La "ley natural", los católicos y la democracia
13.03.08 @ 14:42:09. Archivado en Etica
A veces un comentario provoca una respuesta que da para otro post. Éste es el caso, a propósito de la "ley moral natural" y las leyes en una democracia. Yo digo que se puede hablar de "orden natural" o de "ley natural", sí, pero que, a la vez, hay que admitir, ¡de hecho! diferencias sobre qué es eso, en los casos más concretos, "lo natural"; segundo, que nadie tiene certeza absoluta, a la luz de la razón humana, de que su visión de lo natural es exacta y completa siempre y en todo; y, tercero, que la democracia en sociedades ideológicamente plurales ofrece un cauce para respetar la libertad de las personas, que es el primer bien moral de una vida digna, y para legislar a la luz de "lo natural humano", del mejor modo posible; y, a veces, sólo del menos malo posible, para salvar el bien posible; y a veces, la decisión es tan mala, a los ojos de algunos o muchos, que, con los requisitos debidos y conocidos en moral, cabe legitimar la objeción de conciencia ante esa ley democrática. Puede que tengan razón, puede que no. Caso por caso.
Pero no cabe, saltarse la democracia en general, para salvar la ley natural, porque entonces esas personas no tienen un problema ante una ley o leyes democráticas, sino un problema personal como ciudadanos demócratas.
Porque la cuestión no es sólo afirmar que hay una ley natural, como se escucha a menudo y nada más, sino decir cómo resuelve una sociedad democrática, que haya legislado contra esa ley, a los ojos de algunos o muchos, cómo resuelve esa contradicción ¡sin dejar de ser democrática!, es decir, sin negarle a la gente su libertad igual, su soberanía legislativa. Pues de no hacerlo, remediaríamos el mal de una mala ley, con el mal mayor de una tiranía política y moral. Ésta es la cuestión que no veo resuelta en el catolicismo conservador. A mi juicio, hace como que no ve el problema, y se limita a decir, "ley natural", ley natural". Sí, de acuerdo, pero muy cómodo. Borramos la realidad, afirmamos los principios, ya no hay problema.
En otras palabras, la afirmación de una ley natural como algo evidente para todos y siempre, en cualquier supuesto, y a la que los ciudadanos deben someterse, lo vean o no de ese modo, en obediencia a "otros mejores o más sabios" o a "la evidencia de las cosas" o a "la propia conciencia si no estuviera deformada", hace que algunos ciudadanos sean, de hecho, superiores a otros en cuanto al conocimiento del bien moral. Y esto, traducido a sistema político, da, ciudadanos de primera, los conocedores de la ley natural en todo caso y supuesto, y ciudadanos de segunda, los que la ignoran o titubean en algún supuesto, cayendo en el relativismo moral. Tenemos así un resultado democrático inaceptable.
Luego hay que pensar la cuestión desde el lado filosófico y religioso, sí, pero también desde el político, es decir, ¿qué salida práctica tenemos en caso de conflicto, sin negar la democracia como sistema? Ésta es la cuestión real, a la vez que se practica la denuncia de lo injusto, según la conciencia moral cristiana, y en su caso, con requisitos bien claros, se razona una posible objeción de conciencia. Nadie debe callar lo que piensa en una democracia; todas las razones deben escucharse; pero todos debemos, si queremos permanecer como ciudadanos democráticos e iguales, ofrecer salidas democráticas a las contradicciones que puedan darse entre la ley natural y una ley positiva. Gritar simplemente la contradicción, es demasiado cómodo; decir que no puede haber contradicción, es igual de cómodo. La democracia es muy incómoda y se lleva mal con discursos morales grandilocuentes o perezosos; y se lleva igual de mal, con discursos morales de simple juego de mayorías y minorías. Todo es más sutil; pero al final, hay que plantearse la cuestión práctica de cómo corregir democráticamente los errores democráticos sobre la ley natural, cuando los haya. Democráticamente, ésta es la cuestión moral. Un saludo.
Comentarios:
Yo ponía un ejemplo extremo para subrayar que, si uno se empeña, siempre habrá alguien que podría discrepar (hablaba, entre otros, de los nazis) y que, por tanto, puestos a relativizar todo es relativizable: el asesinato, la esclavitud, el racismo...
Otro ejemplo, en nuestro país tenemos un contingente de tarados que considera que lucha por la independencia asesinando a cobradores de autopista que hace años fueron concejales de su pueblo.
Y es que es así: si te empeñas, todo es relativizable. Seguro que Hitler murió teniendo una excelente opinión de sí mismo.
Y aquí enlazo con lo de los curas: ojalá el "lío" que os atribuyo sea menor de lo previsto. Porque, en todo caso, deberíais ser PASTORES, orientar a la gente, proclamar la Palabra y, quizás, estar menos atentos a los rumbos de la opinión pública...
Y eso de que "algunos curas tenemos un tremendo lío en la cabeza", mejor vamos a dejarlo en que tenemos "cabeza" para pensar; es así de sencillo; y pensar, sí, siempre es un lío; por eso iba lo de "la comodidad" de cierto concepto de la ley natural. Saludos.
Y luego, lo ...
De "comodidad" no veo nada en que el legítimo derecho a la libertad de expresión de algunos se convierte en "acoso a clínicas abortistas" cuando son otros los que lo ejercen.
Por mi parte, y aún siendo discreto en mis formas como articulista (aunque a nadie con dos dedos de frente se le puede escapar, a menudo, una lectura entre líneas) te aseguro que en las conversaciones con amigos tengo fama de machista, fundamentalista, intolerante, conservador... (conservador como tú dices) por la exclusiva tontería de declarar que soy católico, y que sigo al Papa, y que respeto, como siempre me enseñaron, a sacerdotes como tú. Resapetarte, estimado Calleja, es muy "conservador". Sé de tu buena fe, pero nada sé del tremendo lío mental que tenéis algunos curas en la cabeza...
Es apasionante el tema que abordas aquí, pero otras luchas me han tenido ocupado (Son tantas las trincheras que hay que defender ante los embates del liquidacionismo anticatólico...).
Apenas unos matices; dices:
"La afirmación de una ley natural como algo evidente para todos y siempre, en cualquier supuesto..."
Evidentemente hay un margen enorme de disquisición moral. Pero no te cebes en los defensores de LA VERDAD. Se me ocurre un caso pacífico: Disparar a un niño de 3 años en la nuca es malo.
¿Es evidente para todos? No tanto: para un comunista, si era el hijo de un kulak ucraniano de los años 30 del siglo XX disparar habría sido sanísimo. Para un nazi, si el niño tenía apellido judío habría sido un acto casi sanitario...
No te resguardes en la democracia para quitar hierro (el verdadero, el enorme hierro que tiene) la defensa de la fe de Cristo.
Y en cuanto a las personas, en la democracia hay malos y buenos, (es una cuestión moral), y hay buenos y malos ciudadanos para con la ley común(una cuestión política). La inmensa mayoría la respeta. El pensamiento es libre, pero el respeto de la ley es obligatorio. Hay minorías que no la respetan. Minorías por arriba y por abajo, o de guante blanco y guante negro. La democracia, con la ley penal en la mano los persigue, y, al cabo, busca incorporarlos, pero "regenerados como ciudadanos". La democracia no divide entre malos y buenos, pero persigue penalmente a los que delinquen. La política siempre busca acuerdos entre dist...
Y luego, cuando hablo de católicos "conservadores", es una calificación, sí, pero no para echar a nadie de la democracia, sino para dialogar entre católicos, yo lo soy, sobre cómo hay modos de entender la ley natural y de aplicarla en una democracia que nos pueden sacar de ella en cuanto a los procedimientos. Y del modo democrático y de por qué, es de lo que quería hablar. Por tanto, no echo a nadie ...
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