Cada vez que a alguien se le ocurre plantear la eliminación de un privilegio, desterrar una prebenda o recortar un gasto, surgen de inmediato voces despectivas descalificando la propuesta con la afirmación de que “eso es el chocolate del loro”. Lo siguiente es aplicar el “descalificativo” de “demagógica” a tal medida. Habrían de saber los decidores primero que era el chocolate del loro: un lujo signo de poderío de las familias adineradas cuando teníamos colonias tropicales de las que se resistían a prescindir, como señal de estatus, cuando se arruinaban. Pero además y como ya he escrito, y perdonen por autocitarme, que en España el problema es que tenemos un millón de loros al chocolate. Unos loros bastante gordos encima. Y un millón de loros ansiosos comiendo chocolate acaban con todo el cacao de un país.
Jueves, 31 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo