Madonna coi bambino (II)
27.03.08 @ 21:25:16. Archivado en arte
Y para establecer un estupendo contraste con la Madonna del post anterior, tan tocada de misterio, esta variante (aquí) de la Madre con el niño dormido, debida en este caso al pincel de Ambrogio Bergognone. Se trata de un óleo de alrededor de 1500 que puede admirarse en la Pinacoteca di Brera, en Milan.
Todo el ambiente de la composición rezuma aquí quietud doméstica: los oscuros cortinajes sencillamente recogidos, el tocado sencillo de la Virgen casi niña, el plácido sueño del niño felizmente acurrucado. Nada habla aún de cruces y expiaciones. Los rostros traslucen una nívea tersura. No hay nada mayestático ni impostado en el niño yacente, ni en el delicadísimo gesto con que la Madre levanta el tenue velo como para que el espectador pueda entrever a la criatura.
El paisaje del fondo es de una ingenuidad tal que disuelve cualquier angustia
dos frailes conversan a la orilla del mar en un atardecer de ideales sfumatos. Aquí no hay contemplación solemne, sino ternura a flor de piel; no hay hieratismo sino el momento capturado en el dulce paso de las horas.
El tema del niño dormido daría para un libro entero. Aunque escaso, es un motivo que dio sus buenos frutos. Yo sólo he querido tomar dos ejemplos extremos en que el arte es capaz de mostrar las dos caras del misterio en diáfana independencia: el celeste ahondamiento del dolor profético en un caso, la terrena dulzura de la infancia divina en el otro.
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Octavio Cortés
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