(Recupero el hilo del pesquero secuestrado)
El gobierno parece uno de esos conductores que le echan la culpa de todo cuanto les sucede a los demás. Ellos jamás se saltan un stop, ni se equivocan en una maniobra, ni taponan un carril, ni se olvidan de los intermitentes. Son siempre los otros quienes van o muy lentos o muy rápidos, los que no saben conducir, los que lo hacen todo al revés y con la peor intención. En suma que el Gobierno, amen de bueno, trabajador, inteligente, preparado y eficaz, no se equivoca nunca. Los que erramos somos, cada día , a cada paso, todos los demás.
España tenía el corazón en vilo y en esperanza aquella tarde. Madrid latía acelerado y a quien más quien menos se le estaban alterando los pulsos. Se estaba acariciando un sueño que parecía muy imposible y la ilusión crecía. Pero no todos deseaban lo mismo. Algunos, en realidad unos cuantos a pesar del inmenso ruido, deseaban que sucediera lo que al final sucedió y nos dejo tristes a la inmensa mayoría. Que no ganara Madrid, que perdiera Gallardón. Y en el paquete había gente muy dispar: los enemigos de España y todo lo español, los separatistas que saben el impulso integrador que traería una olimpiada , y algunos enemigos de Gallardón que ponen su inquina por encima de cualquier bien e interés general. El espectáculo de Libertad Digital y de las huestes de Es radio resultó un verdadero monumento a la vesania y al odio más destemplado. La desazón apenas disimulada cuando Madrid iba superando las votaciones y la esperanza crecía fue tan palpable como el alivio cuando al fin fue derrotada. Ahora ya pueden clavar , no han dejado de hacerlo nunca, todas sus dagas en quien les ha plantado cara y ganado la partida ante los micrófonos y ante los tribunales.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez