La Marea de Pérez Henares

Viaje al amanecer y al atardecer de Doñana (I y II)

02.08.09 | 12:59. Archivado en Oleaje verde
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Cuando aun no ha empezado a clarear siquiera el alba, y con una luna casi llena, presidiendo el cielo, el celador forestal José Millán y yo avanzamos por el camino de arena en el que cruzan y recruzan los conejos. “En este recodo ya veras como hay muchos. Y no te digo los que había en tiempos” Y en efecto, así sucede. Hay multitud de gazapos y a ambos se nos alegra la vista al contemplarlos. Ellos son más que nadie de quien depende el hoy y el mañana de Doñana.

Pasamos al lado de una viaja casa de guarda. Millán me señala: “ahí estaba el pozo, ahí atada a una cuerda se bajaba la botella de vino para enfriarla y ahí estaba el huertecillo” . Poco despues nos detenemos, ante la marisma ahora seca , ya con las estrellas empalideciendo y la claridad abriéndose ante nosotros. El sol saldrá al frente pero no lo veremos nacer. Está nublado. Le digo a Millán: “Conocías muy bien esta zona y esa casa”. Me contesta: “Como no voy a conocerla. En ella vivió y murió mi abuelo materno. Era guarda de Noguera. Se mató al caerse de un caballo por montar a pelo y a pesar de ser muy buen jinete. Allí he pasado muchos días y he dormido otras tantas noches yo de niño. Y allí es donde oyendo a aquellos hombres hablar junto a la lumbre es más he aprendido. Todo lo sabían del monte y yo me quedaba fascinado escuchándolo. Que bien lo contaban en aquellas noches . Y aun me parece sentir el olor y el sabor de los conejos asados en las brasas de escamas de piñas”.

José García Millán lleva 19 años de guarda en Doñana. Y a ellos hay que añadir, para entender todo lo que sabe y como lo sabe los muchos más que lo estuvo su abuelo. No es el único caso: hijos y nietos de guardas han estudiado, algunos carreras universitarias, y ahora han vuelto a trabajar al parque uniendo esa experiencia vital de sus ancestros y ese conocimiento científico. Buena mezcla y quizás origen de una renovada y más sensata gestión de Doñana que se está empezando a dejar sentir.

La primera luz en la puma rosa del flamenco

El amanecer de Doñana primero entre lentiscos y luego entre tarays y aneas. Cruzan al alba los ciervos y recuas de caballos se dirigen en fila hacia los abrevaderos. Nosotros vamos buscando entre la reseca marisma los últimos lugares encharcados. Cruzamos, tras dejar atrás alcornocales y el bosque y matorral mediterráneo una amplia extensión ahora agostada . Antes saltaban los conejos, ahora en esta planicie son las liebres las que corren. Y un zorro se solapa cuando ya el día, aunque sin sol, ha despuntado del todo. Avanzamos hacia una manchas de verdor en el horizonte. Asoma la primera lagunilla en medio del carrizo. Blancos plumajes de garcillas y espátulas se contrastan con las cenizosas garzas. Más allá hay una charca ya más grande y luego es un rosario de agua y verde. De pronto ,tras un recodo, nacen al mismo tiempo el sol y los flamencos. La luz ilumina las aguas y el verde de las plantas revive cuando en el mismo instante un rayo nos regala el rosa vivo y alegre de la pluma del flamenco.

El último hundiendose en el Atlántico llama a los jabalís a la playa

Dos venados cruzan la desolada extensión que un día no lejano estuvo cubierta por el agua. Caminan con cansina parsimonia hacia la línea de vegetación y frescor que se divisa en lontananza. Vamos con ellos.
El borde del bosque y una franja que reverdea estan llenos de vida y de animales. Hay caballos entre los que pastan los gamos . Llegan los ciervos y empiezan a moverse hacía algún lado que ellas sabrán las vacas marsimeñas. El sol tiene ya una luz más blanda. Después de haber cuarteado el barro seco ahora quiere acariciar los últimos pastos frescos. Muchas hembras tienen crías. Jabatillos, recentales de gamo y gabatas de ciervo corretean cerca de sus madres.
Nos marchamos con rapidez hacia la costa. El crepúsculo ya esta en las dunas. Un magnifico ejemplar de venado perfila su cuerna contra el cielo. Sube un montículo coronado por un retorcido pino superviviente de arena y viento y se topa al otro lado con otro macho. Entrechocan sus candiles . No hay pelea. Pero no tardara en haberla. El celo está cercano y los sultanes se batiran en duelo.
Recorremos el litoral al borde mismo de la ola. La marea esta muy baja y eso lo saben los jabalies. Salen de los matorrales y se dirigen solitarios o en pequeños grupos hacia el agua. Allí hozan en la arena húmeda y buscan conchas y coquinas o comen desperdicios que ha depositados el mar. El sol esta cayendo rápidamente y su esfera ya se funde con el horizonte azul del océano. Parece un instante suspenderse y luego comienza a hundirse en la profundidad del mar desparramando al morir toda su rojiza belleza sobre las aguas, el cielo y la tierra de Doñana.

II PARTE

DOÑANA

40 años del más emblemático de los Parques Nacionales españoles

El más emblemático de los espacios naturales españoles, el mítico Doñana, en la desembocadura del río Guadalquivir, celebra doble cumpleaños. Sus 100.000 hectáreas de territorio protegido están amparadas bajo dos figuras: la mitad, Parque Nacional , que cumple ahora 40 años y la otra mitad, el entorno inmediato que lo rodea, que cumple 20 como Parque Natural. La diferencia es el grado de protección y de restricciones a la intervención humana. Que existe en ambos casos pues estos espacios llevan milenios troquelados por la mano del hombre y ésta debe seguir actuando para conservar hábitat o restaurar equilibrios.

En el Parque Nacional han vivido desde milenios, desde aquel Tartesos que se supone duerme bajo alguna de sus arenas, gentes y ganados. Aún hoy alguno queda, el ultimo superviviente de una estirpe marismeña que aborrece el asfalto. Pero también persisten las labores y los ganados. Las vacas marismeñas y las yeguas son lo más visible. Vacadas y caballos son tan “parque” como los gamos o los ciervos. De hecho pastan juntos. Juntos en la época de los lucios a rebosar y la marisma totalmente encharcada buscan las vetas(corredores altos que se mantienen secos) o acuden a los abrevaderos como ahora, en que todo es calor y polvo .

Viven en Doñana unos 1600 caballos y otras tantas vacas. En completa libertad. Cada año las yeguadas son agrupadas por su propietarios . Es la Saca de las Yeguas que tiene lugar los días 25 y 26 de junio. Es un espectáculo increíble y una tradición que se remonta hasta hace 500 años. La caballada reunida se dirige hacia el Rocio, y pasa ante el santuario de la Virgen, de la más venerada , cantada y paseada imagen de las España, la Blanca Paloma, la reina de las marismas. Los jinetes cantan ante ella una salve a las 12 de la mañana de día 26 y luego el tropel se dirige, dividido para mejor controlarlo, hacia Almonte. Allí tiene lugar feria, compras, ventas y trueques y la tuza, esto es cortar las crines y asear los rabos de las caballerías amen, de proceder a marcar a los nuevos potros. La yeguada regresa después al Parque.

Porque Doñana es, además de Parque, Rocio. Es por sus arenas por donde transita el camino, por donde llegan, desde todas las direcciónes, desde los cuatro costados de Anadalucia y hasta cruzando el río, por sus arenosos senderos, los romeros con sus carretas, con sus bueyes, y con los siemprevivas de sus Hermandades. Ha sido así y así se mantiene pero para ello hay que extremar cuidados. Son cerca de un millón y medio los que se dan cita en la aldea y hay que ser muy responsable y respetuoso en ese paso para no dejarlo todo destrozado.

La ganadería no es el único aprovechamiento. Carbón vegetal se hacía y algo aún se sigue haciendo, como aprovechando los piñones de los pinos. También la apicultura tiene su lugar. Es más, en una nueva gestión que se está dejando notar de manera cada vez más positiva, la propia guardería, actúa para rozas, desbroces y podas. Ayudan a restaurar habitat. Sobre todo para hacer crecer las poblaciones del animal más importante de Doñana, aquel a quien no se le prestó la atención necesaria pero de quien dependen todos, el humilde conejo. Porque el conejo es la clave de Doñana, es el alimento del lince y del águila imperial. Y la nueva política está dando sus frutos.

Hay cada vez más conejos en el Parque y hay cada vez, por ello y despues de declives dramáticos a pesar de la protección, más imperiales, este año han criado nueve parejas, y se está recuperando un poco el lince: puede que entre los dos parques, el nacional y el natural, ya se acerque de nuevo a los 50 ejemplares. En libertad y salvajes, aparte de los del centro de cría en cautividad que está logrando también importantes éxitos de la mano de Astrid Vargas. Tal vez en el 2010 algunos de estos animales se introducirán ya en que se consideren factibles para su expansión.

Porque y contando con Andujar, con Doñana, con las reaparecidas colonias de Castilla-La Mancha, el lince parece empezar a tener esperanza. Como ya la tienen las aguilas imperiales. Y ha de tenerla con el acuerdo y el apoyo de todos. Porque junto al Parque Nacional esta el Parque Natural y allí muchos aprovechamientos, agrícolas, ganaderos y de todos tipo se mantienen. Por supuesto que también la caza. El respeto de todos y entre todos es esencial. Hay una lección que aprender pero que poco a poco se está aprendiendo. Los de “dentro” y los de “fuera” no sólo han de tolerarse sino beneficiarse, aprovechar y comprende los “otro”, colaborar para el desarrollo de todo y la riqueza que todo representa. Ese será la base más sólida del futuro de Doñana.

Un futuro que empezó hace ahora 40 años. En un momento trascendental y delicado en extremo porque la amenaza era inminente cuando fue declarado santuario de la naturaleza como Parque Nacional : por un lado la expansión urbanística y turística desde Matalascañas que de expandirse descontroladamente hubiera destruido los 35 kilómetros de litoral y dunas desde ese punto hasta la desembocadura del Guadalquivir en Sanlucar de Barrameda. Por el otro costado y en Almonte se pretendía poner el marcha un magno plan desarrollista en el sector agrario, el Plan Almonte-Marismas cuya pretensión era convertir todo Doñana en un inmenso arrozal. Hoy las amenazas no han desaparecido y la vigilancia debe mantenerse pero que duda cabe que lo que pudo ser catastrófico ha sido controlado.

ECOSISTEMAS

Para comprender mínimamente Doñana, su maravillosa biodiversidad, hay que comprender de inicio que hay diferentes Doñanas y muy variados ecosistemas, cada uno con sus peculiares floras y faunas. Hay muchos Doñanas en uno.
Está el largo litoral atlántico, el territorio de la gaviota ( la escasa “andouin” de hace unos lustros vuela ahora grandes bandadas,) donde a veces varan cetáceos, donde también vienen cada amanecer los mariscadores (otro aprovechamiento humano del parque restringido a 150 permisos) y donde bajan los jabalís a aprovechar lo que el mar arroja o a desenterrar coquinas. Hay muchos jabalís en Doñana, demasiados. En el crepúsculo vimos cerca de un centenar al borde del agua a lo largo de toda la costa. Son ya un problema. Sobre todo para los conejos, excavando con su jeta las gazaperas de cría (es un terreno arenoso y fácil) y causando verdaderos estragos. La guardería, al no estar, como Parque Nacional, permitida la caza está intentado reducir estas poblaciones. El mar arroja mucha porquería. La ola nos devuelve la agresión del hombre a sus aguas. Cada día se limpia la larguísima playa y no puede dejar de hacerse ni uno sólo. El peligro extremo es el plástico. En ocasiones llegan muertas grandes tortugas. La razón es que se han tragado las bolsas de plástico a las que confunden con medusas y tal error tiene resultados fatales.

Junto al litoral está el mar de dunas. Es otro Doñana. Mágico y móvil. La duna se mueve. Entre un frente y otro de arena están los corrales de pinos. Estos son anegados y cubiertos completamente. La duna los asfixia, pero cuando pasa, comienzan, junto a algunos superviviente que han aguantado en un punto más elevado, a rebrotar de nuevo.

Otra Doñana esencial es la de la marisma. Kilómetros cuadrados encharcados a los que acuden centenares de miles de aves acuáticas. Ahora en verano está seca y reseca, apenas quedan algunos lucios con agua donde se refugian flamencos, garzas, ibis, espátulas y zampullines.

Y está la Doñana de monte mediterráneo, la Doñana de los grandes alcornoques,las “pajareras”, del lentisco, del matorral bajo, el lugar favorito del lince. De hecho hay quien llama a los lentiscos, que permiten cobijo y camuflaje total al felino, linceras.

Muchas Doñanas y otras dos. La Doñana de los peregrinos. La Doñana encharcada a la que vienen a invernar , los más listos de los turistas. Cuando en su norte natal hace un frio helador, los ansares, todo tipo de anátidas, de limícolas. Doñana es un lugar de reposo o, a veces, de repostaje para proseguir hacia el sur, hacia Africa.

Que es desde donde viene otra Doñana, para pasar aquí primavera y el verano. Cigueñas y otras zancudas, garzas y garcillas vienen a criar. Porque estas en realidad son nativas que retornan al lugar que las vio nacer y donde vienen ellas a sacar sus polluelos. Doñana es, por ultimo, lugar de paso, punto esencial en las autopistas del aire, el gran y ultimo aeródromo de las aves europeas y africanas en su viajes.

Y es por todas estas Doñanas por la que su biodiversidad no tiene rival. Entre los mamíferos se pueden contar al simbólico lince, al meloncillo, a la jineta, a la garduña y, faltaria más, al zorro y sobre todo a ese conejo que sustenta a muchos de ellos. Las aves encabezadas por el águila imperial cuentan también con otras especies aquilinas: la culebrera, la calzada, la pescadora, el aguilucho cenizo y el lagunero junto al ratonero, el halcón y el azor y sus miniaturas, el alcotán y el gavilán. Los milanos negros, enjambres casi cuando cruzan el estrecho, se solapan con los más escasos milanos reales. Las especies de pájaros vinculadas al agua son incontables. Aunque con dificultad el flamenco ha vuelto a reproducirse en el parque . Los quelonios y reptiles, desde el galápago a la víbora dejan la huella de su paso en las arenas.

Todo se ha escrito ya sobre Doñana y todo queda por escribirse. Porque es un espacio en continuo movimiento. Se rememorara una y mil veces más a Tartesos y se fabulará al rey Argantonio, se compondrán poemas y se muñirán novelas. Su mismo nombre será objeto de leyenda. Doña Ana, mi paisana alcarreña, de Pastrana, hija dela más bella tuerta de nuestra historia, la princesa de Eboli, fue que se lo dió. Casada con el duque de Medinasidonia , almirante de la desdichada Armada que quiso ser Invencible y acabó desarbolada, se retiró a un palacio, el palacio de “Doña Ana” y así quedo el nombre para siempre.

El Coto, como también se le ha llamado por serlo de caza y cacerías reales, estuvo siglos en propiedad de la más alta nobleza. Buena parte de lo que es ahora fue concedido a Guzmán el Bueno, el héroe de Tarifa, y en la familia de los Medinasidonia se mantuvo mucho tiempo. Otras casas aristocráticas y algunos grandes potentados que comenzaron como administradores de esas casas, como la familia Noguera, disfrutaron de extensos terrenos en lo que hoy es patrimonio publico. Sus guardas vivieron en las casas que puntean por todo el Parque. Sus nietos, herederos de su sabiduría, son en muchos casos los celadores de actual Parque y en mejores manos que en las suyas difícilmente pueda estar Doñana.

(Publicado en la revista Ronda Iberia)

17 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Elvira 14.08.09 | 13:33

    Contesto a Contra. ¿ Si tanto te gusta la Google porque te detienes a leer lo que escribe D. Antonio Pérez? ¿ Acaso crees que los informativos de Google están más preparados que este señor ?
    No te confundas, a veces es todo teoría, y el señor Pérez Henares es cultura y experiencia práctica.
    Soy una ferviente admiradora de sus artículos.

  • Comentario por Merche 11.08.09 | 12:59

    D. Antonio; quede impresionada de su coherencia cuando en una tertulia en TV habló Ud. de la caza, y la poca vergüenza de la ex ministra Narbona. Todo lo que a ustedes los cazadores les ocurría con esta "señora" nos ha pasado a los afectados por la Ley de Costas. Vivo en paraje precioso que es El Saler de Valencia. Tengo una casa legalmente comprada antes de la Ley de 1988.
    Como desean quitarnos la propiedad, se inventan de que estamos sobre una duna. Doñana tiene dunas y usted debe conocer perfectamente lo que significa. Narbona con su poco sentido común y la envidia acumulada desde hace años cuando venía a comer en este entorno. Ha hecho aplicar la ley sin sentido común, con arbitrariedad y retroactivamente. El parador Luis Vives está en la misma línea que nuestro grupo de casas que están integradas en el entorno paisajistico, pero al Parador le ponen el deslinde para que no le afecte. Con la caza hay la misma demagogia que con Costas. El que habla en contra de sus ertículos es...

  • Comentario por tmpd 03.08.09 | 19:37

    Me ha parecido muy interesante y las fotos presiosas

  • Comentario por concepcion duran mellado 03.08.09 | 18:03

    es para verlo. todo lo que se diga, es poco.c.d.m.

  • Comentario por Antonio Pérez Henares [Blogger] 03.08.09 | 17:17

    No contesta porque no puede: En Doñana no se caza desde hace 40 años por ser Parque Nacional. La legislación española, como en la UE , y siguiendo precisamente una directiva europea, prohibe desde hace varios años la munición de plomo en humedales RAMSAR (reconocidos como tales internacionalmente).

  • Comentario por Contra 03.08.09 | 16:11

    Hay tantas contradicciones y maniobras de distracción en su comentario que ni me molesto en responderlo. Aparte de que es innecesario teniendo a nuestra disposición Google, donde pueden encontrar infinidad de datos y cifras sobre el plumbismo causado por los cazadores en España.

  • Comentario por Antonio Pérez Henares [Blogger] 03.08.09 | 16:03

    En la siguiente entrada Cocinero hace referencia a un vertido de fuel que ha llegado las costas de Doñana . Es cierto. Cuando yo estuve,a mediados de julio, aún no se había producido.
    Sin embargo, la larga playa (35 km) que recorrií a pie en una Ruta Quetzal necesita de continua limpieza. La guarreria que tiramos al mar este no las devuelve con cada marea. Particuarmente peligrosos los plasticos. Las tortugas los engullen creyendo que son medusas y mueren por ella. En aquella expedición encontramos una muerta.

  • Comentario por Antonio Pérez Henares [Blogger] 03.08.09 | 15:48

    ¡que estupidez!. En Doñana, al ser Parque Nacional no se practica la caza desde hace 40 años. Pero ademas, en los humedales RAMSAR, está prohibida desde hace ya bastantes la munición de plomo.

    Hay más, precisamente ha sido la Federación Española de Caza quien tras años de investigaciones ha patentado una nueva munición que no contiene plomo y que ha empezado ya a fabricarse.
    Por cierto y si hubiera sido tan mortal la munición con plomo como causa de muerte por envenenamiento, de disparo si que lo es, claro, me imagino que tras un conflicto bélico como la II Guerra Mundial no debió quedar vivo ni un pato.

  • Comentario por Contra 03.08.09 | 14:45

    Si escriben "plumbismo" en Google podrán informarse sobre la lacra mortal de las aves que deja a su paso el envenenamiento por plumbismo ocasionado por los cazadores en humedales como Doñana.

  • Comentario por Antonio Pérez Henares [Blogger] 03.08.09 | 14:29

    (a unir los dos post pego tambien

    Comentario por geosssverigetillbaka 03.08.09 | 13:22
    Todo muy interesante y muy informativo. Muchas gracias.






  • Comentario por Javier Pérez 02.08.09 | 16:01

    Continuando lo antedicho, ahí estaba el blanco de los abedules, los frutos rojos del saúco y los azules del guillomo en contraste con la sobriedad de los pinos negros. Las omnipresentes chovas llenaban el aire con su voz metálica y alguna marmota aprecía y desaparecía fugazmente en las inmediaciones de la Cola de Caballo, en la cual nos remojamos un poco. Fresnos, avellanos y arces aprovechaban el microclima del río para penetrar en ese ambiente altimontano, pero abundaban sobre todo entre hayas y abetos, cuyos troncos manchados de liquen sugerían cuadros abstractos. De vez en cuando un pino albar daba la nota con su tronco rojizo y en una de las numerosas cascadas nos hizo gracia la laboriosidad de un mirlo acuático, que andaba picoteando a izquierda y derecha, girando sobre sí mismo, mientras, a poca distancia, los chopos temblones se agitaban como cabelleras.
    Pues nada, sr. Pérez Henares, aquí esperamos la 2ª parte del artículo, que sin duda será tan amena como la 1ª. Saludos...

  • Comentario por Javier Pérez 02.08.09 | 15:42

    Muy bonito, desde luego. De todas las fotos me quedo con la del conejo entre la arena y los lentiscos, por el contraste de colores y por la tranquilidad del animal, que parece ajeno al hecho de que linces, gatos monteses, meloncillos, zorros, tejones, turones, águilas imperiales, buitres negros, milanos, culebras -que me perdonen los que no nombro- dependen de él. Gran responsabilidad para una sola especie, pardiez.
    Tampoco está mal la del ciervo y el pino, buen ejemplo del "efecto bandera". Además el ciervo se mimetiza tan bien con el paisaje que en una primera mirada no se percibe, hay que afinar más la vista para descubrirlo. He de añadir que Huelva es de las pocas provincias españolas que no conozco todavía, pero claro, precisamente por ser pocas, espero no tardar ya mucho.
    Eso sí, mientras ud. se recorría Doñana, yo hacía lo propio con Ordesa, lugar también lleno de imágenes bellísimas de las que tendré que hablar en el siguiente comentario, que éste se acaba.

  • Comentario por Antonio Pérez Henares [Blogger] 02.08.09 | 12:58

    Gracias. Aún colgaré uno más. Por cierto. He tenido que borrar un comentario de un viejo troll. Me sorprenden estos "apasionados" seguidores de La Marea, éste en concreto lleva años, que odian lo que escribo y a mí mismo pero parece que no pueden vivir sin pasarse por aquí y manifestarse como sea, aunque saben que sus "rabietas" durarán muy poco expuestas. Me aprece una cuestión digna de estudio sicológico.

  • Comentario por tmpd 02.08.09 | 11:31

    Me ha encantdo su artículo y las fotos que le acompañan.

    Da gusto de vez en cuando tener un respiro

  • Comentario por Maria Isabel 02.08.09 | 01:23

    Gracias por este estupendo artículo y sus muy logradas fotos frente a "mas de lo mismo", es bastante
    refrescante de vez en cuando encontrarse con sus escritos sobre la naturaleza.
    De nuevo gracias.
    Saludos

  • Comentario por Carlos de Oleza 01.08.09 | 14:43

    Una narración excelente ilustrada con magníficas fotos, D. Antonio.
    ¡Enhorabuena!

    Convienen de vez en cuando estos temas bucólicos para relajarse...
    ¡Gracias!

  • Comentario por carmenn 01.08.09 | 12:30

    Te envidio...y me produce una cierta nostalgia de la no conocida Doñana.

Jueves, 16 de febrero

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