Rabino David Dalin: Pío XII no era antisemita
26.08.07 @ 06:50:15. Archivado en Iglesia en el mundo, Libros, Jerarquía

David G. Dalin, rabino judío, es licenciado por la Universidad de California en Berkeley, doctor por la Brandeis University y estudió para rabino en el Seminario Teológico judío de América. Ha sido profesor asociado en la Universidad de Hartford. Autor de varios libros, sus artículos y críticas han aparecido en las revistas American Jewish History, Commentary, Conservative Judaism, First Things, the Weekly Standard y American Jewish Year Book. Actualmente imparte Historia y Ciencias Políticas en la Ave Maria University (Florida). Recientemente ha visto la luz en lengua española una de sus obras más importantes, "El mito del Papa de Hitler" (Editorial Ciudadela).
Según la página web de la editorial:
En este impresionante y bien documentado libro, el rabino Dalin deshace el mito del Papa de Hitler y condena a los fabricantes de mitos, no sólo por reescribir la historia, sino también por rechazar el testimonio de los supervivientes del Holocausto, secuestrando el Holocausto para sus ocultos fines políticos e ignorando cómo fue realmente tratado el pueblo judío.
Lleno de impactantes e irrefutables detalles, El mito del Papa de Hitler generará controversia y, lo que es más importante, iluminará la memoria histórica. Si quiere saber la verdad sobre el papa Pío XII, los judíos y el Holocausto, y sobre el papel que el mito del Papa de Hitler juega en las guerras culturales de nuestro tiempo, debe empezar por este libro.
Para rabbí Dalin, el Papa Pío XII merece obtener el reconocimiento de "Justo entre las Naciones", el máximo que ofrece el Estado de Israel a las personas que han destacado por ayudar a judíos perseguidos. Todo el libro es un riguroso alegato en favor del Papa Pacelli, uno de los más denostados por los voceros de la cultura dominante. Pero no se queda ahí: el autor se pregunta también por el origen mito del "Papa de Hitler", y lo que descubre al respecto es bastante inquietante.
En efecto, parece que la leyenda proviene de dos fuentes paralelas pero sincronizadas: de un lado, la escuela de historiadores judíos liderada por Daniel Goldhagen. De otro, el resentimiento de cierto sector del llamado "progresismo católico" hacia la figura del gran Papa. Dentro de ese sector merece un nombre especial el periodista inglés John Cornwell, que en un libro precisamente titulado "El Papa de Hitler" llegó a afirmar que Pío XII ha sido el eclesiástico más dañino de la Historia moderna, sin la ayuda del cual Hitler no hubiera podido perpetrar el Holocausto.
En el libro de Dalin se aporta al menos una prueba por cada afirmación, lo que además de rigor histórico ofrece al lector una buena ayuda para manejarse en la inmensa bibliografía sobre el tema. La conclusión de la investigación es que la tesis según la cual Pío XII y la Iglesia Católica deben asumir la culpa por el Holocausto es una monstruosidad a la cual los judíos debieran oponerse. Dalin llama a Pío XII "amigo de los judíos" y afirma que se opuso a Hitler y al nazismo. En un momento dado, menciona expresamente a Cornwell y dice que un juicio históricamente fundado sobre el papel de Eugenio Pacelli durante el Holocausto conduce a conclusiones exactamente opuestas a las de aquél. El Papa habría sido un protector del pueblo judío en un momento de la Historia en que esa protección era crucial.
Otro acierto de Ciudadela Libros, una editorial casi recién nacida (me parece que tiene solo un año) pero que con cada título enriquece el panorama cultural en lengua castellana. Aconsejo vivamente a quienes lean esto que echen un vistazo a la página web de Ciudadela: http://www.ciudadela.es/cream/?page=1#. Este verano me llevé las biografías de Solzhenytsin y Edmund Burke y me han parecido formidables. Y ahora tengo encima de la mesa otro libro de la misma editorial, "Arquitectos de la cultura de la muerte". Cuando lo termine lo comento.
Comentarios:
"Desaprobamos todo uso de fuerza (...) como en el pasado condenamos en varias ocasiones las persecuciones que el fanatismo antisemita infligió al pueblo hebreo." Su autoexculpación grandilocuente un año después del fin de la guerra demostró que no sólo fue Papa ideal para la solución final nazi, sino que también un hipócrita.
En septiembre de 1942, el presidente norteamericano Franklin Roosevelt envió a su representante personal, Mylon Taylor, a que le pediera a Pacelli una declaración contra el exterminio de los judíos. Pacelli se negó a hablar porque debía elevarse sobre las partes beligerantes.
El 24 de diciembre de 1942, finalmente, Pacelli habló de "aquellos cientos de miles que, sin culpa propia, a veces sólo por su nacionalidad o raza, reciben la marca de la muerte o la extinción gradual". Esa fue su denuncia pública mas fuerte de la solución final.
Pacelli conoció los planes nazis para exterminar a los judíos de Europa en enero de 1942. Las deportaciones a campos de exterminio habían comenzado en diciembre de 1941. A lo largo de 1942, Pacelli recibió información confiable sobre los detalles de la solución final provista por los británicos, franceses y norteamericanos en el Vaticano.
El 17 de marzo de 1942, representantes de las organizaciones judías reunidos en Suiza le enviaron un memorándum a través del nuncio papal en Berna, donde detallaban las violentas medidas antisemitas en Alemania, en sus territorios aliados y en zonas conquistadas. El memo fue excluido de los documentos de la ...
El documento advierte que defender a los judíos como exigen "los principios de humanidad cristianos" podría conllevar el riesgo inaceptable de caer en la trampa de la política secular. La encíclica llegó a los jesui...
Durante los años ´30, a medida que el antisemitismo nazi crecía en Alemania, Pacelli no se quejó ni siquiera en nombre de los judios convertidos al catolicismo: para él, era cuestión de política interna.
En enero de 1937, tres cardenales y dos obispos alemanes viajaron al Vaticano para pedir una vigorosa protesta contra la persecución nazi de la Iglesia Católica, a la que se le habían suprimido todas las formas de actividad con excepción de los servicios religiosos. Finalmente, Pío XI decidió lanzar una encíclica, escrita bajo la dirección de Pacelli (futuro Pio XII), donde no había ninguna condena explícita al antisemitismo.
El Concordato del reich le garantizó a Pacelli el derecho a imponer un nuevo Código de Leyes Canónicas sobre los católicos de Alemania. A cambio, Pacelli colaboró en el retiro de los católicos de la actividad política y social. Luego Hitler insistió en la disolución "voluntaria" del Partido Central Católico Alemán!.
Los judíos fueron las primeras víctimas del Concordato: luego de su firma, el 14 de julio de 1933, Hitler dijo a su gabinete que el tratado había creado una atmósfera de confianza "especialmente significativa en la lucha urgente contra el judaísmo internacional". Aseguraba que la Iglesia Católica le había dad...
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Santino Martos Tunkel
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