El caso Gürtel es un muladar maloliente. Pero como corresponde al pelaje de sus protagonistas, untado de brillantina y empapado de colonias caras. Si alguna imagen puede definirlo mejor que ninguna otra, en su estética, su escenografía y pretensiones, esa es el desfile, con pretensiones de corte y realengo, de la boda en el Escorial de la hija de Aznar. Si alguna vez se ha visualizado a esa tropa en lo que era y lo que intentaba ser es allí. Si en alguna ocasión la expresión “derechona” ha podido aplicarse con rigor es a ese entramado de escarabajos peloteros que transitaban por los corredores, alfombras, despachos e intimidades del poder. Una derechona que no era la de “toda la vida” decimonónica ni siquiera tardofranquista sino emergente, oportunista y buscavidas con el objetivo esencial del pelotazo, del trinque, de llevárselo crudo y luego exhibirlo como trofeo en forma de yates, coches, “pelucos” y , por lo que se lee, hasta fulanas. Hasta en el trinque y en la corrupción hay estilo y este es, por muchos untes y afeites de que se adornen y que más bien los redefinen, es el de la caspa y la procacidad más repulsiva.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez