Manuel Antonio
12.03.07 @ 11:23:18. Archivado en Costa Rica
Los últimos días en Costa Rica los pasamos en Manuel Antonio, es decir, en el paraíso.
El Parque Nacional de Manuel Antonio está situado en la Costa del Pacífico, en una zona de bosque tropical muy húmedo, lo que hace que se pueda disfrutar, a parte de una de las playas más bonitas que he visto, de especies de flora y fauna en vías de extinción, como el mono Titi. Al que pudimos ver, tocar…
El primer día decidimos pasarlo tranquilo, en la playita. Todas las playas de Manuel Antonio están dentro del Parque Natural, por lo que hay que pagar para entrar. No es muy caro, pero hay que tener en cuenta, que es una zona protegida, por lo que no hay bares, ni chiringuitos, ni un sitio donde poder comprar algo para beber, por lo que si se quiere pasar un día o una mañana allí es conveniente comprar alguna bebida fuera (hay unas cuantas tiendas y bares).
Un vez dentro del parque el paisaje es impresionante y las posibilidades inmensas. Puedes relajarte con un bañito en aguas cristalinas, pasear por playas de arena blanca o adentrarte en el bosque y jugar a ver quien ve más clases diferentes de animales. En cualquier caso el relax y la tranquilidad están garantizados. Es uno de los parque más visitados de Costa Rica, pero según entras en el parque, empiezas a andar y a tu izquierda está el bosque, mientras que a tu derecha te vas encontrando con infinidad de calitas. Quizá en la primera haya gente, pero es casi imposible no encontrar una en la que no puedas estar solo.
Después del primer día de tranquilidad absoluta, el siguiente día nos apetecía algo más movido. De todas las actividades que se pueden realizar en Manuel Antonio, caminatas por los senderos del parque, paseos a caballo por la playa, pesca deportiva, kayac por los manglares… De todas nosotros elegimos la última, kayac por los manglares.
Nos lo prometíamos muy felices, la mayoría no habíamos hecho kayac en nuestra vida. Es más, lo más cerca que había visto yo un remo, había sido en la televisión viendo la retransmisión de una “bajada del río Sella”. Nos pusieron por parejas, y al principio todo era muy bonito, remar no es difícil, no volcamos ni una sola vez y el paseo resultaba hasta emocionante. Vimos cocodrilos, osos perezosos, alguna boa (esto es lo que más me ayudaba a no caerme del kayac). De repente remar resultaba durísimo, no sabíamos por que pero teníamos que hacer el triple de esfuerzo para avanzar la mitad. Hasta que nos explicaron que estaba subiendo la marea y nuestro trayecto, por un pequeño “error de cálculo” era contracorriente. La presión fue mayor cuando nos dijeron que teníamos que llegar lo antes posible al lugar donde teníamos que desembarcar, por que si no con la subida de la marea el embarcadero desaparecería. Nos pusimos a remar que parecía que nos estábamos jugando la medalla de oro en los juegos olímpicos. Llegamos al embarcadero agotados, no sentíamos los brazos y tuvimos agujetas durante 3 días, pero la experiencia fue inolvidable, angustiosa un muchas ocasiones, pero inolvidable. Ahora cada vez que lo recordamos nos morimos de la risa. Como llegamos, medio deshidratados, por que se supone que a mitad de camino teníamos un tentempié con zumitos y fruta, peeero no nos dio tiempo, lo primero que hicimos fue atracar el 4x4 donde teníamos las cervecitas, creo que es la cerveza que mejor me ha sentado de toda mi vida.
Aquí termino el viaje a Costa Rica, un país precioso que es un Parque Natural todo el, pero al que hay que viajar sabiendo lo que vas a encontrarte. Nada de lujos, ni un café en una terracita, pero toda la naturaleza y tranquilidad que quieras. Yo personalmente me quedo con la “fauna” de Nueva York, Londres, Madrid...

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