Nación y religión a la americana: ¡Qué envidia! ¿Sí?
26.01.09 @ 12:52:16. Archivado en Etica
Les supongo a Ustedes casi hartos de noticias sobre el acceso de Barack Obama a la Presidencia de los Estados Unidos de América. He escuchado y leído muchos comentarios sobre el acontecimiento, y me han llamados la atención un par de detalles que nos afectan. El primero tiene que ver con “la nación americana”. Muchos comentaristas y medios, ciertamente los más conservadores, han destacado lo que ellos llaman “envidia” de ver que todos los norteamericanos han estado como una piña alrededor de su Presidente. Y decían, ¿por qué razón? Porque se sienten y reconocen una sola nación y bajo una sola bandera.
Al escuchar esto, yo pensaba, pero ¿no decíamos que ser nacionalista era algo bastante superado y hasta peligroso para la convivencia? En fin, ustedes se darán cuenta de que llamamos “bueno” al nacionalismo propio, y malo, al ajeno. Yo, hasta donde me crean, les digo que lo mejor es ser lo que en conciencia y razón veamos, pero serlo con mucho respeto de los otros y serlo con mucho sentido crítico de lo nuestro; de lo contrario, caeremos en el terreno pantanoso de la nación como imposición y violencia, seremos nacionalistas “inaguantables”.
Les diré también que gobernar y convivir es más fácil donde todos tienen una idea de nación común y única, pero, ¡qué le vamos a hacer!, cada uno debe convivir y gobernar con lo que le toca. Por eso, y vengo a nuestra experiencia, tanto Ibarretxe como Zapatero tienen que saber gobernar con mayorías bien nutridas, y más allá de sus propios partidos. Es democrático gobernar y legislar con mayorías raquíticas, por ajustadas, pero en los asuntos más importantes, es poco “duradero y alienta malestares”. ¿Les tengo que recordar casos concretos? Por tanto, cada uno convive y gobierna con lo que le toca, y lograrlo en paz y justicia, ése es su merito.
El otro aspecto que me ha llamado la atención en los comentarios de estos días es “la presencia de la religión” en torno a la jura de Obama. Hay explicaciones convincentes sobre la diferente forma de concebir la relación de los políticos y la política con la religión, en América, y la nuestra, en Europa. Pero lo que quería destacar es que los comentaristas se han referido a la religión como un elemento ornamental, y muchos decían, “qué bien, qué bonito”. Y cuando razonaban de este modo, yo decía, “les trae sin cuidado la pregunta acerca de qué clase de religión hablamos y cuál es la verdad de la religión en cuanto tal”. No, no, el comentario era, ¡qué bien queda la religión en estos momentos!
Eterno dilema el que les muestro entre la religión funcional, la que sirve al sistema social como adorno y argamasa, y la religión profética, la que cuestiona el sistema social desde los pobres y excluidos. Y con todo el respeto, la religión cristiana es mucho más esto, religión profética, que lo otro, religión funcional. He dicho “mucho más”. Y me pregunto a menudo, pese al realismo que requiere la política, ¿cómo es que ningún presidente de ningún lugar se ha ido del cargo por razones religiosas, ante las barbaridades que tiene que tragar? Y respondo; supongo que por responsabilidad, muchas veces, pero por una religión y por una ética aligeradas de sus exigencias de justicia y paz, muchas otras. Claro está que quien dice “un presidente” podría sustituirlo por cualquiera que tenga altas responsabilidades en un grupo. Lo dejo aquí, porque si en todos fuese lo mismo, la religión y la ética serían indiferentes, y no es el caso.
Ya lo decía Max Weber que la ética de la política es “particular”, ética de la responsabilidad con las malas consecuencias que se derivarían de llevar los principios morales de la política al extremo, pero ética con un límite, cuando la conciencia del político dice, “me voy, porque un mayor desajuste entre mis principios y obras es una injusticia insoportable”. La política hace tiempo que olvidó está segunda parte y eso no está bien. Buena suerte, presidente Obama.
Comentarios:
Nunca he dicho que en una sociedad de mercado, los pobres pierden necesariamente, sino según cómo y qué sociedad de mercado, capitalista; si el problema son las realizaciones históricas de "las cosas", y menos sus "teorías e ideologías"; ¡digo menos!; ahora si no quieres entrar con sentido crítico en las carencias graves de las sociedades capitalistas, y crees que te salvas apelando al "y tú, o el socialismo en general, o el Corea del Norte, peor", bueno, no me con...
Abrazos,
Y la defensa del capitalismo, Calleja, no es dogmática (No hay más dogma que el de la Verdad, incluso a pesar de quienes lo niegan) porque el capitalismo, precisamente, no es dogmático. Capitalismo es lo que sucede cuando el Estado deja a la gente es paz. Y si entre la gente se generan injusticias, engaños o maltrato, para eso está la Justicia (la de verdad: no la "justicia social" esa engañifa). Y cada uno sabrá lo que hace, en el capitalismo, con su vida: ayudar a los demás, leer a Borges, fundar empresas o freir empanadillas.
Saludos,
P.-
Y ahora entiendo a qué te refieres con tus denuncias del socialismo, pero no veo claro por qué me lo recuerdas cada vez que hago la mínima crítica de nuestro modelo social capitalista, como si yo aspirara a eso que criticas o Zapatero fuese la representación casi calcada de lo que denuncias. No sé, veo tanta diferencia, que me sorprende que unas las dos cosas sin solución de continuidad. Pero, bueno, es la libertad de opinión.
Y sobre tu felicidad, no quería ironizar con demasiada "mala leche", lo siento si te ha p...
mis impuestos, las televisiones que soporta mi familia o la inminente Educación para la Ciudadanía sobre mis hijos son bagatelas con relación a otros males del socialismo sobre el mundo. Porque no hablo mucho del lugar en el que vivo. Que en Corea del Norte la gente pase hambre, que en Zimbawe la gente esté desesperada, que millones de africanos, ahogados por estados dictatoriales y por la hipócrita limosnería socialista de Occidente, no puedan disfrutar de nuestro modo de vida sí que me rebela y me parece una indignidad. Y mi relativa comodidad no me puede llevar a olvidarme de ellos, ni como cristiano ni como ser humano. No me hables de "el tiempo y el lugar en el que vives", hablemos del lugar de ellos, y de las mentiras que mantienen a tanta gente en el infierno de la miseria. No aludas a mi felicidad: resulta demasiado obsceno.
Hace poco, tu colega mediática Carmen la Sin Fronteras ya se nos puso onírica, haciéndonos soñar americanismo confesante en colorines. Pedi en su blog comentarios apoyados en la lectura del discursito del nuevo presidente. Ni flores. Entonces yo también me desmelené soñando. Te cuelgo aquí, ordenaditos, los tres cuadros para una pesadilla.
Sueño primero. Que alguno de ellos. Un niño o una niña, porque para esto los viejos no valen. Una niña de la edad de su hijas le diga al nuevo jefe blanco alguna de las cosas que dicen los sabios jefes indios. De esa parte del pueblo americano, no el que vino, sino el que allí estaba, seguro que se le puede decir algo al recién ascendido mesías del progreso. Que una indiecita, temerosa al oirle predicar el empequeñecimiento del mundo, le pregunte si algún día su pueblo podrá ser libre en su propia tierra.
Sí tú, el del discurso de ayer. Mira, esta abuelita ha visto la mano de tu mujer y la tuya, una sobre otra y un libro enmedio. Sí, todo muy bien preparado. Las tapas gastadas. Los gestos apropiados. Todo de película. Hasta mentaste a Dios con la candidez de los de tu pueblo, esa gran nación, llamada por Dios a estar a la altura de su grandeza. ... Pero yo soy muy vieja para creerme las novedades de tu generación, hijito. El huracán del progreso al que sirves aventará tu juramento y te aventará a ti mismo antes de lo que crees. Mira hijo, mejor hubiera sido no tomar al Dios de la Biblia en vano. Has dicho a los otros pueblos y gobiernos, que estáis listos para asumir el liderazgo una vez más. Pues esta vieja te dice: ¡no!, gracias; mi cuota de liderazgo no te la cedo, hijo; la de mi país, tampoco, ni de de mis vecinos,... Que cada palo aguante su vela. Y entre todos las de todos. Menos liderazgos, que ya hemos conocido bastantes. ...
Saludos.
Y sobre la religión funcional, si Entrevías lo es o no en varios sentidos, vale, pero comparados con "las iglesias oficiales" son todavía unos aprendices. A mi juicio, claro, no es "ley". Saludos.
Por eso es un país cristiano, y por eso la ultraizquierda lo odia.
Saludos, estimado Calleja.
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