No sé si habrá comisión de investigación en el Congreso sobre el asunto Bankia y de las cajas quebradas. El PP no la quiere y el PSOE no la pide. Los dos tienen sus razones. Porque los dos han de responder en ella, porque son “los suyos” los que están y hasta el cuello metidos, porque dependiendo la comunidad o la provincia en cada cual mandaron unos y repartieron con los rivales el pastel de las consejerías, sin olvidarse de los sindicatos claro. Eso ha sido así durante años, durante decenios y todos han mangoneado, dado de mamar y mamado.
Noticia de alcance. Tras entrevistarse esta mañana con Rajoy el Gobernandor del Banco de España, a traves de un comunicado de la institución, ha anunciado su decisión de dejar el cargo el proximo dia 10 de junio. Adelanta así el final de su mandato que estaba prevbisto para mediado de julio.
Miguel Fernández Ordoñez fue nombrado por el Gobierno socialista. Su labor ha sido duramente cuestionada sobre todo estos ultimos tiempos por su incapacidad para haber detectado el agujero en que se estaba metiendo Bankia.
Su comparecencia en el Congreso puede ahora ser mucho más interesante. Me parecia peligrosa para nuestra propia estabilidad economica que esta se produjera estando en ejercicio y pudiera dar lugar a jugadas y confrontaciones políticas que nada van a ayudarnos a salir de esta.
Otra cosa es las responsabilidades en que haya podido incurrir, que esas habrán de determinarse. Desde luego por acción o dejación más de una le señala.
LA FISCALIA TIENE TAJO
Lo que teóricamente era nuestro fuerte y por el que se sacaba tanto pecho ha resultado tener los pies de barro, de ladrillo vamos. El sistema financiero está podrido por dentro o al menos tiene una ristra de manzanas agusanadas que amenazan al cesto entero. Que nos amenazan como país, incluso, que ahí está la prima de riesgo enfebrecida alcanzando niveles críticos de calentura.
Casi ni me lo creo despues de tantos años, y no es broma, de espera. Pero al fin ya ha visto la luz. "Los vencedores del asfalto" es mi nuevo libro. Y se lo recomiendo, en especial a los madrileños, con la humildad cierta y verdadera de decirles que lo mejor no está en nada en mis observaciones y palabras sino en las laminas, MAS DE UN CENTENAR, del gran pintor Fernando Fueyo. Se presenta hoy viernes y quiero agradecer el poder hacerlo al tesón de mi amigo Juanjo Cerrón y a la decisión de Ana Isabel Mariño, consejera de Medio Ambiente. Sin ellos me temo que aún hubiera tenido que esperar hasta que celebremos los Juegos Olímpicos.
Hoy, pues, estoy de enhorabuena. El libro se empezará a distribuir de inmediato y a quienes no puedan encontralo y lo deseen les facilitaré la dirección y el contacto de la editorial LA TREBERE. Y por dejarle prubea de que no les miento les acompaño algunas de las láminas que lo hacen un tesoro.
No media, que se dice para decir que muchos, sino España entera, o Estepais, que es como la llaman troceadores y vergonzantes, ha pronunciado al menos una docena de veces al día la palabra recortes. Que nos recortan, que nos laminan, que nos crujen, que nos cierran el grifo, que acaban con nuestros derechos. En todo y a todos. Y todos ellos según los sindicalistas de oficio. Y hay que reconocer que, exageraciones interesadas, consignas de oposición y pareados de pancarta a un lado, hay una verdad evidente en lo que sentimos. Haberlos, recortes, haylos y serios y donde más duelen.
González nos volvió a poner en el mundo, Aznar nos metió en la cocina de Europa y de EE.UU y Zapatero nos convirtió en los perroflautas internacionales con sus alianzas de civilizaciones con teócratas iraníes, achuchones indigenistas con caudillos iberoamericanos y sus delirios de conjunciones planetarias. Los cuatro días de Chicago de Rajoy han servido para que nos podamos ver de nuevo en un lugar que a España le corresponde. Hemos dejado de ser, escenificado en unos gestos significativos, la reunión lacustre con Merkel, los encuentros y declaraciones de Obama, la invitación con Monti y los escarceos y puntadas con Hollande, lo que jamás puede ser una nación y menos en política y relaciones internacionales: vaporosos e ilusos perroflautas.
La novedad en la naturaleza estos días son las crías. Los partos de los mamíferos coinciden con la primavera. La jabalinas empiezan a “enseñar” sus piaras de rayones, los corzos su recental, que a veces son pareja, y las osas han salido de las oseras donde trajeron al mundo un minúsculo y desvalido ser de apenas 200 gramos seguidas ya por sus esbardos peluditos y listos para seguirlas después de haber crecido bajo la nieve y al amparo del calor y la leche materna.
Al final va acabar por caernos simpático, que ya es difícil que un ministro de Hacienda le caiga bien a los que sangra, pero es que al pobre Montoro cada día le crece un enano. Ya le cayó la del pulpo cuando el presunto 6 por 100 de la Salgado se convirtió en un déficit de 8,51 y hubo te tocar a rebato y emergencia y multiplicar los recortes para cumplir al menos ese 5,3 que, tras regateo, concedió la UE.
“Si las abejas desaparecieran el mundo moriría en cuatro años”. La sentencia no es de ningún agorero apocalíptico sino del genial científico Albert Einstein. Y, desde luego, puede parecer exagerada pero lo cierto es que estos insectos son los responsables de la polinización del 80% de la flora del planeta y su extinción podría tener efectos verdaderamente terribles para la tierra y desde luego para la humanidad. El impacto medioambiental sería desolador pero no lo sería menos el económico. Se estima que un tercio de la producción mundial de alimentos depende directamente de su labor de polinización. La UE instaba a finales del 2011 a proteger su salud con la prohibición de algunos plaguicidas letales.
Hemos tenido que llegar a una situación crítica, a asomarnos al borde mismo de un precipicio económico y social, a visualizar el riesgo que como Nación y como ciudadanos corríamos para que se haya producido el hecho. El estado, el Gobierno central ejerciendo su autoridad, su responsabilidad última por encima, si, así es y así hay que decirlo de una vez, por encima de las autonomías.
Hasta a Mariano Rajoy se le nota la presión. Demacrado y, en su tranquilidad, tenso. La que soporta España es terrible y ayer lo fue más que nunca. Hacer los deberes, ser austero y demostrar y estar dispuesto a demostrar a quien sea transparencia y fiabilidad no basta. A primera hora la prima de riesgo española, acompañada de Italia , Polonia y muchas más se disparaba. La bolsa caía en picado. Grecia, un país y unos gobernantes desquiciados y fuera de la realidad por igual cavaban en el abismo. Alemania persiste en su dogal de hierro. Europa empieza a estar harta de Merkel.
El 15-M no es un problema. Tampoco es la solución a ninguno de los nuestros. La exageración mediática, elevada al paroxismo por redes sociales, portales de diarios, incluidos las terminales de los de marca conservadora en alegre esquizofrenia con sus editoriales impresos, radios y televisiones entregados a la “causa” en clave “compañer@s” periodistas, ha sobredimensionado desde su inicio sus dimensiones, alcance y significado. Es un movimiento en el seno de la izquierda y responde a sus esencias y parámetros, al tiempo que descubre la convulsión y las frustraciones vitales e ideológicas en la sociedad actual. Es la manifestación de un profundo descontento no solo con los valores imperantes sino con las respuestas de su propio campo y, eso es quizás los más desalentador, pone de manifiesto la incapacidad de ofrecer una alternativa global y posible a lo imperante. Miles de horas y miles de asambleas acaban por ofrecer un pareado y una consigna que más que del siglo XXI, y aunque se difunda por internet, huele a panfleto de los principio del XX.
Habrá un día, digo yo, que Bruselas nos de una alegría. Pero no si lo verán mis ojos y estaré ya para contárselo. Porque ya es como que me parece que llevo una eternidad que la mención del solo nombre de la ciudad produce escalofríos. A saber el último disgusto, que a lo mejor ya no lo es porque en el interín ya nos ha anunciado otra desdicha, es que nos auguran que no cumpliremos, a pesar de todos los sacrificios con el deficit, que será más incluso de ese seis que presuntamente ya debíamos haber cumplido el año pasado. Y que de crecer nada, que para atrás, y que el paro a más en el 2012 y también en el 13. Como para salir corriendo si es que puedes y si no eres del Gobierno que ahí tienen que estar aguantado un día un estacazo y al otro, como mejora, solo un palo.
Lo estoy y lo estamos todos. España vive con el miedo metido en el cuerpo y de susto en susto. Así, más que indignada o alborotada está la calle y la ciudadanía: asustados. Aunque no tenga una acción en bolsa, por cierto, desplomada un día más, aunque no sepa lo que es la prima de riesgo, por cierto un día más desbocada por encima ya de los 450, aunque tenga incluso trabajo y sea por ello un privilegiado en estos tiempos que corren. Estamos asustados.
Que en Francia y tras 17 años de presidencias conservadoras se produzca una alternancia y los socialistas consigan el poder es algo tan natural como sanamente democrático. Cierto que se han producido algunos hechos ciertamente sorprendentes como esos votos oscilantes entre los ultras de Le Pen o esa apuesta contra Sarkozy de los centrsitas que dejaron en soledad al presidente francés mientras que la izquierda, con el comunista Malenchon a la cabeza, y los verdes , apoyaron sin remilgos a Hollande. Al final una victoria más ajustada de lo previsto pero que supone un vuelco importante no solo en el país vecino sino que tendrá repercusiones en Europa. No tantas como lo que la alborozada y bastante desnortada izquierda española supone, haciendo tan suyo el triunfo que parece que van a presentar al francés contra Rajoy y si se tercia tambien para la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.
Este no es un gobierno alegre ni está para alegrías. Además tiene bien pocas que ofrecer y aún menos que le den de por fuera venga de Argentina o de Bolivia el mensajero. Lo suyo más que otra cosa se parece a una carrera de disgustos. Por los que descubre cada día todavía en los cajones, por los que le propinan desde dentro y desde fuera y por los que ve venir por los horizontes. Se los lleva y nos los da. Cada semana un par de ellos.
Supongo, aunque los hay profundamente interesados en que lo olvidemos, que podemos dar como un hecho probado y comprobado que Mariano Rajoy ha asumido el poder en la peor situación económica y social, crisis y paro, de toda la historia de nuestra democracia. Supongo, aunque los responsables del gobierno anterior se escabullan de cualquier responsabilidad en el desaguisado, que es de justicia reconocer que la tarea que tiene ante si el nuevo gobierno es más que difícil y los condicionantes y problemas estructurales, europeos y locales, un peligroso
polvorín donde además se producen incendios casi cotidianos. Esa es nuestra realidad. Ese el punto de partida, esa la llamada “herencia” que es una auténtica ruina.
Domingo, 19 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Enrique Zubiaga
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
José Pómez
Rufino Soriano Tena
Toni García Arias
Antonio García Fuentes
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Paco Sande