No comparto la forma de la campaña, ni poco ni mucho, ¡nada!
18.03.09 @ 14:51:59. Archivado en Etica
"¿Y yo?, pregunta un niño junto a un lince ibérico y concluye, ¡Protege mi vida!", para indicar que la suya está menos protegida que la del animal que lo acompaña. Es sabido que se trata del título de la campaña lanzada por la Conferencia Episcopal con motivo de la Jornada en Defensa de la Vida y contra la futura Ley del Aborto. La campaña del Episcopado es directa y conscientemente provocativa, al comparar la protección que reciben las especies en vías de extinción, por ejemplo, el lince ibérico, con la que se da a los no nacidos en lo que será la nueva Ley del Aborto.
Vamos por partes. Primero la campaña en cuanto a su forma. El cartel. No me gusta para una campaña de nadie y menos de la Iglesia. Hoy no vende lo que no provoca. No es atendido por nadie si no media la provocación. Pero el camino emprendido es muy peligroso. La Iglesia se ha quejado mil veces de que el marketing elige modos donde los medios amenazan la moralidad de los fines. Aquí hay en juego un fin primordial, vital, la vida humana en su etapa inicial, embrionaria y fetal, pero el medio, la imagen elegida, el cartel, a mi juicio, no reproduce el hecho en sí, sino que como mínimo lo distorsiona. La Iglesia, siempre tan sutil y precisa ante problemas morales, decide encomendarse al trazo grueso de la publicidad.
El precio inequívoco es el propio del medio elegido: llegas a todos, pero confirmas que moralmente vale todo cuando algo te importa. Ya veremos la gracia que nos hace cuando mañana aparezca un cartel con los zapatos del papa, o “un crucifijo de oro”, y un niño a su lado muriendo de miseria y hambre. No quiero dar ideas, pero lo veo venir. Por tanto, no al modo elegido. Rotundamente, no.
Algunos políticos de la derecha, con mucho cuidado electoral, están diciendo que la Iglesia tiene derecho a hacer esa campaña. Faltaría más. Vaya novedad. En una democracia, que un grupo de la sociedad civil tiene derecho a hacer esta campaña, está fuera de toda duda. Es que el comentario ofende. Es hablar por no callar, hablar por no decir si se apoya o no la forma y el fondo. Ya nos conocemos. Son lo antiabortistas por programa electoral.
Algunos políticos de la izquierda (y el centro)están diciendo que la Iglesia, así, no es moderna, que está contra el progreso, y que no va con la sociedad. Vaya tontería, otra vez. La Iglesia tiene que ofrecer una palabra espiritual y moral, y no puede vivir pensando si va a gustar a la sociedad, o suena bien a los más modernos o lo verán como progreso. Claro que ella tiene que plantearse críticamente sus razones, pero si las ve bien fundadas, debe darlas y ofrecer su doctrina moral. Lógicamente, la sociedad tiene todo el derecho del mundo para debatirlas en términos de razón, experiencia y sentido común. Es lógico. Es el debate moral e ideológico de una sociedad plural y políticamente laica.
Los propios cristianos no podemos obviar ese debate a la hora de formar nuestra conciencia, y discernir la concreción histórica de nuestras convicciones morales.
Y pastoralmente, ¡cuidado!, con estas formas. Dios ha enviado a su Hijo al mundo, «no para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él».
Alguien ha escrito así, y lo comparto: “Es muy peligroso hacer de la denuncia y la condena del mundo moderno todo un programa pastoral. Sólo con el corazón lleno de amor a todos, nos podemos llamar unos a otros a la conversión. Si las personas se sienten condenadas por Dios, no les estamos transmitiendo el mensaje de Jesús sino otra cosa: tal vez, nuestro resentimiento y enojo”.
Y el fondo, la defensa de la vida humana, también en su etapa inicial, embrionaria y fetal, como un bien incondicional. Yo puedo decir que comparto esta convicción moral de forma inequívoca y libre. No soy biólogo ni trabajo en profundidad la bioética, pero me siento bien representado, ¡no digo absolutamente!, pero digo bien representado en el manifiesto en defensa de la vida humana en su etapa inicial, embrionaria y fetal, que más de mil “profesionales” han hecho público en Madrid, y que recorre por ahí los caminos de “los medios”, solicitando nuestras firmas. En caso de dudas científicas, a favor de la tesis más proteccionista del embrión. Opino.
