
Sarkozy ha recuperado para unos de los ejes centrales de su mandato la cita del pensador francés, André Malraux, que predijo que el siglo XXI sería religioso o no sería.
El Presidente galo aprovechó la ceremonia anual de presentación de sus mejores deseos para el cuerpo diplomático e insistió en dos puntos; Cambio climático y religión como los dos grandes desafíos del presente y del futuro.
Tanto en su reciente visita al Vaticano como a Arabia Saudí, Sarkozy insistió en la importancia de la religión en la vida cívica como en el de la relación entre los pueblos. El miércoles pasado, reunió en el Elíseo a los principales representes de todas los cultos religiosos presentes en Francia; católicos, judíos, musulmanes, protestantes y ortodoxos, para confirmarles su visión oficial de la concepción laica del estado; respeto de todas las sensibilidades espirituales, para facilitar el dialogo.
Esta misma semana reafirmó los cuatro ejes centrales en su política exterior; relanzar la UE y la Unión Mediterránea, consolidar el puesto de Francia en la OTAN, aumentar la dimensión humanitaria de la diplomacia nacional y poner tal estrategia al servicio de los intereses nacionales.
Guillem Bertomeu
ROMA (Reuters) - No habrá ningún humo blanco que diga al mundo que ha sido elegido, pero otra clase de cónclave secreto comenzó el lunes en Roma, para elegir al líder mundial de los jesuitas más conocida como el "papa negro".
En la sede de los Jesuitas a una manzana del Vaticano, 225 delegados de todo el mundo elegirán a un nuevo superior general para dirigir la más grande, y quizá la más influyente, polémica y prestigiosa orden clerical católica.
Sus líderes con conocidos tradicionalmente como "papa negro" por el color de su sencilla sotana y porque - al igual que el Papa que viste de blanco - tiene una influencia en todo el mundo y suele mantener su cargo de por vida.
No obstante, la congregación general de este año, como se conoce a la reunión, es diferente. El actual superior general, el padre Peter-Hans Kolvenbach, de 79 años, recibió el permiso del Papa Benedicto para retirarse por motivos de edad.
Holandés de habla suave, con pelo blanco y barba, Kolvenbach se ha mantenido en el puesto desde 1983 y se ha ganado el elogio general por guiar a los Jesuitas a través de uno de los periodos más difíciles en sus 468 años de historia.
El carismático predecesor de Kolvenbach, el vasco Pedro Arrupe, tenía varios conflictos con el predecesor de Benedict, el Papa Juan Pablo, que creía que la orden había llegado a ser demasiado independiente, izquierdista y política, particularmente en Latinoamérica.
Cuando Arrupe sufrió un ataque al corazón a principios de los 80, el Papa Juan Pablo designó un delegado personal para dirigir la orden y garantizar que la orden no se radicalizaba más, una medida que algunos jesuitas consideraron entonces como una "ley marcial papal".
Kolvenbach, por el contrario, tiene el crédito de haber restablecido las buenas relaciones con el Vaticano durante los últimos 25 años mediante la negociación de temas como el declive de las vocaciones o el futuro de la orden fundada por San Ignacio de Loyola en 1540.
En los 60, la orden masculina conocida oficialmente como Sociedad de Jesús llegó a tener unos 36.000 miembros en todo el mundo. Actualmente tiene unos 19.200 miembros implicados en labores de educación, ayuda a refugiados y otros servicios sociales.
La elección del sucesor de Kolvenbach se espera para mediados de enero después de días de oración entre los delegados que deben decidir mediante votación secreta quien puede ser un buen superior general.
Uno de los nombres que suenan en los medios religiosos es el del padre Lisbert D'Sousa de India, ya que algunos jesuitas creen que es hora que el máximo puesto lo ocupe alguien del mundo en desarrollo.
/Por Philip Pullella/
por Jorge Dagnino Jiménez
Los principios nucleares del pensamiento político de Chesterton, contrastándolos con la percepción que tuvo de algunos aspectos de la Europa de su tiempo: el Imperio Británico, la corrupción del sistema político inglés, los males sociales de la Inglaterra en la cual le tocó vivir, su concepción de la democracia y de la tradición, la primera Guerra Mundial y sus secuelas y, finalmente, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán
Gilbert Keith Chesterton ( 1874-1936 ), prolífico escritor católico inglés, autor de obras tan conocidas como Ortodoxia, El Hombre Eterno, El Hombre que fue Jueves, la serie del Padre Brown, entre muchas otras, aquel "hombre que reía pensando" (1), ejerció gran influencia sobre pensadores y escritores de la talla de Clive Staple Lewis, Graham Greene, Evelyn Waugh, Jorge Luis Borges y Etienne Gilson, por nombrar a algunos.
Es, sin duda, un auténtico pilar de la literatura del siglo XX (2).
Chesterton no es primeramente un pensador político, razón que en parte explica que este aspecto de su pensamiento haya sido bastante descuidado.
Además, no está expresado sistemáticamente, sino más bien desperdigado en su voluminosa obra.
Sin embargo, es posible discernir en el inglés un ideario político estable.
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Por JUAN MANUEL DE PRADA (diario ABC 19 de junio de 2006)
EL odio a la Iglesia es tan antiguo como la propia Iglesia. Aquel «grupo heterogéneo de bárbaros, esclavos, pobres y gentes de poca importancia» -como describe Chesterton a los primeros cristianos- que empezó a propagar el Evangelio se topó enseguida con la agresividad de sus contemporáneos, que habían asistido, entre la indiferencia y la irrisión, al nacimiento de cientos de religiones extrañas. Pero ante aquellos chiflados que predicaban la resurrección de un Galileo reaccionaron de forma muy distinta: pronto descubrieron que eran demasiado importantes como para ignorarlos; pronto pusieron en marcha la primera persecución religiosa; pronto inventaron nuevas torturas para aquel grupo de chiflados portadores de una Buena Nueva. «Y, en aquella hora oscura -escribe Chesterton, con palabras dignas de ser cinceladas en el mármol-, brilló sobre ellos una luz que nunca se ha oscurecido, un fuego blanco que se aferra a ese grupo como una fosforescencia extraterrenal, haciendo brillar su rastro por los diversos crepúsculos de la historia; ese rayo de luz y ese relámpago por el que el mundo mismo ha golpeado, aislado y coronado a ese grupo; por el que sus propios enemigos le han hecho más ilustre y sus propios críticos le han hecho más inexplicable: el halo del odio alrededor de la Iglesia de Dios».
Ese halo del que hablaba Chesterton a veces se reviste con los tintes trágicos del martirio; a veces con los chafarrinones grotescos de la chabacanería y la burricie. Coincidiendo con la visita de Benedicto XVI a Valencia se ha organizado una carnavalada chusca que, bajo el lema «Jo no t´espere», trata estentóreamente de mostrar su repudio al sucesor de Pedro; carnavalada que nuestro Gobierno, en su esfuerzo patético por ocupar siquiera una nota a pie de página en los profusos anales del odio a la Iglesia, se ha apresurado a sufragar con dinero público. Tan estridente y desquiciada carnavalada no habría siquiera atraído nuestra atención si no fuera por la inexactitud del lema elegido. Y es que, en realidad, nadie espera con tanta expectación -horrorizada expectación-la llegada del Papa a Valencia como los promotores de la carnavalada, igual que nadie esperaba con tanta desazón y pululante miedo el nacimiento de Jesús como cierto reyezuelo llamado Herodes. Aunque la iconografía cristiana ha querido recordar la Navidad como la manifestación de una paz que anega los corazones de los hombres, lo cierto es que la Navidad también es una declaración de guerra sin cuartel al Enemigo, que inspira a Herodes designios criminales, sabedor de que esa noche ha comenzado la cuenta atrás de su dominio. Los hombres de buena voluntad -los ingenuos pastores, los magos venidos de Oriente- celebraron con alborozo la llegada de Jesús; pero nadie lo celebró tan a lo grande como Herodes, quizá porque nadie lo aguardaba con tanto horror. La Navidad no es tan sólo un acontecimiento festivo o pacifista; hay algo en ella retador, algo que obliga al Mal a retorcerse en su nido de áspides, algo que hace que las bruscas campanas de la medianoche suenen como los cañonazos de una batalla que acaba de ganarse.
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ABC lunes 26 de diciembre de 2005
Un intelectual de su tiempo
EN el primer mensaje navideño de su pontificado, el Papa Benedicto XVI instó a la construcción de un nuevo orden mundial basado en relaciones éticas y económicas justas, revelador diagnóstico que pone de manifiesto unos planteamientos que distan mucho de esa visión «conservadora» que, en su acepción más reduccionista y peyorativa, aducen los críticos de la figura del Santo Padre.
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El pensamiento ético-político de Juan Pablo II
José Ramón Garitagoitia Eguía
Licenciado en Derecho
Doctor en Ciencias Políticas
Con la perspectiva de los años transcurridos desde su elección, puede decirse que Juan Pablo II es uno de los protagonistas del siglo XX. El atractivo de su personalidad ha motivado la reflexión sobre su pensamiento ético-político. En el magisterio del Papa Wojtyla hay unas ideas-fuerza que contienen una toma de postura neta a favor del hombre, entendido de modo concreto, como persona, que no es algo sino alguien.
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