¿Crucifijos en la escuela pública?
26.11.08 @ 14:04:29. Archivado en Etica
La sentencia de un juez de Valladolid que ordena la retirada de los crucifijos de un colegio público, a petición de algunos padres con hijos en el centro, ha despertado una polémica tan previsible como inevitable. Para el Juez, la presencia de ese símbolo religioso conculcaría "derechos fundamentales" consagrados en los artículos 14 y 16.1 de la Constitución, referidos a la igualdad y la libertad de conciencia.
En realidad, caben dos opciones iniciales. Plantearse el asunto en los términos de una batalla por el control del espacio público, y a ver quién gana y quién pierde. Es como una “batalla” en el terreno de las convicciones y las identidades. Por instinto, y dado cómo se viene planteando lo de la laicidad de la vida pública entre nosotros, éste es el modo que se está imponiendo inicialmente. Y cabe plantearse la cuestión, segunda opción, en los términos que el juez se lo habrá planteado, es decir, si hay o no base jurídica para considerar como derecho la reclamación de esos ciudadanos para que se retire el crucifijo. Éste es mi camino. La opinión ideológica que tengamos de estos señores, los demandantes y el juez, si lo conociéramos, nada tiene que ver con el asunto.
A partir de aquí, planteada la cuestión en términos del derecho vigente, y de equidad con los bienes jurídicos en juego, hay que desbrozar el terreno en estos términos:
Desbarra la señora Cabrera, ministra de educación, cuando declara que "en los lugares públicos, y los colegios lo son por excelencia, cualquier símbolo que pueda agredir o crear sensación de agresión a cualquiera de los que circulan por él debe quitarse de en medio". Y es que a ella, sólo le compete decir, que se cumplan los derechos y libertades constitucionales, y si de ellos se deriva este acto que el juez dicta, así sea. Puede añadir su opinión o no sobre la laicidad del Estado y punto. Pero ¿qué es eso de que si un símbolo agrede, o crea sensación de agresión en los lugares públicos, debe quitarse de en medio? No sabe dónde se mete. Estoy pensando en esta regla aplicada a las banderas y a fotografías varias.
No por compensar, sino porque lo pienso, la retirada de un crucifijo de un colegio público, o de todos ellos, no es cristofobia, como dice el Cardenal Cañizares. Es una interpretación de la ley, que ha hecho un juez, y que pueden hacerla otros, o todos, o no, y que nos puede no gustar, por muchas razones culturales, históricas y sociales, pero la pregunta es ésta: ¿Por qué no nos convence esta sentencia en un estado laico, no laicista, pero sí laico (no confesional), y qué razones jurídicas y culturales presentamos contra ella?
Esta es la cuestión. Lo otro, “vienen a por nosotros”, “nos quieren arrinconar”, etc, puede ser cierto, incluso sé que lo es en muchos, -así lo pienso-, pero si quiero hablar con rigor, debo decir en qué derecho y por qué razones mantengo mi pretensión ante la sentencia. Ésta es la cuestión para el Sr. Cardenal, y desde él para “abajo”, para todos los cristianos y ciudadanos en general. Todo lo demás son conversaciones de “café” y militancia “ideológica”.
En consecuencia, ante la situación que se ha planteado, y que tenía que llegar, los puristas del catolicismo histórico español pedirán “no ceder en ningún caso”. Se equivocan evitando el planteamiento argumentado, y al cabo, inevitablemente jurídico, para proclamar legitimidades históricas tan gallardas como opcionales.
Por su parte, los puristas del constitucionalismo vigente, moderno y laico, se equivocan si piensan que estas cuestiones se resuelven comprendiendo la laicidad de la vida pública en los términos de blanco-negro, sí-no, todo-nada. Es una posición muy atractiva para una racionalidad política cartesiana, pero de escaso valor político para el gobierno de sociedades ideológicamente plurales y con transiciones culturales claramente “inacabadas”. Repito, “inacabadas”.
Aciertan a mi juicio, sobre todo por razones "prácticas", de práctica política como servicio al iter que lleva la sociedad civil, los gobernantes, y de práctica pastoral como servicio a la ciudadanía real del país, la Iglesia, quienes reconocen las sentencias judiciales, con el valor que para cada caso tienen; en segundo lugar, tienen derecho a advertir de los valores culturales en juego para plasmar con equidad la interpretación del derecho en una sociedad concreta; advertir es opinar, razonar y pedir, y nada más; en tercer lugar, hacen bien “los cristianos” defendiendo el significado pacificador, humanizador y cultural, además del creyente, de los símbolos religiosos más arraigados; pero hay que probarlo con hechos cotidianos; y, por fin, “los cristianos”, y todos, debemos reconocer que, al cabo, es el derecho, la administración de justicia, quien debe sospesar estos ingredientes y decidir en cada supuesto del espacio público qué símbolos no realizan bien la laicidad de los iguales en derechos y deberes, en ese lugar, y cuáles no constituyen problema para facilitar la igualdad y la libertad de conciencia de todos.
Si éste es el caso de los colegios públicos, lo acepto con normalidad democrática, y no veo razones para el drama.
Comentarios:
En este sentido me preocupa la revisiòn que pudiera hacerse de la LOLR. ¿Por qué? Porque, aunque en algunos aspectos deba efectuarse tal revisión, hay ciertos pronunciamientos que difícilmente casan con el ordenamiento jurídico. Me explico: se suele absorber lo social hacia lo específicamente público, de forma que hasta mencionan que lo religioso pertenece exclusivamente a la esfera de lo privado. La tentación de la izquierda siempre ha sido comprender el orden social como la unión de dos departamentos disjuntos: lo privado y lo público. Pero es que lo social debe contradistinguirse de lo uno y de lo otro. En este sentido, lo religioso, aparte de pertenecer al orden privado, tiene una dimensión social, expresada en diferentes grupos, asociaciones, instituciones que conforman, junto con otros, la sociedad civil...
Sólo, y no quiero enredarme, que me resisto a callar sobre esto: cómo se está extendiendo la idea de privado como lo que ocurre en lo secreto de una persona o grupo, sin que trascienda a la plaza pública, no política, sino a la social, la de la vida de la sociedad civil. En lo cual veo que debe primar la libertad democrática y acogerlo con ganas todos. Creía que me hacía entender, poniéndome la venda antes de la herida sobre esta perspectiva. Yo te había entendido, y no veía diferencias de criterio en lo fundamental sobre la laicidad de la vida pública y sus exigencias para todos. Saludos.
Siento alargarme, pero creo que hay cosas claras, y hay que regular ya, y otras están por verse claras, y no podemos ser más papistas que el papa en lo relativo a la laicidad. Es una opinión, claro, y no digo que tú lo seas, sino que me haces pensar más allá del caso que tenemos entre manos, los crucifijos en la escuela pública. Siempre, saludos.
Siento alargarme, pero creo que hay cosas claras, y hay que regular ya, y otras están por verse claras, y no podemos ser más papistas que el papa en lo relativo a la laicidad. Es una opinión, claro, y no digo que tú lo seas, sino que me haces pensar más allá del caso que tenemos entre manos, los crucifijos en la escuela pública. Siempre, saludos.
Ahora bien, ¿cómo aprende una sociedad política, hasta ayer "neoconfesional", a practicar la laicidad como no confesionalidad? Si el Estado va por delante en todo, se presta a que peque de vanguardia moral omnisciente, lo cual es inaceptable. Que en los casos que citas, podría ya adelantar una regulación, porque hay una sociedad madura que lo reclama, que lo...
Pero se trata de una costumbre arraigada, que ha entrado dentro del acerbo folklórico y cultural de los pueblos.
Creo que los símbolos deben permanecer donde estaban.
Sin seguimos así, nos llegarán a quitar la Navidad, y hasta es posible que derrumben el Acueducto de Segovia, que parece ser tiene una especie de "cruz2 en su estructura.
Pedro, veo que coincidimos en lo primero; en cuanto a la universidad y la propaganda "socialista", al no ser la universidad quien la propone, sino sus usuarios, es otro supuesto, creo yo. Supongo que nadie tendrá dificultades para exponer textos o símbolos religiosos, expesión de sus convicciones, "supongo". Saludos cordiales.
David, estoy contigo en lo de la ideología de cada profesor y centro; es la realidad, nadie está libre de ella; yo tampoco. Eso no obsta para que hablemos de ellas y veamos algún modo de discernir éticamente entre ellas. El otro asunto, lo del acuerdo del consejo escolar, es una buena razón, y así deben solventarse la mayoría de los conflictos en la escuela; pero si estuviesen en juego derechos fundamentales de alguien, como el juez dice en este caso, el 14 y 16.1 de la Cosntitución, no podría primar un acuerdo del Consejo Escolar contra nadie. La razón es que la soberanía última, por así decirlo, le corresponde a la ley general, y no a los acuerdos del Consejo Escolar. Estos son válidos, pero siempre en el marco de esa ley gene...
antes del 1 de mayo predican el socialismo hasta sociatas que, en aplicación de su doctrina, no dudan en justificar y defender el asesinato, el secuestro o la extorsión. Yo, como ciudadano, también financio y frecuento ese espacio público, pues bien, YO NO QUIERO PROPAGANDA SOCIALISTA, en ese espacio público. Que se reúnan en sus sedes, que allí hagan lo que crean oportuno, pero YO NO QUIERO ADOCTRINAMIENTO SOCIALISTA en un espacio público. Soy cristiano, no soy socialista. Saludos,
Comparto en buena parte (¡por una puñetera vez!) tus argumentos. Como liberal (liberal "whig", como decían los británicos del siglo XVIII) he contemplado este asunto con bastante frialdad. Pienso que en una escuela pública no tendría por qué haber "obligatoriamente" crucifijos (YO llevo a mis hijos a colegios religiosos, que es otra cosa). Entiendo, no que agreda (es una estupidez de la ministra), pero sí que otros no lo deban soportar. Claro que, como cristianos, podríamos exigir el mismo trato y llevar este argumento al absurdo...
Hemos de ser consecuentes con lo que Ud. dice: normalidad democrática, y al fin y al cabo, es "la administración de justicia, quien debe sospesar estos ingredientes y decidir en cada supuesto del espacio público qué símbolos no realizan bien la laicidad de los iguales en derechos y deberes, en ese lugar, y cuáles no constituyen problema para facilitar la igualdad y la libertad de conciencia de todos."
Retirada de los crucifijos de las escuelas religiosas concertadas ya!!!!
Y también de las Iglesias y parroquias: vale el mismo argumento, en tanto que "espacio público" y financiado por el Estado.
Peláez, yo creo que la escuela pública es un lugar donde, muy particularmente, hay que respetar la diversidad y libertad religiosa, ¡e ideológica!, de la sociedad; y por tanto, un lugar donde si algún símbolo es religioso, y no sólo cultural, y como tal, como símbolo religioso, "de parte", es percibido por la comunidad escolar, basta que uno solo de los miembros lo solicite, para que la presunción de derecho esté a su favor, y yo entienda que los jueces estimen su demanda. Yo lo veo claro este caso en la escuela o en las institucines públicas. No lo veo igual en la plaza pública. Aquí habría otros argumentos que tener en cuenta, pero todavía no es el caso. Saludos cordiales a ambos.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


