Los modos del misterio
16.03.08 @ 09:53:20. Archivado en teología mística
Ayer me hacía llegar Pilar unos celebérrimos poemas de Pessoa (de uno de tantos Pessoas) quizás a modo de contrapunto a los últimos posts que he ido consagrando a la religión estética de Valle-Inclán. Extraigo unos versos:
"El misterio de las cosas, Dónde está?
Si apareciese, al menos,
Para mostrarnos que es misterio
Qué sabe de esto el río, qué sabe el árbol?
Y yo, que no soy más, qué se yo?
Siempre que veo las cosas
Y pienso en lo que los hombres piensan de ellas,
Río con el fresco sonido del río sobre la piedra.
El único sentido de las cosas
Es no tener sentido oculto.
Más raro que todas las rarezas,
Más que los sueños de los poetas
Y los pensamientos de los filósofos,
Es que las cosas sean realmente lo que parecen ser
Y que no haya nada que comprender.
Sí, eso es lo único que aprendieron solos mis sentidos:
Las cosas no tienen significación, tienen existencia.
Las cosas son el único sentido oculto de las cosas."
Aquí a mí me gustaría traer a colación la raíz religiosa del término "misterio", en tanto que referido a la consabida ceremonia de iniciación y comunión en la suerte divina, sobre la que pesaba un juramento de silencio. Esto último me sirve para poder plantear el tema yendo directamente al grano: ¿hay algo en la constitución del universo, de la persona, de la vida y la muerte, el placer y el miedo, el sueño y la visión, la esperanza y la memoria - algo sobre lo que debamos honorablemente guardar silencio?
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El poeta parece contraponer existencia y significación.
Así pues no hay nada que entender. Las cosas son lo que parecen ser y nada más.
Una piedra, un río, un árbol ... son sólo eso: piedra, río y árbol.
Entonces ...
¿Por qué el hombre busca lo que esconden las cosas?. ¿Por qué intuye que hay algo más en ellas?. ¿Por qué quiere penetrarlas, comprenderlas, trascenderlas?.
¿Por qué se sobrecoge ante ellas?, y sobre todo ...
¿Por qué guarda silencio cuando descubre el misterio que hay en ellas?.
Entonces la existencia y la significación son contrapuestas.
Así pues no hay nada que entender. Las cosas son lo que parecen ser y nada más.
Una piedra, un río, un árbol ... son sólo eso: piedra, río y árbol.
Entonces ...
¿Por qué el hombre busca lo que esconden las cosas?. ¿Por qué intuye que hay algo más en ellas?. ¿Por qué quiere penetrarlas, comprenderlas, trascenderlas?.
¿Por qué se sobrecoge ante ellas?, y sobre todo ...
¿Por qué guarda silencio cuando descubre el misterio que hay en ellas?.
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Octavio Cortés
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