Los espejismos se disipan con una encuesta y el desierto reaparece en toda su crudeza en cuanto sopla el simún con los datos del paro. Las liebres se convierten en conejos nada más salir de la chistera. La maniobras de distracción dan para unos cuantos titulares y algún alboroto en las tertulias, pero el país, sus gentes, no está para que le conviertan los labios de Pajín en asunto de Estado, ni tiene cuerpo para condenar a Sánchez Drago al ostracismo ni para lapidar a Pérez Reverte por haberle llamado llorica o Moratinos. El personal, la verdad, es que no está para nada que no sea lo suyo. Y lo suyo, lo de todos, es que esto no levanta cabeza. Ni tiene visos de levantarla en futuro.
Miércoles, 22 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Miguel Torres Galera
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Enrique Zubiaga