La luna y su lucero
Dos noches he visto encenderse las estrellas y dos amaneceres las he visto apagarse. Sólo, en medio de los bosques, he despedido el crepúsculo y he saludado la llegada del alba. De lo que de allí he traído os ofrezco este retazo.
Vi ponerse el sol desde el viso del Tallar, en los montes chatos de la Alcarria Alta. Ante mis ojos los robledales de Henarejos, más allá el Henares, delatado por la serpiente verdosa de sus choperas, llanuras alomadas luego, ocres de tierra labrada y rubias pajizas del cereal maduro y cosechado. Vi ponerse el sol, cayendo tras el Ocejón el pico que preside la sierra azul que fue el horizonte de mi infancia, que ahora llaman Negra o Norte y que mi abuelo siempre nombró como de Ayllón.
Se puso el sol y tras la montaña quedó un rescoldo que mantuvo largamente la luz sobre el espacio, como negándose a despedirse de la tierra. Apareció pronto, mediana, la luna y la acompañó un lucero, que tal vez fuera Venus. No soy entendido en astros y menos en sus movimientos.
Sobre la canal de la fuente del Piojo, donde abrevan las ovejas del único rebaño que aún queda y donde acuden recelosos los corzos, flotó una sombra silenciosa. Dio una pasada sobre la quieta lamina de agua e hizo temblar en ella el reflejo de la luna. Volvió a pasar el chotacabras y sin posarse y sin ruido, donde tanto aletazo de torcaz, rasgados vuelos de tórtola, griterío de mirlos, revuelo de pájaros y repentones de arrendajo había habido, bebió el también con la levedad de un roce del aire en el agua.
Y de nuevo sólo se enteró y se estremeció con su caricia la luna que se estaba mirando en la fuente.
Tardaron en salir las estrellas, pero al fin en el azul ya oscurecido, acabaron por asomarse en tímidos parpadeos, que a poco y en mayor negrura fueron ya ojos brillantes de arrebatadores brillos. Entre las ramas de la encina jugaron toda la noche la luna y su lucero. Que tal vez fuera Venus, porque uno quizás quiso que lo fuera.
P.D. Cacé mi corzo, un macho viejo, en la segunda mañana, justo bajo la cueva de Nublares, escenario de mis novelas prehistóricas y territorio de mis ensoñaciones y de mis recuerdos.
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Tórtola : gracias. Aún sin Rilke, el comentario es uno de los más hermosos que se han escrito en este blog.
Gracias por deleitarnos con esta descripción cromática, visual y acústica.La tierra rezuma placer. Hablan los riachuelos y Venus (o Afrodita) son testigos de este ardor, del apogeo del verano. Días largos y atardeceres dulces. La luna en creciente, da una luz suave que compite con el centelleo de las estrellas. Su corzo, en estas noches de luna, ama ver la imagen de ésta, esa enorme linterna mágica del bosque. El gracioso cérvido es curioso y el peligro parece no asustarle.
"¡Oh, corza: que bello interior.
De bosques antiguos abunda en tus ojos.
Cuanta confianza ronda.
Mezclada a cuanto temor!
Estos preciosos versos son del poeta R.M. Rilke
muchas gracias por la información
le diré a mi hija que vie en España que me lo compre ella, y ya nos avisrá cuando reediten "El hijo de la garza"
Tmpd: Nublares se puede conseguir facilmente pues hay una nueva edicción de bolsillo. Mire en www.iberlibro.com marcando mi nombre y tambien puede encontrarla sin dificultad en la Casa del Libro o en El Corte Ingles.
No puedo decirle lo mismo de "El hijo de la Garza" absolutamente agotado y tras frustrase una nueva reedición por la crisis ando a vueltas de como resolver múltiples peticiones.
Un saludo
Por cierto, la última vez que estuve en España, hece unos meses, intenté encontrar su trilogía y el único libro que pude conseguir de ella fue "el último cazador" me gustó mucho y me quedé con ganas de leer los dos primeros. Cuando los van a reeditar?
Efectivamente querido Pérez Henares, la carne de corzo es de las más delicadas y matizadas de cinegéticas. Una "silla" de corzo al horno con algo de miel, poca y al final de asado, acompañado por algún puré de frutas ácidas o bayas , es sublime. Seguro que, o tú, o quien esté cerca de ti, sabrá darle el honor y la altura culinaria que, el sacrificio del animal, se merece.
El corzo y el gamo son carnes muy apreciadas en casa y no perdemos la ocasión de invitar a los amigos. He de decir que me sorprendió gratísimamente la carne de arruí.
Para mí, limpiar un pernil de gamo, ciervo, jabalí, corzo... es disfrutar de una tarde sin fin : música, gafas de ver de cerca, cuchillo afiladísimo y...........un vaso ancho de cristal con dos dedos de Lagavulin o Isle of Jura.
Saludos. Me subo a la sierra y....algo caerá.
"Toño y su padre, aviaron el corzo en un verbo". Aviar....que bonita palabra de nuestra querida tierra alcarrena, y ¡Qué socorrida!:
Aviar: Arreglar, realizar una función. "Aviar el corzo"
Aviar: Terminar. "Ya he aviao de comer"
Aviar: Arreglarse. En nuestra infancia, nuestras madres nos aviaban para ir a misa.
Aviar: Interjeción. ¡Estás aviao,(no te lo crees ni tú) si piensas que te va a tocar la lotería!
Aviar: Darse prisa. ¡Avíate si quieres coger el coche de línea (autobus)!
Avío: Comida o almuerzo que se llevaba al tajo (al campo)
Avío: Tareas caseras. "Desde que murió su mujer es él el que se hace el avio de la casa".
Con cariño desde este otro lugar de la Alcarria (Masegoso de Tajuña)
Que lo disfrutes blogger. Aqui lo bueno son los amaneceres, ando por Almeria y esta mañana ver amanecer en el mar ha sido un espectaculo. El año pasado en Cadiz me quedaba con las puestas de sol ¡Espectaculares! La naturaleza da estas alegrias y merece la pena madrugar para estos regalos. Tambien resulta relajante dormir con el rum rum de lal olas, para nada molesto, es como por las mañanas los pajaros, son parte de la naturaleza, y la naturaleza da gusto tanto en el mar como en la montaña, en los valles; tanto en la Alcarria, como en mis montes y valles navarros o en la sierra de Almadén.
Un abrazo a todos desde Garrrucha. Me voy al mercado a ver que han traido los pescadores.
Se le harán los honores al trofeo y a la carne. Yo me he quedado un lomo y un pernil. Es la carne de caza que más me gusta. Unos primos mios, Fran y su padre, que los avian en un verbo, junto a Toño preparan una buena caldereta y alguna cosa más.
¡¡Un corzo!!....me has puesto los dientes largos. Mereció la pena la espera...por el espectáculo de la naturaleza y...por el trofeo ¡Enhorabuena!
Jueves, 31 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo