización, llega a recomendar a los oyentes: "hay que rezar mucho por Él".
- un payés que ha sido testigo de un crimen recibe instrucciones de la guardia civil de hacer exactamente lo que hizo el día de autos. El hombre, ni corto ni perezoso, se va a casa, desayuna, sale a pescar, vuelve, come... Y los agentes en la escena del crimen esperando y preguntándose dónde se había metido el buen paisano.
Esta última, debida a una queridísima amiga que el otro día la contaba en casa, me ha llevado a pensar en la imitatio christi y la ingenuidad que descartamos por adelantado. ¿Quién se plantea salir descalzo a los caminos para cantar las alegrías del Reino? Nadie. Y sin embargo al bueno de san Francisco se lo imputamos como mérito altísimo...
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/154993
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Octavio Cortés
autor
Contacto








