Ha hecho lo que debía María Dolores de Cospedal al pedir perdón a sus militantes, a sus votantes y al conjunto de la sociedad española por el espectáculo de sus dirigentes. Es obvio que debe hacerlo con los primeros pero también con el conjunto de la ciudadanía atrapada entre un gobierno cuyo errática y demagógica política económica nos agrava más que a nadie una crisis que se ceba en el empelo y una oposición que lejos de estar a la altura de esas circunstancias y encarnar alternativas y esperanzas se dedica a exhibir sus miserias en un circo grotesco.
Descanso y descansemos. Queda expulsada la política, como si fuera el peor de los trolls, de nuestro blog. Seremos inflexibles con el pretenda seguir con la monserga este fin de semana. Será retado a duelo y atravesado de una estocada por Don Juan Tenorio, que estos días era cuando tradicionalmente se representaba.
Por mi lado, falto de tizona, utilizaré la escoba y barreré sin misericordia cualquiera de esos desperdicios que pretendan escurrirse por aquí.
Esta prohibido decir, so peligro de excomunión democrática, que la corrupción es un hecho generalizado. Prohibido por todos los políticos de todos los partidos. Según ellos el ocultar la evidencia cotidiana es mucho más democrático que decir la verdad desnuda. La verdad, so pretexto de lo políticamente correcto es lo que nos están prohibiendo. La verdad empieza a ser la prohibida.
Entre los diferentes métodos de asestar puñaladas Alberto Ruiz Gallardón ha refinado la técnica, muy madrileña, del navajazo palmoteado asestado por persona interpuesta. La estocada, además, resulta que a quien va dirigida no a quien parece. A ese es al que se le largan una furiosa descarga de mandobles con la hoja ladeada y mucho grito y rebullir de capas pero a quien se le quiere meter el filo hasta los hígados, sin que se note, de tapado y aprovechando el tumulto es a quien se presume de defender enconadamente en la refriega.
El objetivo final de los más avispados miembros de la casta política española- sin distinción de ideologías porque en realidad no hay tal distinción excepto como pretexto en la casta- es hacerse con una Caja de Ahorros. El control y el manejo de esas instituciones financieras ha llegado a tan grosera visualización que ni siquiera se guardan las formas de colocar al frente a alguien afín, de la cuerda, sintonizado y teledirigido por el partido que tiene el poder en ese territorio. Ya no. Desde hace un tiempo son directamente ellos quienes se aúpan a la poltrona de banqueros.
Tiene que llover a cántaros. España necesita la lluvia más que nunca. Pero no sólo el campo sediento, no sólo los pantanos esperan el agua purificadora y vivificadora. Lo esta necesitando una sociedad cuarteada por la crisis económica y agostada por el espectáculo político. Necesitamos agua, mucho agua.
El poder mediático de un gobierno se mide mucho más por lo que silencia que por lo que proclama. Bajo ese foco él de Zapatero resulta de una eficacia impresionante. Para ello cuenta no sólo con los medios declaradamente afines, que son muchos y donde únicamente hay que preocuparse de algunos enfados de familia que se resuelven con prontitud, sino con aquellos supuestos opositores cuya principal batalla no es atacar al gobierno sino desgastar a la propia oposición para colocar a quienes consideran que la harían mejor. O sea ellos mismos a través de sus pupilos. Con los unos y los otros el Gobierno ha logrado y durante este mes de octubre de manera estremecedora que todo aquello que le moleste se convierta en invisible.
Elena Salgado ha pasado de penosa a patética, ridícula y tramposa. Ahora pretende escabullirse de su apabullante derrota parlamentaria y dialéctica con el subterfugio de un feminismo mendaz y esperpéntico al que se ha sumado el "puñito de diseño", de Leire Pajin y el "sogilla" Llamazares, tal vez buscando un hueco en el PSOE dado que los suyos lo han largado. La excusa es tan estúpida y se percibe como tan burda maniobra para escapar de su propio fracaso que está mereciendo contestación incluso desde los sectores más afines.
Pocas veces he contemplado un espectáculo parlamentario tan pobre como el protagonizado ayer por la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado. Penoso. Sin paliativos ni siquiera con antojeras partidistas y tibias palmas de la bancada afín.
Creo que la actual ley de aborto, producto del momento y de las circunstancias de cuando se promulgó hace 25 años, tiene serías deficiencias sobre todo en su cuarto supuesto. Era, pues, lógica una modificación. La ley de plazos parecía ser la alternativa más lógica. Cuando así se anunció la posición mayoritaria de la sociedad española era partidaria de dicho cambio.
Cuando el delicadísimo asunto, pues afecta a cuestiones de principios, ética y vida donde las posturas se confrontan y la sociedad corre riesgos de fractura, fue entregado a una niñata insensata (y no me desdigo de mis calificativos expresados en su día sino que a la luz de lo sucedido los reitero) investida de ministra llamada Bibiana Aido pudo temérselo peor. Y lo peor ha sucedido.
Qusiera saber algo de ustedes. O mejor dicho de ustedes sobre nosotros los periodistas. Que piensan en su conjunto de la profesión y cuales son a su juicio lo periodistas de referencia o al menos de su referencia.
Sesión parlamentaria de control al gobierno. La oposición pregunta a Maria Teresa Fernandez de la Vega por el atunero secuestrado. Respuesta: ustedes no están con los pescadores, están con el Gurtell. La oposición pregunta a Alfredo Rubalcaba por el chivatazo policial que permitio la fuga de un terrorista etarra de la red de extorsión (Caso Faisan): ustedes en lo que están es en el Gurtel. Pregunta a Elena Salgado por la situación económica tras las luces rojas emitidas por Bruxelas: ustedes no pregunten que están con el Gurtel.
Sábado, 21 de noviembre
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Vilagarcía na Rede
José Luis Palomera Ruiz
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
JUAN JULIO ALFAYA