¿Se estrellará la Iglesia con las estrellas de la COPE?
18.06.08 @ 15:42:48. Archivado en Etica
Así concluye un editorial de hoy en “El País”, en relación al manido y sempiterno caso “Jiménez Losantos”: “Finalmente, no es irrelevante el hecho de que ese delito continuado de injurias apreciado por el Juzgado de lo Penal número 6 de Madrid se haya cometido desde la emisora propiedad de la Conferencia Episcopal. Hay motivos para pensar que los obispos, o algunos obispos, temen más que su locutor estrella se revuelva contra ellos si no le apoyan suficientemente que al descrédito que su presencia en la Cope ocasiona a la Iglesia española”.
Si es manido, no debería volver sobre el hecho, pero lo utilizaré como pretexto para ir un poco más allá.
Evidentemente hay muchos intereses en juego, y El País tiene los suyos. Informativos e ideológicos, como grupo de comunicación y como agente creador de opinión. Económicos, políticos y culturales. No me equivoco en el orden. Pero, claro, las cosas son como son, y si día tras día haces filigranas estúpidas en el alambre, por fin te caes. Y así ha ocurrido, la estrella, estrellada.
Lo más insoportable de los periodistas estrellas de la COPE es cómo mezclan sin reparo alguno información y opinión. No son los únicos, pero en su caso es un acto tan directamente pretendido y practicado, que todo en él, es un mitin para afiliados. El tono, la cadencia de la frase, la retórica de la pregunta, todo está puesto al servicio de la interpretación que se le quiere dar a la noticia y que, descaradamente, se te urge a dar. Porque, en caso contrario, tú mismo, oyente, eres de esos otros que acaban de ser descritos con los peores vicios políticos y cívicos. Directamente, malo, o estúpido.
Esta amalgama indisoluble convierte a los comunicadores-estrella de la COPE en un problema finalmente para la propia cadena, y para la Iglesia al cabo. Veamos. Cuando Gabilondo dejó la Ser y comenzó con los informativos de Quatro, arrastró consigo pocos oyentes. Les sustituyó Francino (creo que es así) y casi siguió con la misma audiencia. Los dos cuelan sus opiniones ocasionalmente, pero tienen un límite; en el tono, en la cadencia y en la retórica, tienen un límite, que evita que el oyente se sienta obligado a compartir ideológicamente con ellos la noticia. No sé si lo logran siempre. No sigo una emisora fija, sino según qué me guste en el momento. Pero el detalle lo tengo muy claro. Yo he escuchado bastante, desde el coche, tanto a Losantos, como a Cristina y a Vida, en La Linterna, y siempre he visto claro que nos llevaban a la ruina como calidad de la información.
Pero es que además siempre he visto claro que nos llevaban a la ruina como grupo de Comunicación, porque el tipo de oyente que logran, en gran medida, es militante de una ideología social, y con ganas de ser conducido, ¡no sólo informado!, sino conducido y jaleado por un poder informativo. En conclusión, Jiménez Losantos y los otros, trabajan para sí mismos, y pueden llevarse consigo buena parte de la audiencia. Éste es el otro problema de la COPE. Supongo que como empresa, financieramente solvente, depende en gran medida de la continuidad de estos comunicadores, y estos comunicadores tienen el capital más preciado en su mano, el estilo peculiar, ¡pues comunican “bien”, vaya si comunican!, y la complicidad de la audiencia, de gran parte de la audiencia, que los ha reconocido sus líderes particulares en ausencia de otros menos brillantes, cual ha podido ser Rajoy, o, según creo, frente al “usurpador”.
Evidentemente estos comunicadores se han adentrado por un camino muy tentador, el poder de la comunicación que interpreta y dirige voluntades políticas, pero, ¡ay!, ése es su límite, y de él surge la rivalidad con la clase política; primero, la “enemiga”, pues estos comunicadores no tienen adversarios políticos, sino enemigos; y luego la “propia”, pues por propia o propiedad tienen éstos a la derecha política, y como tal quieren que se lo reconozcan. Es evidente que así, ¡gente insufrible, pero que comunica bien y argumenta con tanta simpleza como contundencia!, juega sus cartas como informador que aspira al liderazgo populista y que, logrado en parte, cuestiona cualquier otro liderazgo que cerca de él, no se le someta. Es otra vía, la de la opinión pública, para hacerse con el poder social en una democracia. Es “la democracia” a través de las ondas en lugar de las urnas.
Y aquí es donde podemos enlazar con el editorial de El País ya citado. La COPE, y la Iglesia española con ella, tienen un problema. Desde luego de financiación. Pues si echa a los comunicadores estrellas, no sería fácil su sustitución con el parecido resultado económico. Tengo oído que la COPE era deficitaria, gravemente deficitaria, ante de la llegada de esta gente. Es un problema. Para mí, relativo. Y para alguno que me lea, ni eso. Pero para los “ecónomos” de la Iglesia, sí. Y más allá de este problema, segundo, buena parte de la jerarquía católica española, sobre todo aquéllos que más se han arrimado en apoyo de estos comunicadores, lógicamente, están amenazados informativamente.
Como la aspiración de estos comunicadores-estrella es un liderazgo político y cultural en la democracia española desde “las ondas”, sucede que al igual que los políticos que reclaman “lo suyo” desde la derecha, también los eclesiásticos que reclamen “lo suyo”, su autonomía, desde la Iglesia, los van a tener en frente. No son invencibles, ¡Dios me libre!, pero sí son un “monstruo político” que ha crecido mucho y que perfectamente puede devorar a sus padres. Pero esto a mí, no me quitan el sueño. Porque hay eclesiásticos de altísimos rango que se merecen un correctivo desde “la lógica del mundo”, por haber flirteado tanto con él y sus reglas.
No voy a dar nombres. Es de mal gusto y se necesitan pruebas. Voy a referirme a dos hombres de la Iglesia en los que desde posiciones bien distintas, confío a ojos ciegas. Pienso en D. Antonio Cañizares y en D. Juan María Uriarte. Se les puede discutir esta o aquella palabra, pero son gente que lleva el Evangelio entre ceja y ceja, y por él lo viven y valoran todo. Opinan, enseñan, toman decisiones. Unos se sienten más cercanos de D. Antonio. Otros, como yo, sin ninguna duda, a de D. Juan María. Pero son honestos a carta cabal. Despiertan afecto. Se le puede querer. No tienen nada que ver con el juego de poder político y social; podrían haber seguido vidas “sacerdotales” mucho más sencillas, en medio del pueblo que les ha visto nacer. Recuerdo a D. Antonio entrevistado en La mañana de la COPE, y cómo le buscaban la boca para que se calentara, una y otra vez, y él, tan conservador como siempre, pero honesto en todo momento, a lo suyo, el Evangelio, las personas y sus derechos, y cómo servirlas con respeto de sus bienes morales sustantivos. Todo se podía ver de otro modo, con otros perfiles, pero no había enredo y doblez, sino sencillez y convicción. Evangelio y evangelio, que al hacerse vida diaria, provoca diferencias.
Por el contrario, si algunos no se bajan del avión, y viven pensando que la historia de la Iglesia española se puede reescribir para los próximos cuarenta años, y que ellos y su círculo de influencia episcopal, mediática y cultural, lo van a hacer para todos, ¡casi como encargo divino!, a ver qué pasa, pero mucho me temo que no tengan tiempo para discernir en ecclesia, tengan que aparcar el Evangelio a menudo, ¡es la impresión que tengo!, jueguen a ser más papistas que el Papa, desarrollen una capacidad de intriga política que de poco les sirva en la evangelización, y terminen hastiados cuando vivan su retiro con el recuerdo de “no es eso, no es eso”. Por supuesto, y personalmente, siempre les deseo lo mejor, pero el Evangelio está ahí. No lo interpreto yo, desde luego, pero sus preferencias morales y humanas, eclesiales y espirituales, están ahí, y relucen como un sol cegador. ¡Te doy gracias, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado… Sí, Padre, así te ha parecido mejor…! (¡Perdón!).
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Porque yo no oculto que socialmente me siento lejos de ellos, pero los escucho, valoro, y sólo les digo que respeten a sus adversarios y que se refieran a ellos con la sinceridad que necesiten, pero sin hacer mofa y desprecio de sus personas. ¿Otros lo hacen igual? Pues serán más listos y se les nota menos. Veamos. Pero si es sencillo. Otra cosa es que hayan hecho de ese estilo un ingrediente del éxito, y entonces, la cosa es más grave. O que, además, ellos vean la vida española en términos de "amigo-enmigo", y entonces tienen un problema como ciudadanos. El fin no justifica los medios.
Pero como no nos vamos a convencer, lo hemos intentad. Con Dios.
Por ejemplo, yo cuando veo una fotografía de alguien, o la mía, o la de FJLS, podría hacer mil bromas "de mal gusto" antes de hablar de lo que importa, lo que ha dicho o dejado de decir, hecho o dejado de hacer, y ellos , "las estrellas" no hacen esto, sino que primero se mofan, lo arrastran por el suelo un rato, y luego dicen, bueno, "pero vayamos al grano"; y "el grano", a mi juicio, ya está machacado y no puede brotar moralmente. Han quedado desacreditados moralmente para ser creíbles en lo siguiente que añaden con otro fundamento.
Pero, bueno, esto es una explicación de cómo lo veo yo. Luego, que me crean o no, es otra cosa...
Una visión amplia de la realidad ibternacional te obligaría a matizar tu intepretación del conflicto bélico. A ello te ayudaría, además, un conocimiento máe exhaustivo de la realidad del pueblo de Irak bajo la tiranía del Sadam.
Aquellos días, en la COPE, se vivieron situaciones realmente sorprendentes: en las frecuencias de programación COPE (programación convencional) se defendía la opción de la lucha armada contra el ¿infiel? que daba cobertura al terrorismo internacional. En las emisoras de la Cadena CIEN (misma casa, misma propiedad) se lanzaron mensajes absolutamente en contra de la guerra y sus consecuencias.
Por cierto. Sadam ya es historia y el terrorismo internacional sigue campando a sus anchas. ¿Será porque los españoles nos salimos del conflicto?
Para explicarnos la situación actual, quizás deberíamos recordar dónde estaba cada uno en aquellos días en los que España jugó a ser Vigía de Occidente y su gobierno nos embarcó en un conflicto bélico internacional. ¿Qué postura defendió la iglesia oficial? ¿Cuántos obispos se manifestaron en contra de la guerra?
Creo que la inmensa mayoría. Junto con mucha gente de bien, de izquierdas y de derechas, de arriba y de abajo.
Mientras, en la COPE se berreaba a favor de la intervención armada. Y su altavoz principal fue, sin duda, FJL, defensor según alguno de ustedes "de la libertad, la dignidad y las víctimas". Ya.
Aquellos días, en la COPE, se vivieron situaciones realmente sorprendentes: en las frecuencias de programación COPE (programación convencional) se defendía la opción de la lucha armada contra el ¿infiel? que daba cobertura al terrorism...
Como el debate sobre sí son o no expresión de lo mejor de nuestra tradición moral y cívica, no lo vamos a resolver en unas líneas aquí, yo pido simplemente que periodísticamente separen mejor información y opinión particular, y siempre se dirijan a los demás sin recurrir al argumento "ad hominem". No me parece demasiado. De hecho, no creo haber dicho nunca que los echen o que hagan otra COPE sin ellos, etc; puedo pensarlo, pero no lo he dicho como si ese fuera el problema y al solución; he dicho que haga...
Y luego, lo que supones que molestará, pues no, en absoluto. A mí sólo me molestan las descalificaciones personales, los argumentos "ad hominem", o los que va de vuelta y sobrados de razón por la vida. Yo antes pensaba que sí: renunciar a todo medio de "poder" y que necesariamente ha de moverse en la lógica mercantil del mundo, y a correr. Pero ahora no lo veo así. Creo que se puede tener unos medios de comunicación propios, como se pue...
Después, desde otro punto de vista, está el problema que planteas sobre la COPE. ¿Cuál debe ser "la identidad" de este "grupo de comunicación? Y claro, no podemos a la vez estar en le mundo y escapar del mundo. Por eso, ¿cuál sería el modo de respetar esa identidad sin provocar un déficit económico por pérdida general de audiencia? Desde luego, tenemos que reconocer, que si estamos en la comunicación, hay que aternerse a unas reglas "profesionales"; por tanto, debemos elegir si estamos o no; pero si estamos, como creo, ese trabajo se puede hacer de varias maneras lícitas; todas ellas provocarían discusión, pero la elegida debe ser respetuosa de las personas, cosa que ahora, en varios programas estrella, no sucede. A mi juicio. Saludos.
Pedro, lo de que este señor es agnóstico, no lo veo especialmente grave, si sabe resptar.
Saludos a todos.
P.D.: Una cosa me "pica", que he tenido que escribir de obispos y enredos eclesiales, para que el contador de visitas se dispare. Mea culpa, mea culpa...
Caarlos, Dolores, María y Paco, ya digo que la COPE tiene muchos oyentes por estos comunicadores; de ahí el problema financiero de una rescisión de contrato. Ya lo digo. Y digo que comunican "bien", pero sólo si eres militante de su forma de ver la sociedad, la cultura y la vida; en caso contrario, el tono, los silencios, la retórica, las repeticiones, las ironías, los adjetivos, etc, te parecen un torniquete a otras libertades. Que los demás no son "santos" varones, desde luego; que son todos de "izquierdas", ¿Sí?; digamos que son menos de derechas, u otra forma de ser de derechas.
Yo creo que debemos valorar todas las expresiones de defensa de la libertad en la información, y valorar que la libertad sea la máxima de unos comunicadores; pero convertirla en un instrumento para ganar mercado, es falsearla en buena medida; un día lo decía Jimenez Losantos así: "me meto con otros comunicadores para que piquen y, si lo hacen, digo, ya está; esto sobre todo cuando empezamos en...
Javier, te agradezco, y es normal que unas cosas te gusten, y otras menos, o nada; yo a Cañizares le tráté bastante hace años y siempre me pareció "bueno"; su evolución, ¿relativa?, él sabrá; pero sé que es muy bueno, para mí; y en cuanto a "nacionalista español", pues es claro que lo considera un "valor moral",y ya se sabe, "no hay peor cuña que la de la misma madera". (Ésta es una maldad mía).
Caarlos, Dolores, María y Paco, ya digo que la COPE tiene muchos oyentes por estos comunicadores; de ...
Aprecio tus opiniones sobre Uriarte (que comparto) y sobre Cañizares, aunque alguno de tus replicantes (en el doble sentido) ya entran en lo político para llamar "integrista" a Cañi. Basta de politiqueos.
Pero hay más: el mejor criterio para sacar a Losantos de la COPE no es ni político, ni ideológico, ni profesional. Es religioso: Losantos es agnóstico. ¿Qué hace acaparando la radio de los cristianos? Que se vaya a casa. Y no hacen falta más razones.
Parece mentira que entreguen la cabeza de Federico J Losantos, la iglesia es asi, que se preparen que a ellos, el gobierno los dejara en la calle.
Donde vaya Federico , Cesar , me ire tambien, la Cope firma sentencia.
Parece mentira que entreguen la cabeza de Federico J Losantos, la iglesia es asi, que se preparen que a ellos, el gobierno los dejara en la calle.
Donde vaya Federico , Cesar , me ire tambien, la Cope firma sentencia.
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