La Marea de Pérez Henares

Un Nación herida

09.04.18 | 23:09. Archivado en Oleaje político

España es hoy una Nación herida. Profundamente. En su dignidad, en su esencia y por supuesto en su orgullo. Una importante mayoría de españoles se sienten gravemente ofendidos y aún peor, maniatados y obligados, a no poderse defender tan siquiera. Y tienen muchas razones para estarlo.

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Ciudadanos en la senda hacia Moncloa

08.04.18 | 21:18. Archivado en Oleaje político

Ciudadanos gobernará y Rivera tendrá despacho en Moncloa. Vayan haciéndose a la idea. Con quién y en que posición y si se quedará a dormir allí es sobre lo que puede haber dudas, pero lo primero resulta no solo posible sino más que probable. Y añado. En mi humilde opinión no es, ni mucho menos, lo peor que le puede pasar a España. Es más, y a lo que parece, para un creciente número de españoles supone una esperanza de futuro y a ellos se añaden quienes, aunque solo sea por descarte lo contemplan como la opción menos mala. Que aunque no resulte una razón glamorosa no deja por ello de cubicar en votos.

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En primicia, 1 Cap de LA CANCIÓN DEL BISONTE

06.04.18 | 12:07. Archivado en ¡Pura vida!

Aqui tenéis el primer capítulo de mi nueva novela. LA CANCIÓN DEL BISONTE Ya no queda nada para que esté en las librerías. El próximo día 11 de abril iré con mi amigo, guia y maestro en prehistorias, Juan Luis Arsuaga a Atapuerca, principio de todo y donde comienza la narración, y al Museo de la Evolución donde tendrá lugar una primera presentación.

LA CANCIóN DEL BISONTE
Antonio Pérez Henares

1
El cachorro sin fuego

El cachorro no tenía fuego propio junto al que cobijarse. No tenía madre, ni madre de su madre, ni hermanas de su madre. No había hembras que lo reconocieran como a uno de su estirpe. Debería haber muerto, igual que ellas, cuando murió la que lo parió a poco de destetarlo. Pero no lo hizo. Tampoco cuando cada estación fría se hizo más espantosa y gélida que la anterior y fueron desapareciendo sus tías. Y resistió también, con menos comida y cuidados, más que otras crías, que fueron pereciendo una a una en medio de la hambruna y el hielo. Y cuando antes de concluir aquel invierno murieron los dos últimos cazadores que aprovisionaban aquel fuego, el viejo primero y luego el joven, que apenas sí había comenzado a salir en la fila de los hombres, solo quedaron una hembra seca y él, que ya sabía recolectar caracoles, conchas, raíces y plantas. Y cuando las siguientes nieves comenzaron de nuevo a cubrirlo todo, ya se quedó solo. Entonces, con toda certeza, debiera haber perecido. Pero resistió.

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Martes, 14 de agosto

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