Benedicto XVI
26.12.05 @ 17:15:35. Archivado en cristianismo y democracia
ABC lunes 26 de diciembre de 2005
Un intelectual de su tiempo
EN el primer mensaje navideño de su pontificado, el Papa Benedicto XVI instó a la construcción de un nuevo orden mundial basado en relaciones éticas y económicas justas, revelador diagnóstico que pone de manifiesto unos planteamientos que distan mucho de esa visión «conservadora» que, en su acepción más reduccionista y peyorativa, aducen los críticos de la figura del Santo Padre. En un discurso en el que la palabra más pronunciada fue «paz», el Papa hizo un recorrido por los grandes problemas del mundo para detenerse especialmente en el terrorismo, la «pobreza humillante», la proliferación de las armas, las pandemias o el deterioro ambiental, entre otros grandes asuntos. No fue una mera relación de males y desgracias mundiales, porque el Papa aportó, con arrojo y sin complejos, su particular visión, demostrando en todo momento un conocimiento sobre el terreno que desmonta las críticas interesadas de quienes pretenden presentarlo como un hombre de rígidos e inflexibles planteamientos, confundiendo, interesadamente, las convicciones y los principios con una supuesta ideología reaccionaria.
Benedicto XVI, que desde el punto de vista formal ha impuesto una notable impronta personal a sus intervenciones públicas y unos modos y maneras diferentes a los de su predecesor a la hora de comunicarse, realizó un contundente y esperanzador alegato en favor de la unidad -«una Humanidad unida podrá afrontar los numerosos problemas»-, demostrando un conocimiento exhaustivo y detallado de las grandes dolencias y conflictos mundiales.
Especialmente significativa fue su visión de las nuevas tecnologías y su deriva ética. «Es verdad que en los últimos siglos se han logrado muchos progresos en el campo técnico y científico. Pero si el hombre de la era tecnológica -dijo- se encamina hacia una atrofia espiritual y a un vacío del corazón, corre el riesgo de ser víctima de los mismos éxitos de su inteligencia y de los resultados de sus capacidades operativas». Acertado diagnóstico que evidencia la capacidad moral e intelectual del Santo Padre y su valerosa y decidida apuesta por la espiritualidad en conexión permanente con la razón. Benedicto XVI pone en su justa dimensión el valor de los avances en la llamada edad moderna, pero rechaza taxativamente que la ciencia y las nuevas tecnologías sirvan, por sí solas, para «iluminar al hombre y al mundo».
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Guillem Bertomeu
autor
Contacto