Por tanto, puedo terminar con ellos, que “las conclusiones que el Grupo Socialista en el Congreso, por medio de la Subcomisión del aborto, trasladará al Gobierno para que se ponga en marcha una ley de plazos, agrava la situación actual y desoye a una (buena parte de la) sociedad, (no la sociedad),que lejos de desear una nueva Ley para legitimar un acto violento para el no nacido y para su madre, reclama una regulación para detener los abusos y el fraude de Ley de los centros donde se practican los abortos».
Comentarios:
¿Somos Cristianos,o que? Yo tengo muchas dudas.
Desde Bilbao un alumno tuyo te agradece de corazón esta toma de postura tan clara y compartida por muchos cristianos.
Como neo sacerdote me alegra de corazón tu posición.
Gracias!
Nando
"Sin embargo, hermanos, creemos que sería conveniente, para despejar cualquier duda, que profesionales médicos, creyentes y no creyentes, nos ayudaran a tener claro cuándo hay que considerar ser humano al embrión. ¿Desde el momento en que se unen el óvulo y el espermatozoide? ¿Pasada una semana, pasado un mes, tres meses…? Voy a plantear el problema con un ejemplo, aún a riesgo de ser simplista. ¿Es lo mismo destruir un frondoso árbol con ramas y frutos, que destruir una pequeña semilla que, con el tiempo, se podría convertir en ese gran árbol? Repito para que mis palabras no induzcan a error a nadie. Yo, Adriano VII, el Papa, condeno el aborto como un crimen execrable, donde la responsabilidad no sólo atañe a quienes participan en él, sino también a los legisladores que lo amparan. Pero me gustaría saber, con razones científicas, psicológicas y sociológicas, en qué momento y por qué el embrión se convierte en un ser humano de pleno derecho". (LA PÚRPURA NEGRA, Luis Murillo, pag...
Evidentemente que usted no habría hecho la campaña así, pero eso es porque usted no es un experto en publicidad. Seguramente su cartel sería pésimo, es posible que menos pésimo que el que yo hubiera podido hacer, pero es que yo tampoco soy un experto en publicidad.
La cuestión es que el cartel expresa con verdad y con exactitud que el ser humano goza de menos protección que los animales. Esto no es una provocación. Es una realidad. Lo que sucede es que es una realidad dura de aceptar, una realidad que sacude las concienciasa. Y eso era precisamente lo que hacía falta. Documentos razonados, explicativos, densos, con datos, etc. ya hay demasiados. Es la hora de que la gente se entere y el mensaje tiene que ser directo, claro, impactante. Y esto se ha hecho respetando la verdad y sin manipulación alguna, sin falsedad, sin exageración.
¿Que no le gusta el cartel? Está en su derecho. Pero criticarlo diciendo que es agresivo no es cier...
Y ahora dejadme pecar de inocente. ¿Para cuando nuestros señores obispos van a hacer una compaña en favor de los métodos anticonceptivos para así disminur el número de abortos? ¿Para cuando van a promover una red de atención social y psicológica para las madres embarazadas como la promovida por la Iglesia católica alemana y que trajo problemas durante el pontificado de Juan Pablo II?
Sin duda es más fácil e impactante gastarse el dinero en campañas publicitaris, y un poco más difícil es lo otro.
Ya lo he dicho inocente, y quizás también tibio que es uno.
No me parece una mala inversión que la Iglesia entre en el lenguaje propio de la publicidad para transmitir sus mensajes. Y lo tendrá que hacer con el lenguaje propio de este medio.
Un cordial saludo.
JOSÉ GIL LLORCA
Me parece que el cartel expresa la realidad de modo exacto. Según su parecer para que fuera "exacto" el cartel debería de poner un embrión humano y un embrión de lince. ¡Por favor! Que una campaña publicitaria no es una declaración doctrinal. Cada medio de expresión tiene su lenguaje. Y el de la comunicación y la publicidad tienen el suyo. Si exigieramos a la publicidad esa exactitud que usted pide no habría ninguna campaña exacta, porque Coca-cola no es la chispa de la vida, ni ningún coche es el rey de la carretera, ni tan siquiera su blog es "una mirada samaritana". Seamos un poco sensatos. El cartel es exacto porque evidencia que un animal (da igual si es un lince ibérico, euroasiático, una foca, o una avutarda) está más protegido que un ser humano. Y esto es rigurosamente así. No es una simplificación teórica ni moral. Quien quiera más explicaciones tiene abundantes documentos. O ¿usted que quiere, poner en una valla publicitaria la Evangelium vitae?
No...
Y lo de que es provocativa, puedo convencerle o no, pero si no es exacta en la imagen, ya es un punto grave en contra; y no es exacta; y lo que no es exacto provoca; tanto más, cuanto que la Iglesia lleva tiempo diciendo que en la sociedad de la imagen y mensajes sencillos, hay que huir de las simplificaciones teóricas y morales; y a mi juicio, el cartel, incurre en la simplificación teórica y moral. Ha primado el fin para elegir las leyes del marketing moderno en una mala versión. Opino. Saludos siempre.
Y en cuanto al cartel, si vamos a decir la verdad, la imagen debe ser de un feto o un embrión; las cosas como son; ese niño no representa la criatura del aborto; vamos a ser exactos, pues vamos a serlo todos. Y si es lo mismo, porque es lo mismo, vamos a ser exactos. Si esto me pide, hasta aquí es evidente.
En cuanto a los enemigos del ser humano, pocos han de decir que lo son; y quienes lo sean, merecen el reproche de todos; pero no deje tan pronto el mundo católico, fuera de toda sospecha. No es una cuestión, sólo, de quién tiene una antropología natural más lógica y coherente, sino quién se implica en serio por que sea real para todos los seres humanos. Y otra vez, en esto, hay para todos; también para nosotros, los católicos.
Y lo de que es provocativa, puedo convencerle o no, p...
Pues yo comparto plenamente el modo y la forma de lacampaña. No seamos acomplejados. ¿Qué tiene la campaña de provocativa? El cartel dice la pura verdad. El Estado valora más un huevo de avutarda que un embrión humano. El cartel en este sentido no puede ser más exacto y claro. Eso es precisamente lo que hace falta. Decir y llamar a las cosas por su nombre. Cuando los católicos nos acojonamos y nos metemos debajo de la mesa es cuando les dejamos a los enemigos del ser humano el campo libre. Por favor, Sr. Calleja, no sea usted ingenuo. Si no le gusta la campaña pues lo siento mucho. Sobre gustos no hay nada escrito. Pero no me diga que es una provocación. ¿Por qué es provocativa? ¿Por qué? ¿Me lo puede explicar?
Y aún en el caso de que sea provocativa ¿qué pasa? ¿Qué es lo que provoca? Lo único que provoca es poner frente a frente a las personas con la locura de la realidad de que se valora más a un animal que a un ser humano. Si esto es provocar, ¡bend...
Te contesté en el blog de Masiá y no respondiste nada. ¿TE quedaste mudo?
Y ahora vienes con argumentaciones que no se sostienen. Mira, Jalón, ¡NO HAY UN DERECHO AL ABORTO! ¿Lo entiendes? El aborto no es un derecho. En algunos casos está despenalizado, es decir, es un delito que en algunas circunstancias no se penaliza. Y que el preservativo no es la solución para paliar la pandemia del SIDA no es una idea fija de la Iglesia, sino simplemente una evidencia científica. Lo que ocurre es que los intereses de las multinacionales del latex que se están forrando con los preservativos os tienen comido el coco. El ejemplo más claro es Uganda. Allí la recomendación ha sido abstinencia y fidelidad. Y es el único país de África que ha dismunido drásticamente la propagación del SIDA. ¿Te has enterado? ¿Está claro? Pues eso, Jalón, menos demagogia y más rigor en lo que se dice.
José Gil Llorca
Y la última frase. En tu texto tiene otro sentido que el que recibe sin contexto. "Aquí, en la sociedad del bienestar, ser madre soltera no es ningún pro...
Es una opinión que no comparto, "casuísticas extremas". Vale. "Dejándose llevar", ¡cuidado!, es una valoración sobre cierta falta de carácter en los otros. Mejor deberías decir "siguiendo", sin más. Y terminas, "la misericordia no debe estar reñida con la Verdad, así con mayúsculas". Claro, en Dios nunca. En nosotros, ¡somos humanos, no divinos!, eso queremos y buscamos con empeño absoluto, pero donde alguien humano tiene la Verdad con mayúscula, es decir, la Verdad Moral Natural, y esto con evidencia para todos, en la comunidad de los creyentes, y en la sociedad civil, la misericordia intelectual y moral de otros, ¡si la tienen!, termina siendo vista como debilidad, tibieza y relativismo. Es como pedirle a un niño consentido...
El Gobierno francés ha expresado su "gran inquietud" por el mensaje de Benedicto XVI contra el uso del preservativo Para el Ejecutivo de Sarkozy, mensajes de este tipo "ponen en peligro las políticas de salud pública" Francia considera que "el preservativo es un elemento fundamental de las acciones de prevención de la transmisión del virus del sida"
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