El paso repetido se convierte en sendero. El rito es el sendero. El mío, al llegar al Enebral, es el saludo con los montes, los labrantíos y los bosques. El encuentro con los árboles jóvenes que uno mismo plantó y con las viejas encinas que le vieron llegar. Y descollando sobre los matorrales y los enebros, la más centenaria sabina bajo la que reposa para siempre mi buen Lord. Allí subo al atardecer, tras remontar antes un poco más, hasta el Mirador de las Grullas, que domina el otero y desde donde espero este otoño ver sus bandadas bajar hacia el sur sin que su clamoreo me despierte ecos tristes, con olor a marisma, en el corazón.
Ahora no hay trompeteos en los cielos sino el zureo de la tórtola cobijada del bochorno en el frescor de una hondonada. Yo le pongo al viejo compañero una ramita de romero y me siento a su lado, buscando la compañía que me falta y pienso en los pasados.
El pasado existió, pero ya no existe, ya no es. El recuerdo sí y es nuestro. Por ello mejor abrazarlo y buscar su caricia en vez de intentar rehuirlo. Porque si de algo no podemos huir es de él. Inevitablemente nos alcanza y siempre nos encuentras. Más que nunca en el silencio y es el compañero inseparable de la soledad.
Ni lo huyo ni lo enfrento. Te penetra y luego, tenuemente, al darse cuenta de que no hay rechazo ni como a enemigo lo tratas, también se va. Como la tarde
Y en el rito del recuerdo yo a mi vez me voy, hacia la charca del barranco, a esperar la noche, a aguardar que salgan las estrellas. Porque hoy no asomará la luna ni el jabalí vendrá.
P.D Las estrellas estuvieron todas, el silencio me cobijó en su vientre sereno y una brisa leve me regaló su mejor y fresco aliento y quiso rozar mi piel . Esperé hasta muy tarde por si se equivocaba una raja de luna pero tampoco se equivocó el jabalí. Decidí, para completar el sendero del recuerdo, dormir en la hamaca, que un día ya lejano traje de unos Roques venezolanos, en el porche, bajo el suave resplandor de las lamparillas del universo hasta que me despertara el relente de la amanecida y el sol comenzara a hacer guiños al asomarse por la Sierra de Altomira
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Don Antonio
Creo que Carmen tiene razón, sus entradas sobre naturaleza seguramente las leemos y las difrutamos todos los que solemos entrar en su blog, pero es mucho más difícil hacer comentarios.
A veces me he preguntado porqué, la respuesta que me he dado a mi misma es que suscitan sentimientos mucho más personales, recuerdos de infancia o de juventud, emociones que hemos sentido, bien solos, bien acompañados por seres muy particulares y queridos y que no pensamos que un blog sea el lugar de exponerlos.
Pero me parece que es importante que nos siga alternando unas cosas y otras.
Sinceramente, estas entradas dan una especie de respiro y algo de paz, tan necesaria en estos momentos
Que se puede comentar, lo que describe es universal, son los recuerdos que tenemos todos y unos los describen mejor y otros peor, solo se pondría a su altura (y me temo que sobrepasándolo) Delibes, por lo menos nos dejo sus escritos, que son emocionantes.
Yo siempre he sido de campo, soy como se decía "mas de campo que las amapolas", rodeado de perros, gallinas, conejos etc, se me han muerto muchos perros, y los recuerdo con mucho cariño, son mejor que muchos humanos.
Antonio Pérez Henares [Blogger] 11.07.10 | 10:49 :...
Me remito a lo que digo a Marian.
Comentar estos escritos tuyos de fin de semana, requiere algo más que ese "me gusta", efectivamente. Requiere disponer de algo, básicamente, de lo que muchos o pocos carecemos, peparación, formación, bagaje cultural.
Y más allá de eso, deseos de desintoxicarse de esa "gresca política de ideas y siglas", tienes razón.
Pero ten la seguridad de que muchos los leemos.
Un saludo.
◦Comentario por Marian 11.07.10 | 11:51
"Que uno se moleste en escribir una bella entrada y parezca el relato no suscita respuestas, debe ser desalentador. Lo entiendo. Pero no se preocupe, seguro que lo leemos muchos."
Seguro.
Otra cosa es dejar un comentario acorde. Eso no está al alcance de todos.
Mis recuerdos, los que importan, son urbanos. Aunque a veces los protagonizan urbanos en el campo.. Mis raíces son urbanas y me resulta tan ensoñador un aroma a churros como a usted una jara, o la resina de un enebral. Mi pueblo no son campesinos, si acaso mineros, y mi comunión campera suele darse, según el día- con la aparición de esa planta inesperada o ese bichejo alucinante, o ese prado que está de locura y “a saber cuándo vuelve a estar así”
Pruebe lo contrario. Pruebe a encontrar respuestas entre sus gentes cuándo les describa la hermosura del Madrid de los Austrias. Pruebe a que no desprecien al capitalino como un engendro invasor. Pruebe a que no nos miren solo como esa tropa que a lo mejor nos consigue más subvenciones, pero que no vengan ni a dar órdenes ni a controlar que de campo solo sabemos nosotros,
Para mí cualquier atardecer es lo mejor. Pero sin recuerdos, solo prendida de esa belleza que pide mirar y callar.
Que uno se moleste en escribir una bella entrada y parezca el relato no suscita respuestas, debe ser desalentador. Lo entiendo. Pero no se preocupe, seguro que lo leemos muchos.
El que usted esté en “su campo” con su árbol y el recuerdo de su Lord es algo tan puntual para los demás, que, por hermoso que resulte el relato solo suscita un ¡Qué bonito lo cuenta usted!
Por ejemplo: nunca su visión del campo será la mía. Para usted es infancia, para mí profesión, elegida, por supuesto, por culpa de mi padre que, de pueblo, se hermanaría sin problemas con usted.
Mis
Querido Antonio: no desfallezcas porque no "veas" el eco de tus deliciosas entradas sobre naturaleza. Son leídas por el mismo número de personas que las otras, las políticas. Debes de comprender que, éstas, intimidan por varias razones. No por falta de interés, que, al menos para mí, son las que más disfruto, sino por lo especializado del tema y, sobre todo por la profundidad intima que transmiten.
Sabes que me identifico con todos tus comentarios de caza, de perros, de naturaleza porque, en cierto modo los comparto y los conozco. Distintos parajes pero iguales sentimientos y sensaciones. Tengo y he tenido perros con los que me he entendido hasta la emoción. He esperado noches enteras, bajo despiadados mosquitos, a que el berraco se "equivoque". He fotografiado parajes, animales salvajes y paisajes que han llamado la atención allí donde se han publicado...
Mis amigos, mi entorno los han disfrutado junto a mis relatos...No confundas calidad con cantidad....
Confieso mi creciente desaliento al comprobar como estas entradas que intentan abrir espacios fuera de la política no tienen apenas eco. Comprendo que resulta más dificil el comentario pero siempre he confiado en sugerir algunos más alla de "me gusta o no me gusta". Que no se trata de eso.
Observo con abatimiento que solo motiva la gresca politica y el zurrarse con las siglas, por sendas cada vez más insultantes y personales en algunos casos.
Intentaré salir aprovechando el verano, y puede que sea el último esfuerzo, de esta deriva. De no lograrlo,y soy muy pesimista, en septiembre me replanteare muy seriamente el abandonar esta fórmula o ajustarla a unos parámetros esencialmente diferentes.
Sencillamente precioso, a todos los que un día fuimos de pueblo y ahora nos atrapa el asfalto nos traes recuerdos entrañables, yo también perdí una perrita, y se quedo con mi juventud alli en el pueblo. Gracias de nuevo.
Jueves, 31 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo