
(Paul Monzón).- La Constitución de Honduras no permite la reelección. Y menos que se sugiera o se manipule para conseguir ello. El defenestrado presidente Manuel Zelaya lo sabía. Pero esto no fue óbice para que la "se saltara a la torera". Y más aún cuando la Justicia hondureña le dio una rotunda negativa a sus aspiraciones de montar un referendum, decidió llamar a una consulta popular en la que el pueblo debía decidir si se convocaría una Asamblea Constituyente. El Ejército le dijo No. Destituyó al Jefe del Ejército. El Congreso también le dijo No. Pero a "Mel" eso le importó un pimiento. Zelaya fue destituido ipso facto por orden del tribunal Supremo, y deportado a Costa Rica. Hoy amenaza con regresar y se puede montar un baño de sangre en Tegucigalpa, uan desgracia de la cual él mismo será culpable y todos sus "amigotes" Chávez, Morales, Correa, Daniel Ortega, Fernando Lugo y uno que otro más: los iluminados socialistas del Siglo XXI.
Jueves, 31 de mayo
Efrén Mayorga
Paul Monzón
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco