
Llega el grueso de las tropas africanas. Aparecen en los cielos los vencejos . No se les oye ahora tanto como va a sentírseles luego en verano cuando sus escuadrillas con sus agudos y alegres chillidos les den pasadas inverosímiles a los aleros de las casas, pero ya comienza a notarse su presencia. Harán nido y será entonces tan solo cuando el raudo y negro pajarillo ponga sus patas en firme, aunque no en el suelo. Porque los vencejos no se posan jamás. Pasan su vida en el aire. Allí atrapan los insectos de que se alimentan, beben dando raudas pasadas sobre la superficie de las aguas, rozando el liquido tan solo con el pico y hasta duermen suspendidos en los cielos. Los vencejos descansan así, suben con las térmicas y allá arriba, se dejan mecer, dando círculos, acunados por los vientos. Para el vencejo caer a tierra significa la muerte, a no ser que encuentre un pequeño desmonte que le permita levantar el vuelo, ya que sus alas, larguisimas en comparación con las patas, se lo impiden.
La justicia dictaminará en su día pero lo que todos sabemos es que en Baleares el hedor de la corrupción política es insoportable. Lo fue en el anterior Gobierno del PP que encabezó Matas, sobre el que pesan graves imputaciones al igual que sobre muchos de sus más cercanos colaboradores. Lo sigue siendo hoy cuando el nuevo ejecutivo encabezado por el socialista Antich se sostiene mediante el pacto con un partido, la Unión Mallorquina que más que una formación política semeja una cuadrilla de auténticos ladrones cuya misión era sacar la mayor tajada posible y personal de sus votos.
Jueves, 31 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo