Había visto Santiago de Compostela bajo varias luces. Pero a este año Xacobeo y a la invitación de participar en un encuentro internacional de Escritores de Viajes le debo haberlo visto por vez primera bajo la luna llena. Y solo por ello hubiera merecido la pena acercarse a la hermosísima ciudad gallega cuya noche iluminada por el astro nocturno le daba un plus de belleza, embrujo y dulzura a sus cúpulas, a sus plazas y a sus piedras.
La luna se asomó, remontando sobre las mas altas torres de la catedral, a la plaza del Obradorio que había estado repleta durante todo el día de peregrino y baño todo el espacio con la caricia de su luz suave. Yo marche a la parte de atrás del gran templo, buscando los soportales sombríos para desde ellos disfrutar aún más del juego de su reflejo entre las sombras.
Era noche para estar y disfrutarla en soledad pero aún mejor en compañía. Era noche para dejarse acariciar por los recuerdos pero aún más para compartir el momento . Era noche para hablar quedo , mirar al cielo y aguardar el beso.
Pasaron las horas lentamente, navegó la luna sobre la ciudad entera y el viajero se sintió dichoso de que la ciudad que lleva como apellido Campo de la Estrella le regalara una noche donde están brillaron menos para rendirle pleitesía , aunque fuera sólo por esta vez, a resplandeciente satélite de la ahora oscura Tierra.
Han sido unos días hermosos los pasados en Galicia y muy interesante la propuesta que esperamos tenga continuidad de un encuentro por el que han pasado escritores como Javier Reverte, Cristina Morato, Soledad Puertolas, Julio Llamazares y tantos otros y donde los organizadores han tenido a bien que este que les escribe hablara de sus libros “Un sombrero para siete Viajes”, “El pájaro de la aventura” y de quien de alguna manera los propició, Miguel de la Quadra Salcedo, cuya biografía “El último explorador” escribí junto con el doctor de la Ruta Quetzal, Antonio Franco. El libro está absolutamente agotado y uno no pudo dar solución a los lectores que se lo demandaron. Sentí también que su protagonista no estuviera tampoco presente por encontrarse precisamente en plena expedición en tierra mejicanos pero sé que precisamente el periplo este año finalizara cuando regresen a España en esta ciudad que ahora yo dejo con nostalgia y emoción . Espero que a ellos también cuando lleguen con el barco costeando por Portugal hasta desembarca en las proximidades de Padrón también se les ofrezca una luna llena.
P.D. Desde el 19 al 23 de julio dirigiré en Guadalajara un curso de verano de la UNE sobre “Literatura Viajera” en la que participarán los más importantes referentes de este género.
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Que le hablen bien a uno de su tierra, aunque sea por conveniencia (no es el caso) siempre es agradable; nos colma el alma y nos eleva el espíritu. ¡Qué bien suenan sus palabras a este humilde gallego, trasladado por mor de sus estudios y primeros pasos en la profesión nueve años al Madrid de los años sesenta y vuelto a su tierra a trabajar por lo suyo, que lo es también por España.
Leyendo sus hermosas reflexiones sobre nuestra joya compostelana y sus encantamientos con la Luna, uno no puede menos que lamentar que plumas como la suya y otras semejantes tengan que ocupar buena parte de sus esfuerzos en defender las verdades del carbonero ante la testaruda realidad de la política: ¡Qué bien sería que nos diéramos un descanso en las trifulcas cívico-políticas, y no porque usted y los que están en su línea se cansen de gritar la verdad del sentido común, sino porque los que defienden lo indefendible de la política española actual se caigan del burro de forma definitiva. Muchas graci...
Buenos días D. Antonio, no viene a cuento, lo sé, pero… COMO TENEMOS EL PANTANO!!!!!, hacia décadas que no lo veía tan lleno y tan bonito. Hasta Sacedón que me llega la criatura, lastima que mi barca naufragó hace ya tiempo victima de la falta de uso.
Me encanta que le guste tanto mi tierra, a mí que vivo en Madrid, me sigue emocionando cada vez que vuelvo a ella, no soy juez imparcial porque la llevo muy dentro y la morriña me invade con frecuencia. Ver sus grises piedras florecidas saliendo de su uniones plantas, flores y hasta arbustos uniendo al reino mineral y vegetal tan estrechamente me hacen su magia presente no solo en la bellísima ciudad de Santiago de Compostela, el alma de Galicia y de su sentir cristiano y universal. Dentro de un mes volveré a mi Pontevedra, con una zona monumental preciosa, llena de modestas casas medievales, casonas blasonadas, iglesias jesuíticas, franciscanas, o platerescas, sus alamedas frondosas y unas playas preciosas con banderas azules. Lo único malo es el peso que se gana degustando sus sabrosos manjares que no necesitan de decoradores porque ¿quien mejora la textura de una merluza o el sabor de un solomillo a la pimienta o de un lacón con grelos hecho con amor? Saludos
Es curioso que cuando usted habla de cosas no políticas, de naturaleza y viajes, me evoca mi niñez (antes de que usted naciera).
Y ahora recuerdo un viaje que hice con mi abuela a Santiago un año santo, debería ser por los finales de los años 40 y recuerdo una noche con luna.
Por cierto recuerdo que fuimos en un transatlántico desde Bilbao que iba a limpiar fondos.
Me imagino que todo habrá cambiado mucho, pero no la catedral, y la parte antigua y el botafumeiro.
Espero que tengo mucho éxito su curso de verano, seguro que será interesante.
Encantado de saludarlo en Santiago. No sé cuándo tendré tiempo de leer el libro que me firmó, aunque acabaré haciéndolo.
Saludos
Jueves, 31 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo