El síntoma más evidente de que el Gobierno es un buque al borde del naufragio es la unanimidad búlgara del Comité Federal del PSOE en apoyo al timonel. Y nada menor para lograrla que la vieja coartada, Arsuaga descubrirá cualquier día que ya era utilizada en Atapuerca, del enemigo externo. Amenazados por un mar embravecido de cuatro millones de parados producto de una crisis, de la que otros emergen pero donde nosotros seguimos retrocediendo muy “victoriosamente”, la primera derivada, tras haber negado la amenaza de tormenta y hasta la tormenta misma hasta que se convirtió en espantosa galerna, es buscar culpables del oleaje y cerrar las puertas a cualquier posible responsabilidad en la elección del rumbo del navío. Así que primero fue Bush, después, y siempre, Aznar y la pérfida oposición, el empresariado en su perversidad capitalista y ahora el amigo traicionero. Y esta es la gran novedad del momento: el aliado primordial, el portaviones mediático de defensa y ataque, el grupo PRISA se convierte en el responsable e instigador de todos los problemas del presidente. Y el combate contra esa amenaza y la victoria contra esa fuerza ahora maligna supondrá el fin de las tempestades.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez