Pepín Liria se despide de Las Ventas con aplausos.
29.05.08 @ 01:18:39. Archivado en Sobre el autor
Undécima corrida de feria. El cartel estaba compuesto por Luís Francisco Esplá, Pepín Liria y Serranito. Los toros de la ganadería de Samuel Flores, encaste Vega-Villar, habían pasado el reconocimiento por la mañana. Por ganas, parecía ser una tarde en la que Pepín Liria se la iba a jugar para salir por la Puerta Grande de Madrid. Por el momento en el que se encontraba el diestro, también, ya que en Sevilla demostró la torería y la templanza que lleva en sus muletazos.
Eran las 5 de la tarde, sonaban clarines y timbales y los diestros se disponían a hacer el paseíllo. La plaza estaba como cada tarde, cartel de “no hay billetes” y en el ambiente empezaba a producirse un murmullo constante. Una vez hecho el paseíllo la plaza se puso en pie, aplaudiendo sin cesar. Muchos no sabían cual era el motivo pero en el ruedo había uno que lo sabía bien. Pepín Liria, con montera en mano salió a los medios a saludar. Por su parte Luís Francisco Esplá calentaba para recibir al primer toro de la tarde. A partir de aquí la tarde dio una vuelta drástica que no se esperaba ningún aficionado.
No por culpa de los toreros que en todo momento estuvieron firmes en sus faenas sino que debido a la mansedumbre de la corrida, no tomó ningún rumbo. Esplá recibió su primero con una tanda de capotazos y rematando con una media y el toro se fue al suelo. Al primer puyazo, lo mismo, el toro perdió las manos y fue al suelo. El presidente sacó el pañuelo verde y el toro fue devuelto. En la faena del sobrero de Fernando Peña, con la muleta dos buenos naturales fueron los que pudo sacar al toro.
Pitos al arrastre del primero de la tarde que iban a seguir en todos los siguientes.
El turno era para Pepín Liria, de repente la plaza se enmudeció, un silencio como el que acompaña durante toda la faena en las corridas de La Maestranza, pero tras los primeros lances con el capote la gente empezó a criticar la falta de fuerzas y de trapío del toro. Al igual que el primero fue devuelto a corrales. El sobrero de Jaral de la Mira, manso y sin casta estuvo durante toda la faena y no dejó lucirse a Pepín. No trasmitió nada que pudiera hacer ver a Pepín para darle buenos pases. Más de lo mismo en el lote de Serranito, un torero que gracias a su buena temporada el año pasado se había hecho un hueco en la feria y disponía de una tarde para demostrar su valía. Dos toros con buena presentación y con hechuras pero sin fuerzas.
En el cuarto y en el quinto, no podemos destacar nada porque fueron dos faenas, las de Esplá y Pepín Liria en las que salieron dos toros deslucidos, mansos y que condicionaron toda la faena y por más que lo intentaban los diestros no consiguieron sacar ningún pase a los quinquenios de Samuel Flores.
Al término de la corrida una pitada para la ganadería y saludos para un Pepín Liria que venia a Madrid su última tarde con gran disposición pero esta se vió frustrada por la mansedumbre de los toros.
Unos días hay toros otros hay toreros pero lo que está claro que por unos motivos u otros esta feria no toma el rumbo de triunfos de otros años y se pone en entredicho la dirección de la feria. Lo que no podemos dejar de resaltar es que la ganadería de Samuel Flores llevaba cinco años sin aparecer por San Isidro. Si se tenía constancia de que esta ganadería seguía igual, sin fuerzas y sin casta; ¿Por qué no se da oportunidad a las ganaderías que triunfaron el año pasado o a nuevas que nunca han estado en Las Ventas? No se sabe si hay intereses de por medio pero lo que está claro es que con esta actitud, el arte de los toros pierde aficionados.
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José Mª Timón Iglesias
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