Hace ahora un año el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel agonizaba. De sus 1.700 hectáreas inundables tan sólo 10 tenían algo de agua. El resto era un inmenso secarral humeante. Porque humeaba. La turba del subsuelo había entrado en combustión, los fuegos subterráneos cocían la reseca y calcinada tierra y donde se suponía debían habitar todo tipo de aves acuáticas quienes campaban a sus anchas eran los jabalíes llegados de los vecinos montes de Toledo.
La Mancha significa en árabe, la “seca”. Pero la maravilla de esa zona en la que las Tablas se encuentran era que allí los derrames de Guadiana y del Ciguela permitían el encharcamiento de toda una gran extensión que la convertían en un espacio único, hermoso e irrepetible. Sin embargo, la ausencia continuada de lluvias y la explotación abusiva por la agricultura de los acuíferos subterráneos lo habían llevado a una situación dramática. El famoso acuífero 23, el que en ocasiones hacia que el Guadina rebrotara en sus famosos y ahora tapados “Ojos”, había sido tan sangrado con miles de pozos que su nivel se encontraba a 30 metros de la superficie. La Tablas parecían condenadas a morir y como medida de emergencia se dispuso un trasvase de 20 hectómetros cúbicos desde el Tajo que permitiera al menos un alivio. Entonces, el invierno pasado comenzó a llover.
Los cielos, el generoso diluvio que ha caido sobre España esta invernada, han permitido hoy la resurrección del Parque. Una primavera gloriosa se ha topado hoy, por primera vez en muchos años, con el espectáculo emocionante, en medio de estas llanuras y estos montes cuajados de encinas, de la casi totalidad de esas 1700 hectareas cubiertas de agua. La resurrección ha llegado. Los jabalíes y las liebres han retornado a los Montes y las aves vinculadas al medio acuático han empezado a regresar al hogar del que fueron desterradas. Hoy la vegetación palustre vuelve a crecer con fuerza. El director del Parque, Carlos Ruiz, se extasía al ver que bajo la superficie líquida crecen con fuerza las praderas de fresca y limpia ova, que los ranúnculos afloran y que la manzanilla de agua abre sus flores sobre el espejo líquido. Son la mejor prueba de su salud, de la regeneración de todo aquel espacio, son la mejor apuesta de su futuro.
El año pasado , a través de un plan especial, se consiguió, además, eliminar 18.000 de biomasa, vegetación invasiva, propia de barbechos y secanos, que ahora se ha convertido en abono natural. Fue providencial. Eso ha permitido el renacimiento de la autóctona, que las agua que han llegado generosamente desde el Azuer, afluente del Guadiana, desde el Ciguela no encuentren obstáculos ni más inconvenientes en su reconquista del espacio. La masiega, la planta más emblematica sigue, ese todavía reducida a un 6% de la extensión cuando su ideal estaría en un 40%. Carrizos y aneas le han ganado la partida.
Con el agua han vuelto a las Tablas los peces, esencialmente carpas, llegadas del embalse de Peñarroya. Ellas permiten que ya aniden de nuevo en el lugar 5 parejas de garzas y con sorpresa de todos también ha vuelto la nutria , el mamífero pescador adaptado al medio lacustre. Con los calores han reaparecido con fuerza los cangrejos, fuente de alimento también para otras especies.
Poco a poco patos, incluidos los más característicos del parque, los colorados, porrones,el malvasía, que estuvo a punto de extinguirse, garcetas, cigüeñuelas, cercetas, fochas, zampullines, fumareles, charranes, somurmujos y así poco a poco hasta las ya más de 60 especies de mediano porte, sin contar con los pequeños pájaros, han vuelto a poblar. Poco a poco retornan a casa. Este otoño regresaran también las inmensas bandadas de grullas provenientes del frío norte. Y de nuevo, sobre las charcas, sobre los masegares, los tarays, las aneas y los carrizos sobrevuela la rapaz más especifica de las Tablas, el aguilucho lagunero.
Las Tablas de Daimiel han resucitado. Pero el peligro sigue acechándolas. La situación desesperada en que se encontraban puede volver a reaparecer con unos cuantos años de sequía. Pero no todo está en manos de los cielos y las nubes. Los hombres que tanto han contribuido a ponerlas al borde de la catástrofe pueden tambien ahora ayudar a que esta pase a ser una sombra en el pasado. 
Ahora, este año, se puede comenzar a hacerlo desde un importante y positivo punto de partida: los niveles óptimos de toda su superficie inundada. La clave es que, aprovechando el actual momento, no se consienta nunca que el deterioro sea tan terrible como lo ha sido anteriormente. Para ello con el trasvase del Tajo, 20 hectómetros anuales, (este año al final solo se necesitaron 3) se podría mantener un nivel de encharcamiento aceptable si fallan las lluvias. Eso a corto plazo, a largo la batalla es más difícil pero es la que hay que ganar para salvarlas definitivamente. La piedra angular descansa en el Plan del Alto Guadiana, en lograr recuperar el acuifero 23 (este año ha subido diez metros hasta los 20) hasta que tal vez en un futuro vuelva a brotar el agua por sus Ojos pero que en cualquier caso se detenga y se restañe, adquiriendo tierras y concesiones de agua, el nivel mínimo necesario para que la zona siga siendo la “humeda” en medio de la “seca” Mancha.
Las Tablas de Daimiel, su Parque Nacional, han resucitado. En manos de todos está que no volvamos a convertirlo en un escenario reseco y moribundo. Ahora es el momento de disfrutarlas y actuar para evitarlo.
(Reportaje publicado en la revista Ronda Iberia del mes de julio)
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Los pozos ilegales -y los legales- son en efecto la causa esencial de la drastica bajada de nivel de acuifero. estaba a treinta metros y este año ha recuperado hasta los veinte. El plan es ir "rescatando" el agua de esos pozos agrícolas. Pero no es el único asunto, desde luego. Se pueden llevar a cabo muchas actuaciones y ahora que el encharcamiento es máximo no permitir que vuelva los niveles dramáticos de otros años. Con un "mini trasvase" (este año ha sobrado) y en un año de sequia de 15 0 20 hc3 sería suficiente.
Estimado Antonio: ¿Nos puede hablar de la responsabilidad de los pozos ilegales en el destrozo de las Tablsa? ¿cree usted que es la principal causa o hay otrás? Gracias.
Ahora que las obras públicas están paradas, la Junta podía contratar camiones hormigoneras y cargarlas con hormigón de fraguado rápido y pozo ilegal detectado, una buena desgarga y sellado del mismo. En poco tiempo problema resuelto y menos "procedimientos sancionadores garantistas" que no conducen a nada.
Sequías, como dice ejpañol, las habido siempre. Lo que no ha habido es el empeño de algunos en poblar la mancha con cereal de regadío, por ejemplo. La naturaleza tiene gran poder de recuperación, sí, aunque siempre he dicho que la mejor política conservacionista es dejarla en paz, pero...
Los buenos consejos no valen para nada. Me inagino a los responsables del anterior deterioro frotándose las manos en vista de que pueden volver a empezar. Ya se sabe, los pobres campesinos siempre incomprendidos. Y sin que nadie lo impida, porque nadie lo va a impedir: el agua como moneda politica no es nada nuevo.
Hermoso reportaje y muy buenas fotos.
Muy buena noticia y muy bonitas fotos.
Yo creo, como ejpañol, que los ecoprogres, en vez de poner molinillos deberían ocuparse más bien de conservar zonas como las tablas de Daimiel.
Magnifica noticia, ya si el cangrejo no fuese americano, seria la leche. Con esto se demuestra (una vez mas) que nada es irreversible en la naturaleza, si el desastre es causado por el hombre. La capacidad de recuperación es imparable. Ahora solo falta que esos ecologistas que tanto gustan de las medidas publicitarias, colgándose de fachadas o poniendo carteles con agudos comentarios, se dediquen a cegar los pozos de la zona, que son lo que han provocado el desastre (sequías los ha habido siempre) ¿a que no hay webs? Pobre Tajo, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, mientras tanto el Ebro “to pa mi”. Que poca solidaridad y que poco talante tenemos algunos.
Jueves, 31 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo