La nueva cara de Sarkozy
16.01.07 @ 11:31:32. Archivado en europa
Nicolas Sarkozy se quita la corbata
El candidato de centro derecha a las presidenciales francesas, preferido por las clases modestas y trabajadoras, comenzó la lucha por el Elíseo vestido con cuello alto y en el Monte Saint-Michel
Javier Gómez (La Razón, 16 de Enero de 2007)
Las elecciones presidenciales francesas no serán otra cosa que la pelea por el francés de a pie. Lo que no quiere decir forzosamente el centro político, pues al francés de a pie no le gusta el veraneo ideológico. Monsieur y Madame Dupont están sólo hartos de la crisis, quieren ganar más, que Francia sea más segura, que las fábricas dejen de cerrar y que se le saque brillo al escudo de la «République», poco lustroso desde hace un par de décadas.
Este objetivo, identificarse con el francés medio, es el norte que orienta, con más semejanzas de lo que parece, las estrategias de Nicolas Sarkozy y de su principal rival, la candidata del Partido Socialista (PS), Ségolène Royal. Y será el que decida quién será el próximo jefe de Estado francés.
El primer punto lo marcó en la jornada de ayer el candidato de centro derecha, al conocerse que es el preferido de las clases populares y trabajadoras.
Un sondeo del diario «Libération» indicaba también ayer que será Sarkozy quien consiga más votos, no sólo entre las clases modestas (19%), sino también entre los obreros y empleados (19%). Royal obtiene, respectivamente, un 15% y un 14%, y quedan por detrás líderes de extrema derecha y ultraizquierda que en los últimos años tenían más tirón entre la base de la pirámide social. El todavía ministro del Interior está decidido a desafiar a la izquierda en su terreno. «Quiero ser el presidente que devuelva el trabajo al corazón de la sociedad», proclamó el domingo.
Esta deserción del Partido Socialista por parte de los menos favorecidos no es ajena a la negativa de Royal de apoyar las acampadas que, en toda Francia, reclamaban una vivienda digna para los «sin techo». Polémica que se resolvió, precisamente, con una propuesta del candidato Sarkozy para que los franceses puedan exigir ante los tribunales un alojamiento si cumplen los criterios requeridos para solicitarlo.
El segundo autogol de la izquierda ha sido el anuncio, por parte del primer secretario socialista, François Hollande, de que, si vencen, subirán los impuestos. Aunque Hollande fue rápidamente desautorizado por la candidata (a la sazón madre de sus hijos), el daño ya estaba hecho.
Un día después de su coronación como aspirante de la derecha al Elíseo, el nuevo Nicolas Sarkozy, ya vestido con la casulla de candidato presidencial, dio sus primeras «pedaladas» en el «Tour de France» que le llevará a recorrer cada esquina del país en los próximos 100 días de campaña. El lugar elegido como punto de partida fue el Monte Saint-Michel, un lugar de «fuerte identidad francesa», como explicó el propio interesado.
Como si quisiera evidenciar esa metamorfosis tanto personal como política, confesada en su discurso del domingo, el Sarkozy de traje sobrio, siempre apresurado y rodeado de guardaespaldas, se mudó en un paciente interlocutor, vestido con un jersey de cuello alto en torno al cual no asomaron ni gafas oscuras ni pinganillos. El nuevo Sarkozy.
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Guillem Bertomeu
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