El gobierno tiene un topo. O dos. Porque sino resultan del todo incomprensibles los fregados en que se está metiendo. Un topo, o una célula entera de topos, cuya misión, pagada por supuesto por el enemigo, es lograr el desprestigio y la destrucción de cualquier crédito que pueda aún mantener el ejecutivo. En suma, propiciar haciéndole tomar las más absurdas, contraindicadas y risibles decisiones su destrucción más absoluta y la del propio partido socialista que se ve obligado a apoyarle por cuantas astracanadas transiten.
Jueves, 31 de mayo
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo