Rubalcaba era un oxidado clavo ardiendo, pero lo que les ofrecía Chacón era un brocha. Y se agarraron al clavo. Carmen Chancón entró eufórica y salió llorando. El “chute (son palabras de los suyos) de su discurso, jaleado por sus “ groupis”, fue tan agudo que terminó en chillido y el aria en “gallo” acabó por tocarles..los oídos a los que no formaban parte enfervorizada de los fans. Después de subidón vino la llantina y del chute se pasó al bajón. Y ahora al cabreo. La batalla del Congreso se ha cerrado solo para abrir la puerta a la guerra de guerrillas. Las enfatizadas proclamas de unidad son directamente proporcionales a la gresca interna y los abrazos lo que buscan es la espalda para la puñalada.
Jueves, 31 de mayo
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo