Una experiencia que cualquiera puede repetir en su ciudad
08.05.08 @ 16:49:35. Archivado en Etica
Recorro cada día la mitad de Álava, no lo puedo evitar por el momento, y el paisaje es esplendido. La primavera ha estallado por todos los rincones y hasta la ciudad, Vitoria, parece otra cuando llegas a ella, por el Norte o por el Sur. Vitoria-Gasteiz es una ciudad que en primavera se transforma y parece otra. En invierno es una ciudad apagada, brumosa, gris, sin brillo. En primavera cobra vida y color; el verde se impone en la línea de árboles de cada avenida y, al final, siempre desembocas en un parque. La luz del sol hace que la ciudad parezca más limpia, más hermosa… casi como una ciudad nueva. Yo así la veo. Puede parecerles un exceso lo que digo, pero en primavera tengo la sensación de estar yendo de viaje cada día. Todo es lo de ayer y, sin embargo, nada es lo mismo, todo es nuevo, todo renace, todo te ilumina a su paso.
Vuelvo a mi viaje por Álava. Desde la cumbre de Herrera hasta Gardélegui, cada planta y cada árbol se ha desprendido de la desnudez del invierno, y el verde con mil flores de colores te va recibiendo con una bienvenida regalada. En medio de esa novedad provisional pero repetida cada año, pienso en cosas que hoy están en boca de casi todos.
Entre los seres vivos de esa naturaleza espléndida, el ser humano, (¡usted y yo!), es un animal inteligente, tan inteligente que se ha hecho el dueño de todo, se ha impuesto a cualquier otra especie viva sobre la tierra. Y lo ha hecho de un modo tan absoluto y descontrolado que puede acabar con la vida de todo lo demás. El ser humano, sobre todo el ser humano de los pueblos más ricos, tiene un modo de vida capaz de arruinar los equilibrios de la naturaleza. El ser humano es la primera especie animal, inteligente, pero animal, que puede acabar con todas las demás especies. Es increíble, pero es así. Somos la especie más temible para todas las demás. La más depredadora.
Cuando recorro el camino, otra vez espléndido, entre Laguardia y Peñacerrada, cuando desde San Vicentejo entro por la carretera de los Montes de Vitoria, hasta vislumbrar las campas de Olárizu, cuando observo estos lugares tan cercanos y tan bellos en su sencillez, vuelvo a la pregunta por el ser humano y si será capaz de recuperar el respeto de la naturaleza y sus equilibrios siempre precarios, pero imprescindibles. Y, para esto, ¡de verdad, nos sobran tantas cosas comunes hoy, pero a menudo tan inútiles, suntuosas, despilfarradoras, y por tanto, tan insostenibles!
La naturaleza también juega sus cartas, claro está; la tierra entera si se siente amenazada, se defiende. También ella busca sobrevivir contra sus agresores y, si se ve en apuros de supervivencia, es violenta. La naturaleza nos avisa del daño que le provocamos, pero no regala oportunidades. Hay que obedecerla a tiempo. Por eso mismo, debemos y podemos vivir con menos cosas. Debemos hacerlo en todas partes. Pero, antes y más, donde más tenemos y consumimos. Éste es el mensaje. No se trata de si queremos o nos viene bien. Debemos. Es más inteligente, nos conviene, es necesario.
Cuidar los equilibrios de la naturaleza es, hoy, una obligación moral que debe convertirse en obligación jurídica. Una obligación tan clara como el no matarás, no robarás y no mentirás. El hombre justo, hoy, es el que ahorra en el uso de la naturaleza y la respeta todo lo posible. Hoy, un ciudadano democrático y pacífico, tiene que crecer en dos direcciones morales: solidaridad con los grupos y pueblos más pobres y austeridad en el uso de la naturaleza y sus bienes.
Comentarios:
Y a JMS, corregir también tiene su arte, y, por desgracia, Borges no era un maestro en esa materia, y me temo que tú tampoco. (Reconozco que con Padro, yo también soy un fracaso. Saludos también cordiales.
He leído hace poco "Vida y destino" de Vassili Grossman, una extraordinaria novela que permaneció inédita por imposición del gobierno de uno de esos países del "socialismo real" (Vaya si era real ese socialismo).
Y es terrible cómo relata el modo en que se repartían los pisos, los asquerosos cuchitriles del paraíso socialista, cómo prosperaba la corrupción, cómo había que ser amigo del burócrata de turno... Cada vez que oigo a nuestros demagogos decir que "la vivienda no es una mercancía", me estremezco. Qué estúpidos, ¿quién cree que construye las viviendas? Todavía más, ¿quién cree que las compra, y cómo, y por qué?
Malditos los burócratas que se resisten a que la miseria se extinga en el planeta. ¿Me dejas que repita este gran lema? ¡Viva el capitalismo y viva la libertad!
¿Quién está sacando a India o a China de la miseria? ¿EL capitalismo o las ONG? ¿Representa el capitalismo una forma de vida? No conozco a ninguna congregación de monjas a las que el capitalismo obligue a abastecerse en grandes superficies, pero sí muchas monjas pasadas a cuchillo en la II República española, en los países comunistas...
En un régimen liberal, no se le puede obligar a la gente a adoptar formas de vida concreta, PERO NADIE PUEDE TAMPOCO IMPONÉRSELAS A LOS DEMÁS. Eso es lo que no soporta un socialista: quiere traer el paraíso a la tierra, y todos los intentos han sido el infierno en la tierra.
TODO ESO NO SE ENTIENDE SIN EL CAPITALISMO.
Y el socialismo es el intento coactivo, violento, de someter ideológicamente a los seres humanos, ordenar la sociedad. Al socialismo no le preocupa crear riqueza: quiere repartirla. Pero no comprende que la riqueza no cae del cielo, que es obra del ser humano, de millones de seres humanos...
Hace tiempo dije en tu bitácora que el capitalismo no es perfecto, porque no hay nada perfecto en esta vida. Pero me canso de repetir (no sólo aquí: también en mi vida) obviedades económicas.
El primer ser humano que, en vez de salir a tirar pedruscos a animales, se quedó en la cueva a tallar una piedra concreta, difirió una necesidad inmediata para conseguir una eficacia mayor, después, con su nueva arma, CAPITALIZÓ su tiempo. Hizo una labor de capitalización. Toda la riqueza que existe hoy en el mundo, toda la enorme riqueza que ha creado el ser humano desde el Paleolítico hasta aquí es obra de la capitalización. Y ese proceso, intensificado desde el último tercio del siglo XVIII, es el capitalismo.
Pedro, tómate en serio el ecologismo, si quieres vivir con justicia. Valora y distingue, pero tomátelo en serio:
tampoco han desaparecido las clases y su lucha, ni la relación de "dependencia" Norte-Sur, en gran medida, ni lo demás que das por olvidado. Que no esté de moda en el pensamiento político-social contemporáneo, y que haya elementos "históricos" para no tomar esas claves al pie de la letra, es otra cosa; pero desaparecer como claves de acceso a la realidad social del capitalismo contemporáneo, no; por mucho que las mat...
¿Dónde he oído yo todo eso?
Viva el capitalismo y viva la libertad.
No puedo entender ni las ensoñaciones delirantes de Pedro ni los pacientes y tímidos desenredos de Calleja. Creo que es inútil pedir más sindéresis de ambas partes.
Bastaría mirar la situación africana para vomitar revulsivamente la voracidad capitalista y consumista que nos lleva al desastre ecológico y clasista y maldecir la propaganda publicitaria que nos lava el cerebro
Pero no te preocupes, cuando los avances de la ingeniería medioambiental y de las energías alternativas vuelvan a mostrar su fracaso buscarán una nueva guerra inútil: ¡el planeta Tierra contra Marte!
No te rías: nosotros no llegaremos a verlo, pero lo dirán. Tras cada uno de sus fracasos filosóficos e históricos, se inventan una paranoia mayor.
Pena no vivir mil años, hasta que abarquen toda la Vía Láctea...
Saludos,
Pero ahora ven también que, para su desgracia, el Sur se está desarrollando a velocidad de vértigo. Entonces buscan el tercer argumento: es el hombre, es la raza humana la que está aniquilando el planeta...
Dices de mi texto, estimado Calleja.
Y tendrás razón: quería decir tantas cosas en tan poco espacio...
Te agradezco el esfuerzo de responder a mis caóticos puntos, pero veo que, al final, insistes en eso ecologismo a la moda que se quiere infiltrar, de rondón, en el cristianismo. Como si necesitáramos, tras 2.000 años de existencia, sintonizar con las memeces del último telediario.
Una pequeña tesis en contra del fundamentalismo ecologista...
Y por fin, la maravilla del hipermercado, pues qué te digo; me gusta la variedad y la competencia, pero ¿hace falta esa diversidad de casi todo, sin valorar si nos lo podemos permitir, quién lo puede adquirir y quién no y por qué; dónde y cómo se produce, y con qué costes y leyes sociales; podemos extender...
Y luego todo ese cántico a la libertad y al régimen liberal, pues eso, está bien; hay que preservar la libertad de los individuos, y hay que pensar en sus condiciones subjetivas y objetivas de posibilidad; es que si no miramos a estas condiciones, casi todo el discurso "liberal" se vuelve muy artificial; condiciones también objetivas, legales, institucionales, estructurales de posibilidad; es muy importante. De verdad, convéncete, no tengo nada por principio contra el liberalismo; no temo al ser humano en el uso de su libertad, porque sí; simplemente, la realidad social que se reclama del (neo)liberalismo, tiene mucho que corregir. Yo creo entender en tus palabras más un liberalimo libertario, lo llamaré así, que no un liberalismo capitalista, el realmente existente. Hacia éste, tengo serias reservas; y no por ello añoro el comunismo. Otro liberalismo, no lo veo más que en grupos mino...
Luego, lo de los regímenes comunistas, Pedro; ya "nadie" entre nosotros aspira a ellos o los defiende; y me sorprende que los combatas con el ardor de "D. Quijote", pero son "molinos de viento"; son más ciertos en tu cabeza, que en la realidad; la realidad es la del capitalismo, sobre todo, neoliberalmente gestionado. Por cierto, no hay nadie que sea alguien en el pensamiento "socialista" actual que no piense en una ética y hasta mística al fondo de este compromiso. Pero no es el caso que yo hable de ellos como...
Pero, repito, adoro los hipermercados (y entiende que son sólo un ejemplo, una metáfora de lo que quiero decir) y me conforta ver a mi lado a millones de personas que pueden elegir entre decenas de recipientes de mayonesa.
Un abrazo, estimado Calleja, y espero que puedas decir que no estás en desacuerdo.
No me río, estimado Calleja, ES UN VERDADERO MILAGRO, una manifestación de la gloria de Dios a través del trabajo del hombre y de la cooperación y la colaboración entre MILLONES DE PERSONAS.
HAY QUE EXTENDER ESA REALIDAD A TODO EL MUNDO.
Quizás por eso, en tiempos de persecución, el cristianismo se refugia en la ideología liberal (lo que no hacía, evidentemente, cuando, con mucha menor generosidad, era mayoritario y predicaba el integrismo), pero te aseguro que en cualquier otra sociedad los sectores minoritarios, perseguidos, minorizados, etc., son liberales; mientras que los mayoritarios, los poderosos, los influyentes, se ponen de parte del poder y exigen que actúe en contra de los primeros.
Liberalismo no es aplicación estrecha de las leyes de la oferta y la demanda: liberalismo es libertad. Si quieres vender algo por debajo de su precio o incluso regalarlo nadie te lo impide.
Felicidades por la habilidad de tu último argumento (Lo digo de verdad: es absolutamente brillante). Pero considera que, en cierto modo, lo he utilizado yo primero. Cierto que alguien puede hacer de cualquier concepto o doctrina un ideal platónico y convertirlo, en consecuencia, en algo inatacable. Pero reconoce que la utopía socialista siempre se ha resguardado en ese argumento. Y lo sé porque lo discuto a menudo con un amigo mío (radical) que considera que la realidad es "de derechas". Claro, en esas condiciones, las calificaciones morales en nuestra sociedad son de este pelo: "el comunismo es una mala práctica del socialismo", por ejemplo, mientras que nadie discute si Hitler traicionó o no al nacionalsocialismo.
Por ejemplo, hoy, esa distinción entre capitalismo y realidad, me recuerda al pie de la letra la de el "cristianismo" y "las Iglesias actuales"... Así, nunca te pueden criticar: elaboras un concepto bien depurado, lo "sacas" de la realidad, y ya puede hundirse el mundo, que tu concepto sigue en pie. Lo haces inatacable. Esto en la filosofía escolástica y en cierta teología, vale, pero en nuestro diálogo, y en el diálogo social, es un truco dialéctico al que yo no le veo fundamento. Saludos cordiales como siempre.
Quizás algún calificativo por mi parte a tu hooligan haya sido vehemente en exceso, pero es que me resisto a dejar pasar discursos totalitarios y retrógados (en el sentido más estricto de ambas palabras).
Y en cuanto a tu idea de que yo considere que en el capitalismo no hay nada que criticar, es fruto de un prejuicio: no confundas "capitalismo" con "realidad". Hay que ser críticos con la realidad, pero la realidad, en sí misma, no es capitalista, ni la utopía, en sí misma, "socialista". Esa trampa conceptual explica buena parte de la confusión filosófica y moral de la modernidad.
Espero que no te resulten molestas mis intervenciones, o no tan molestas como para desear que no se produzcan.
Un saludo,
P.-
Y en cuanto al desarrollo capitalista, si no tienes nada que decir con sentido crítico, y te escudas en que el otro, "mi -supuesto- hooligan", ha dicho cosas que no te gustan en absoluto, pues nada, tú verás; nada mejor que descalificar al dversario por radical, para evitarse la autocrítica. Entre nosotros, hay contagio en esta estrategia de "el otro es un radical". Saludos.
Tu último artículo me estremece y me decepciona: toda esa loa a la naturaleza roza la idolatría. Ese mundo lo hizo Dios para nosotros. Parece mentira que deba recordarlo.
Y las palabras de tu hooligan me parecen aún más estremecedoras: "¿Qué hubiera sido de nosotros si no se hubiera descubierto el petróleo, la tecnificación y robotización industrial y el capitalismo voraz?"
Pues que los niños seguirían muriendo de gripe o de viruela, ignorante. Y ojalá se extienda el capitalismo como lo está haciendo ahora en India o en China y salga más y más gente de la miseria. Sé que esto duele a muchos, pero no a mí.
Y sí, cristianos, demos razón de nuestra esperanza: viva la prosperidad, la educación y la libertad.
Y que se queden con el elogio de la pobreza los lunáticos.
Qué hubiera sido de nosotros si no se hubiera descubierto el petróleo, la tecnificación y robotización industrial y el capitalismo voraz? Abrimos la caja de Pandora, le practicamos cesárea a la madre tierra y ahora agoniza. Queda aun esperanza en la caja o tendremos que afrontar espartánamente la ruina de la naturaleza torturada por la culturaleza?
Cristianos, demos razón de nuestra esperanza
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