Los que ahora menosprecian a Rajoy no llegan ni al sopié de lo que fue la montaña de ninguneo a Aznar. Si al gallego se le considera -mejor dicho se le consideraba- poco menos que un inválido con pachorra incapaz de recuperar Moncloa al vallisoletano se le reían en sus barbas desde los periodistas a los empresarios y ya no digamos a los banqueros cuando afirmaba muy serio allá al principio de los 90 que el ganaría las elecciones a González. Ante las cámaras de televisión un zumbón Pepe Oneto se tronchó vivo de risa cuando Aznar manifestó su voluntad de presidir España. En las viñetas aparecía como un “charlotín” sin sustancia ni carisma. El presidente de la patronal, Cuevas no le daba ni una bola y un Mario Conde, entonces en la plenitud de la cultura del pelotazo y la gomina, espejo en el que se miraban los jóvenes cachorros buscadores del éxito rápido, quiso suplantarlo como líder y auparse el mediante un “golpe de palacio” como alternativa. Hoy puede sonar delirante, pero así eran las cosas.
Jueves, 31 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo