Por desgracia, la moral social cristiana no estaba equivocada sobre "esta" globalización y sus "gestores"
13.10.08 @ 16:19:28. Archivado en Etica
4. Y, ¿cuál su propuesta para corregir esta globalización?. Me sorprende haber respondido así en Mayo de 2007, en la XVª Semana Social "RICARDO ALBERDI" Cfr., San Sebastián, Idatz, 2008, Globalización; valoración ética y criterios de actuación, pp. 119-145 Recuerdo que la gente lo acogió con ganas. Me ayudaron mucho con su recepción. ¡Ojalá nunca hubiese tenido ni un poco de razón! Es un post algo más largo de lo común, pero "on line" hay gente para todo. more-->
Dicho todo lo anterior, es lógico que los liberales-neoliberales nos pregunten ya directamente por cuáles serían las pautas morales y sobre todo las medidas políticas, sociales y económicas que proponemos y exigimos en alternativa a las suyas. ¿Qué exige la ética de una mediación económica y política en la actualidad, frente al neoliberalismo a secas? En cuanto a las pautas morales, ya las he mencionado antes y he dicho que renunciábamos a repetir ese camino. Para ello remito al lugar oportuno . Y en cuanto a las claves “políticas” vamos a pensar en la importancia efectiva y moral de algunas para concretar una mediación socio-económica más justa.
1) Sin duda, y en primer lugar, la respuesta viene por el reconocimiento de que es necesaria “alguna” regulación social y política del mercado para ordenar sus fines y dominar sus excesos . Comencemos por la dimensión social, y pensemos en la urgencia de algunas medidas que reflejen la primacía de la voluntad y necesidades sociales sobre la economía, para impedir despilfarros, oligopolios y hasta monopolios que el mercado neoliberal provoca y consiente. ¡Hay que asegurar la misma competencia de la que se presume! Y en cuanto al modo, se trata de imponer a los mercados, y a la acumulación de propiedad que está tras ellos, ciertos mecanismos fiscales, comerciales, laborales y ecológicos, expresión del control social de los mercados, por ende, éticos, que los hagan verdaderamente mercados libres, con eficacia y equilibrio, y no el reino del despilfarro y la acumulación de propiedad sin cuento, del productivismo y el crecimiento indiscriminado. Cabe decir, en frase lapidaria, "economía de mercado, según y cómo, sí; sociedad de mercado, ciertamente no". Pero, ¿por qué esta primacía de la sociedad?
La razón doctrinal es clara; el mercado no calcula los efectos inhumanos, despilfarradores y contaminantes del proceso; sólo calcula la rentabilidad monetaria. Las personas, así, son trabajadores, usuarios y consumidores, y a la postre, medios o instrumentos. Sus necesidades sólo cuentan cuando hay solvencia económica.
La razón estratégica se suma a la anterior: la participación social favorece y es condición de posibilidad del "progreso" económico de una comunidad, porque no desaprovecha ninguna capacidad y recoge todas las aportaciones.
2) Esa regulación social de los mercados reclama el respaldo de una autoridad política democrática; a la globalización económica le corresponde ser gobernada por alguna forma de organización política democrática. La razón política, por tanto, está en el fondo de todo. Donde el Estado Democrático, y su “equivalentes” Internacionales, pierden presencia reguladora, no es la Sociedad quien gana espacios de autodeterminación (Democracia y Bien Común), sino que los mercados expanden su lógica totalitaria. Como se ha dicho, “los mercados financieros gobiernan, y los gobiernos nacionales gestionan...y acompañan con puño de hierro a las transnacionales”. Esta “devolución” a la política democrática de su papel protagonista nos debe hacer considerar la mundialización en la perspectiva de sus efectos sobre las mediaciones políticas tradicionales y, en primer lugar, sobre nuestros viejos Estados-nación y las Organizaciones Multinacionales. Pero no porque esa forma política, el Estado-Nación, sea “sagrada o eterna”, sino porque necesitamos el control político de la globalización económica (Angela Merkel). Y es que si sus efectos económicos son los que conocemos, sus efectos políticos quizá sean tanto o más determinantes en nuestra falta de futuro. Los Estados Nacionales, sus sistemas democráticos, están siendo sofocados por la concentración del poder económico y financiero, y no han constituido todavía una alternativa política unitaria que pueda gobernar democráticamente el mundo, en nombre de los ciudadanos, convertidos hoy en consumidores y usuarios. El Presidente Lulla lo ha dicho. Si no hay una coordinación política internacional que asuma la causa de África como causa de la humanidad, y que se implique en la prestación de tecnologías más limpias a las economías emergentes, nunca se sumarán a un Protocolo más exigente que el de Kyoto, a partir del 2012, en que expira, y menos aún los pueblos más pobres. ¿Quién gobernará todo esto, el G8, más los cinco grandes emergentes? Todo apunta a la necesidad histórica, y hay posibilidades tecnológicas, de impulsar el protagonismo de los pueblos mediante instituciones políticas democráticas de alcance mundial, pues ninguna otra cosa de menor calado ético puede ser el gobierno político de la globalización económica.
Por si todavía alguien lo necesita, o piensa esta exigencia de regulación política de la globalización económica neoliberal, sólo en términos de “miedo” o de “conveniencia”, demos una razón más. Cada vez es más claro para todos la existencia de áreas fundamentales e indivisibles de la vida en común, que requieren, por tanto, su asunción en un Bien Común Universal y Local, y su gestión democrática efectiva al mismo nivel. Por una parte, las relativas a los derechos humanos más fundamentales, la vida y la atención sanitaria, la alimentación y la enseñanza, el trabajo, la vivienda, la cultura, la libertad y la paz, exigen esta consideración comunitaria e interdependiente de su cuidado y cumplimiento. Pero no sólo ocurre esto en cuanto a los derechos humanos de “siempre” y los bienes “morales” que representan; pensemos también en los bienes “materiales” más fundamentales, es decir, el agua dulce, los océanos, el aire y el espacio, la biodiversidad y el planeta, los conocimientos y demás bienes culturales. Ambas realidades de nuestra convivencia constituyen la primera generación de derechos y bienes humanos, se nos imponen como un patrimonio común e indivisible, y están exigiendo una gobernación democrática planetaria. Repitámoslo. Las necesidades generales del mundo sólo pueden ser satisfechas mediante la promoción de un bien común universal; lo cual significa, en primer término, la salvaguarda de condiciones humanas de existencia para millones de seres humanos; o lo que es lo mismo, que los bienes comunes e imprescindibles, “derechos humanos fundamentales y bienes primordiales”, tengan la consideración de patrimonio de la humanidad, patrimonio colectivo cuyos bienes constituyan la primera generación de bienes humanos. Éstos son los nuevos espacios de la lucha política, y su fin primordial, preservar la apropiación común de los derechos y los bienes colectivos de la humanidad. Ya no puede haber otra instancia de justificación más radical de la política democrática y sus mediaciones institucionales.
3) La primacía de los pobres. Hay algo que concreta más, si cabe, lo dicho sobre el mercado y su regulación "social y política", con todos los argumentos dados. Al interesarnos por la realidad, mundial o local, la historia nos reclama algo con urgencia moral absoluta y, por tanto, una primacía concreta en la política: atender a las consecuencias de la globalización neoliberal sobre los pobres. Los pobres, más allá de nuestro debate sobre qué teoría y sistema social son más eficientes y, sobre todo, más allá de si compartimos ya una alternativa social completa, los pobres nos ponen ante situaciones de extrema necesidad, situaciones que no pueden esperar a la resolución de debates ideológicos, y ante las que no cabe transigir por realismo político. A veces, atender a estas situaciones, será lo único posible y, sin duda, siempre, irrenunciable. Nuestra intransigencia moral tiene que plasmarse, en este caso sin aceptar dilación alguna, en exigir medidas reguladoras del mercado de los globalizadores que palien sus efectos más perversos contra los pobres. Éste es un elemento que no debería entrar en la balanza de las concesiones políticas del pacto social. En la “sociedad mundial y única”, sin olvidar cada una de las sociedades particulares, se impone atender al hecho de los 50 PMA (países menos adelantados o más pobres del mundo), 34 de los cuales son africanos, que suponen más de 600 millones de personas viviendo en situación de absoluta falta de condiciones para la dignidad humana, es decir, pobreza extrema y creciente, en palabras de la Organización de Naciones Unidas. El propio FMI reconoce que casi la mitad de la población mundial vive en la pobreza y 1.200 millones de personas sobreviven con menos de un dólar al día. La distancia en términos relativos entre los países desarrollados y en desarrollo nunca fue tan amplia e injusta. Lo que sabemos, y luego repetiré con más detalle, sobre condonación de la deuda externa de los países más pobres, sobre la cantidad y calidad de la AOD, sobre los Planes de Ajuste Estructural y la satisfacción de las necesidades básicas de unas poblaciones hambrientas y empobrecidas, sobre unos acuerdos comerciales injustos, sobre el papel de las instituciones económicas multilaterales, sobre el descontrol de los movimientos de capitales, y más aún de los puramente especulativos, es ya irrenunciable políticamente.
4) Luego, ¿qué será lo más urgente en orden a la gobernación democrática y planetaria que reclamamos, si las situaciones de pobrezas nos interpelan por doquier, y los bienes y derechos comunes e indivisibles están más amenazados que nunca por la globalización neoliberal y sus efectos, y, en consecuencia, hacen más imperiosa si cabe su administración en común? La institucionalización de esa gobernación política planetaria debe crecer a la par que tomamos ya las medidas políticas más urgentes, "una nueva arquitectura financiera y comercial planetaria, según criterios de eficiencia económica humana, equitativa y sostenible", pues la reforma del presente estado de cosas, financiero y comercial, es "la gran prioridad mundial", como se ha dicho desde altas instancias de las Naciones Unidas (ONU) y lo dice la crítica social mejor fundada. En su defecto, la democracia de cada Estado, y sus decisiones de política económica, son papel mojado. La simple apertura comercial de los países industrializados, “sólo contribuirá a mejoras sociales”, si plasma “más como mercado justo y sostenible, sobre todo para el Sur, que no como simplemente libre”. Si avanzamos en esta estrategia, la que combina institucionalización democrática del gobierno del mundo, y medidas urgentes que realicen ya algún control social de los mercados, podríamos entrar en una globalización digna de la democracia internacional y de la condición humana.
Comentarios:
El mercado no es cristiano, cierto. Sencillamente es lógico, pero el mercado consigue que la gente no muera de hambre y que la prosperidad se extienda por el mundo. Los cristianos apoyan eso. Al que le moleste que se joda, pero que no impida que los demás accedan a la riqueza, que es lo que está ocurriendo ahora en China o en India.
En cuanto a que "la mano invisible no existe", evidentemente yo respeto el materialismo filosófico.
"El que no siembra conmigo desparrama".
Los socialistas, mira por dónde, nunca encuentran el momento de poner en práctica sus bellísimas ideas, PERO SÍ DE METER LA MANO EN LOS BOLSILLOS AJENOS.
Si no ves diferencia alguna entre una comunidad cristiana, pacífica, humilde, y que parte el pan entre sus miembros, y una cuadrilla de burócratas que nunca encuentran el momento de vivir "en comunidad", es que algo pasa.
Y, por favor, no hables de mí: yo no he sido llamado a la vida comunitaria, pero no hago poco por mantener a mi familia, educar a mis hijos, ser honrado, y luchar contra las disoluciones ideológicas de una sociedad que odia a la familia, condiciona la sagrada vida del ser humano, odia mi fe y además tiene la indecencia de cobrarme impuestos.
Saludos,
El socialismo, en todas sus versiones, desde el nacionalsocialismo hasta la socialdemocracia, es coactivo. Y grandes las diferencias que aprecio entre esa gente y los que se mueven por verdadero ímpetu cristiano.
Siempre me ha sorprendido que los socialistas, salvo las muy puntuales excepciones de algunos socialistas utópicos y los hippies, nunca se han retirado a fundar un sistema de vida, pacífico y ejemplar, guiado por esas reglas...
Creo que la gente tiene derecho a su dinero y que si, además, siente un compromiso por los demás, ya sabrá qué debe hacer. Detesto a los que sienten un compromiso por los demás pero, mira por dónde, deciden ejercerlo con el dinero de los demás.
Reconozco que a veces utilizo recursos retóricos un tanto agresivos, pero que no buscan otra cosa que desvelar contradicciones. Y recuerda con qué humildad contesté a este comentario tuyo, de ataque a la globalización, y cómo me invitaste a desarrollar mis "lamentos" y como, una vez más, fue el desarrollo de mi discurso el que molestó.
Son tantas las divergencias, son tantos los desacuerdos... Tú no tienes fe en la libre iniciativa de la gente. Yo sí. Pero creo además que Dios nos hizo libres (Sólo esa profunda libertad explica, justifica y visibiliza la existencia del cielo y el infierno) y que, en uso de esa profunda libertad, los seres humanos necesitamos la guía de la fe (y esta, en todo caso, aceptada voluntariamente), pero no la guía de los burócratas.
Y ya ni me incomoda, pero me deja al borde de decepción personal, que me pidas perdón porque los americanos todavía creen en Dios, ¡cómo si esto me tuviera que molestar! Al borde de la decepción personal, lo digo sincero.
No te inventes a tus interlocutores; tómalos por lo que dicen; y como buen "colega", reconoce que ellos son esclavos de sus palabras, pero dueños de sus silencios; sólo lo que dicen, Pedro, sólo eso. Con Dios.
Y luego tu referencia al cristianismo y su uso por mis textos, ahí sí que te digo que es falso. Nunca lo utilizo para respaldar una ideología. Tú sí, en caunto al liberalism, y me callo. Pensaba, no obstante, que te interesaba esa referencia a la conciencia moral cristiana hoy en "lo social". Si te es cómodo, despacharla como conciencia moral de un socialista, y cantar loas a un liberalismo, más libertario-poético, que político y real, yo no digo nada.
Estoicamente sobrellevo que me pongas etiquetas políticas, pero de ahí, a que me cueles tu ideología y quieras que el Evangelio y Jesucristo mismo la bendigan, pues no, es demasiado, Pedro.
Y ya el final de tus palabras, me sorprende que una persona lúcida en sus ideas, se pierda en "tópicos",...
Y luego la palabra, "privado" es perfecta, como la "social" y la "política"; se trata de fijar sus significados, y ver sus interrelaciones jurídicas y éticas. Me dices, "...lo público, (es) el ámbito del poder, y lo privado, el ámbito de la sociedad, de la gente, de las personas, en ámbito privado, la vida privado, los espacios privados, las relaciones íntimas y privadas... ¿Lo público social? Todo lo que no es público es privado. Y la ...
Vayamos a lo de los sueldos de los ejecutivos y los accionistas. Pedro, pero por favor, si los accionistas mayoritarios, los que deciden, y los ejecutivos, son los mismos, si se ponen de acuerdo para compensarse con con creces en sus respectivos intereses. Tú sabes cómo son las asambleas de las grandes empresas, y por qué son siempre en segunda convocatoria...
Y todo eso de mi antiliberalismo, y mi socialismo, es que te lo inventas; ¿de dónde sacas que yo estoy pensando de ti no sé que sobre tus preferencias en el gasto público? Pero si yo te tengo por un "bendito". Y lo de mi socialismo y que estoy pensando siempre en la lucha de clases, ¡alucino! No mira, miro las cosas de la vida, y donde hay colaboració...
O sea, que ahora la crisis financiera la han provocado lo pobres pidiendo préstamos de imposible devolución, los bancos dándolos por debajo de coste y el Estado exigiéndoles que hagan esto contra toda ley de mercado. (Repito tus palabras: " Si todo el sistema financiero ha quebrado, estimado Calleja, es porque hasta ayer mismo todas las entidades financieras, obligadas por leyes socialistas y tipos de interés artificialmente bajos han estado PRESTANDO DINERO A PERSONAS INSOLVENTES. Hasta ayer mismo todos los buenistas habrían defendido dar dinero a "muy pobres". Pues bien, eso es lo que se ha hecho en EEUU a centenares de miles de "minorías excluidas", asumiendo deudas inconcebibles en un verdadero mercado"). Voy a ser demagógico, pero no hago más que imitarte: "¡Pobres bancos, y pobres gestores financieros, que veían que así no, que el mercado no lo aguantaba, pero ellos obe...
Voy a callarme ya. Lamento tantos prejuicios y, ¿sabes? Lamento, sobre todo, en nuestra sociedad, tanta ingratitud. El día en que la gente tuviera la suficiente humildad para reconocer el valor del agua corriente, la luz eléctrica, los supermercados, los bancos (¡también los bancos!) comprendería por qué somos muy afortunados de vivir en países con libertad y no en tiranías africanas, ni en estados preindustriales sudamericanos, ni en dictaduras comunistas.
Y daríamos gracias a Dios, como hacían diariamente los colonos americanos, por la libertad que de Él habían recibido. Y admiro a ese pueblo, que aún sigue defendiendo su libertad y que además (lo siento Calleja) aún cree en Dios, no como nuestros pobres conciudadanos.
Cristo busca un mundo fraterno, no un mundo lleno de comisarios políticos. Y lo único cierto es que al liberalismo le dan ...
En primero de Derecho se enseña que sólo existen don ámbitos jurídicos: lo público, el ámbito del poder, y lo privado, el ámbito de la sociedad, de la gente, de las personas, en ámbito privado, la vida privado, los espacios privados, las relaciones íntimas y privadas. Pero los políticos, con la impagable colaboración de los sindicatos (que viven del presupuesto, no lo olvides, muchísimos años antes que los brokers) han "expropiado" el término "sociedad". ¿Lo público social? Todo lo que no es público es privado. Y la sociedad es privada. Lamento si no te gusta la palabra, procura evitar el lenguaje connotativo, y sacúdete algunos de los prejuicios del siglo XX.
Al tiempo, la Ley de Reinversión Comunitaria (nueva intervención) de EEUU obligaba a los bancos a dar préstamos a "minorías étnicas" y "personas desfavorecidas", a través de Freddie y Fannie. Si todo el sistema financiero ha quebrado, estimado Calleja, es porque hasta ayer mismo todas las entidades financieras, obligadas por leyes socialistas y tipos de interés artificialmente bajos han estado PRESTANDO DINERO A PERSONAS INSOLVENTES. Hasta ayer mismo todos los buenistas habrían defendido dar dinero a "muy pobres". Pues bien, eso es lo que se ha hecho en EEUU a centenares de miles de "minorías excluidas", asunmiendo deudas inconcebibles en un verdadero mercado. Pues bien, aquí están los efectos.
Mira, amigo, pienso que todo esto es fruto de una enorme confusión que alimenta la ignorancia de la gente y que parte de la manipulación de las conciencias que obra la izquierda sobre Occidente desde hace unos 100 años.
Se habla de "fundamentalismo del mercado" (fundamentalismo es una palabra muy eficaz para los totalitarios: los cristianos son tildados constantemente de "fundamentalistas") cuando el país más liberal del mundo, EEUU, tiene en el sector público un tercio de toda su riqueza nacional. Eso por no hablar de España o Francia, donde el sector público alcanza un 55%. ¿Qué tiene que ver eso con el liberalismo?
Me sorprende que tu juicio positivo del capitalismo, no te permita diferenciar sus realizaciones y dar por "inaceptable moralmente" ésta. Lo ve todo el mundo en el cristianismo sensato.
(P.D.: Es cierto que la moral social cristiana es más discutible cuando concreta en mediaciones sociales de todo tipo; de hecho, en las conferencias que responden a ese texto, siempre he dicho que ésta era la parte más concreta y discutible, y que solía ser evitada por "los moralistas". Como tal propuesta de ideas discutibles exponía tal parte a quien me lo pedía, y asegurando que hay que escuchar a "los técnicos, gestores y políticos", pero no en vacío, sino con un sentido moral irrenuncible. Modesto, pero irrenunciable). Con Dios.
Y en cuanto al fondo, no me preocupo por la caída del capitalismo, sino de los caídos y aplastados por este capitalismo financiero, sin más control que sus reglas, y que los Estados, con más o menos apoyo social, van a salvar para que no nos aplaste a todos. Es lo tremendo del hundimiento del Titánic.
Tampoco me tomo las cosas con afán de revancha dialéctica. Mira que lo que he sacado es de Mayo de 2007, y lo venía explicando mucho antes. Y me da pena terner alguna razón en esto. Pero es que además, a mí no me interesa tener razón ideológica, sino vivir más humanamente todos; quién lo haga, me impor...
Lo lamento mucho, estimado Calleja, lo lamento mucho. Y lo digo de corazón, sin ánimo de combatir.
Deberíais dejar al menos de utilizar la palabra "social" cuando queréis decir "político". Un mínimo rigor. Lo social no pertenece a lo público, Calleja, lo social pertenece a lo privado.
Ruego al cielo que todas tus propuestas no se materialicen nunca. Ya sabemos adónde han llevado y adónde pueden llevar.
Y del capitalismo no te preocupes: aquí no se ha caído nada. Hay bolsas en China y en Indonesia, en Chile y en Sudáfrica. Lo único que han caído son las horrendas dictaduras socialistas y nacionalsocialistas. La revancha dialéctica era esperable. Pero no te preocupes: 1929, 1987, 1993... El capitalismo tiene crisis y sobrevive. Afortundamente para la Humanidad.
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