Elena Salgado ha pasado de penosa a patética, ridícula y tramposa. Ahora pretende escabullirse de su apabullante derrota parlamentaria y dialéctica con el subterfugio de un feminismo mendaz y esperpéntico al que se ha sumado el "puñito de diseño", de Leire Pajin y el "sogilla" Llamazares, tal vez buscando un hueco en el PSOE dado que los suyos lo han largado. La excusa es tan estúpida y se percibe como tan burda maniobra para escapar de su propio fracaso que está mereciendo contestación incluso desde los sectores más afines.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez