Desfallecían ya las cebadas y renunciaban a nacer los trigos cuando llegaron las lluvias. Una semana más y no hubiera habido remedio. Justo a tiempo vino el agua y ahora los campos de pan llevar de las Españas son un inmenso mar de mieses verdes mecido por vientos húmedos que huelen a vida nueva.
Las Castillas, Aragón , Extremadura, Andalucía parecen rebelarse contra el tópico de su propio paisaje y elevan a los cielos recién lavados un grito de colores jóvenes y ansiosos . La fresca primavera brota pujante en labrantios y en yermos, en surcos y en cunetas, en solanas y en umbrías, en lomas, valles y llanuras. La mirada del labrador-tantas veces recelosa y angustiada, se dulcifica al contemplar los campos, se serena y hasta sonríe al acunarse sobre las tierras.
Mas allá del cálculo sobre la cosecha, sorteando la sombra del precio del gasoil disparado o de los abonos acelerando, más en su corazón, más en su piel y en su emoción , el hombre del campo, ese desconocido y ninguneado hombre del campo, siente la honda satisfacción de las cosas que nacen y crecen por su mano. El labrador camina estos días con el orgullo de ser parte de la hermosura que lo rodea, con un viejo y hondo instinto de creador , de fecundador. Se siente a la vez hijo y padre, sirviente y amo. Y la efímera felicidad del instante.
Porque el campesino sabe que no está en una postal. Que su entorno no es un cuadro ni una foto. Para el todo es preludio y preocupación por lo que venga. Cada nube, cada sol, cada viento pueden ser bendición o amenaza. ¡Queda tanto hasta el grano amarillo.!. Pero hoy, ¡ bendita agua!, puede al menos soñar ya con las espigas.
Me parece que debo darles las gracias.
A todos y a MALA con toque de avispada.
Me da que don Antonio en ocasiones, cuando escribe de política, lo hace con el corazón y la pluma ya muy cansados de soportar tanto cretino.
Es cuando se le olvida, yo creo que aposta, de poner las tildes.
...en los artículos políticos y sociales, que usted sabe escribir muy bien cuando quiere; pero cuando lo hace a diario, me parece que es usted "un poco perro".
Con cariño, un saludo a todos los del blogg
Gracias, don Antonio, por este artículo. Yo soy de campo, de pura cepa y tradición, y cuando te leo, hago míos tus sentimientos y me emociono, porque lo que tu dices lo palpo y siento a diario. Al escribir cosas así, consigues que la gente se acuerde de nosotros, los siempre olvidados agricultores (aunque ahora somos "nosequé" del Medio Ambiente según la ministra).
Dice Gengis Kan de cantar alguna loa al Seguro Agrario, pero a quien yo se la cantaría es a las subvenciones de la Política Agraria Comunitaria. Esas sí que nos libran de la ruina los años de mala cosecha como este, pues más de la mitad de nuestros ingresos son independientes de la meteorología y de los precios a la baja. Y que conste que no defiendo la política de subvenciones, ningún agricultor las ha pedido jamás; pero me he tenido que adaptar a ellas sin remedio.
Y una crítica, don Antonio, ya que una vez que le escribo aprovecho para insinuarle que podía tener el mismo cuidado de sintaxis y ortografía en los...
(sigo y acabo, que ya es hora...)
... Pero dan mejor resultado en las higueras (complemento necesario de las parras en mi Alkarria -con permiso del blogger-). Los cuelgas de las ramas altas y andando. Este año pasado tuve un cosechón de higos.
(sigo...)
...varias veces al año(así se llama creo) con un aparatejo como el que describes; pero en mi caso comprado en algún Hipercor o en algún Bricodecor de Leroy Merlín. Hay que llenarlo con un potinge que me venden en una herboristería, darle a la palanca varias veces, colgártelo a la espalda como una mochila, y duro que de pego con una pistolilla hoja por hoja. Y, cuando ves que no sale, otra vez a la palanca. Te pasas unas tardes muy entretenidas.
Y cuando salen las uvas, a ponerles unos capuchones de papel que me traen unos amigos de la tierra de Rigoletto, que allí se llevan. Las uvas, eso sí, son de cosecha "super king royal" (la denominación no se si existe, pero me la invento yo). Le solía llevar la cosecha a mi padre, pero ya no hay manera de que se coma un grano. Así que se la endoso a mis amigos, que me la alaban mucho. Será por cumplir, digo yo.
Y para los pájaros, te recomiendo el truco de los CD-Rom´s viejos. Pero dan mejor resultado en las higueras ...
Para Marian:
Pues no te cortes, mujer. Yo tampoco tengo campos si lo dices en el sentido de propiedad. Pero los suficientes para identificarme con ellos. Y a los míos -no míos- te invito a que me acompañes por una "tourneé" (Y, ¡ojo! que no estoy intentando "llevarte al huerto").
Y para Löwe: no hace falta ir a las viñas. Tengo en mi humilde casa del pueblo (no un antañón caserón solariego, como el que nos sugiere Libertché en la campiña sevillana -supongo que en las fértiles llanuras del Aljarafe-) una parra plantada por mi abuelo con semillas de Almería, que mi padre cuidó siempre con todo primor. Y da unas uvas buenísimas. Y cuando entró en declive (mi padre) por la edad me dijo de cortarla, aduciendo "que yo (debido a mi escasa afición a la jardinería) ya no la cuidaría como él..." Pues nones. De las más avanzadas tecnologías dispongo. Además de podarla todos los años el día de Jueves Santo, como manda la tradición y a riesgo de romperme la crisma, la "curo" vari...
¡Qué bonito y qué poético y más qué bucólico me resulta todo lo que escriben Vds. en este hilo. Me seducen para que me vuelva a leer otra vez "La Galatea".
...Pero la realidad es mucho más cruel, amigo blogger. Agricultores de tu muy cercana zona (y sabes muy bien de qué me hablo) están que echan las muelas con tanta agua. Dicen que bien la de abril; que hacía falta. Pero que el cielo ya se pasa y que, como no pare, la cebada no va a haber quién la recoja, porque no se deja, y casi se está echando a perder. Y el maíz tampoco se va a poder sembrar, porque los campos, preparados para ello con riego artificial, están tan encharcados que no les entra un tractor ni con gasóleo del precio antiguo no con el moderno.
Así que, amigo blogger, y nunca mejor dicho: nunca lleve a gusto de todos.
Me ha gustado mucho el artículo, APH, no es por adularle, me traslada a un micromundo íntimo que cultivo con la investigación histórica, la genealogía de estirpes rurales y la etnografía. Soy un coleccionista de “rogativas”, plegarias telúricas del hombre del campo, que mezclaban sabiamente, casi esotéricamente, las invocaciones santorales con los solsticios, las faenas del campo y los fenómenos atmosféricas. Existe un riquísimo acervo de sentencias y refranes que por oráculo vocis ha llegado al urbanita contemporáneo. Les recomiendo los calendarios de época, con su peculiar cosmogonía, que también recolecto con verdadero deleite, almanaques literarios que incluían los pronósticos del tiempo, el santoral, ferias y porrats, mercados o fiestas tradicionales.
Me gusta más leerle a usted en novela, bravo por "El último cazador" (¿cuando firma en la feria del libro de Madrid?) y en estos artículos que cuando se mete en políticas.
!!La campiña de Cádiz, impresionante!!
Nunca tuve mirada de labrador. Nunca paseé los campos orgullosa de ser parte de su hermosura, una hermosura ajena a mis cuidados. Y sin embargo mi vida está ligada al campo desde que recuerdo. A ese otro campo en que las nubes el sol y el viento son su paisaje y visten a su paisanaje. Ese campo oculto que no produce alimento, que vive su vida, o su muerte, al margen del hombre, que no importa al hombre ni con él se asocia. Donde el hombre es necesariamente extraño.
Mi campo no me debe nada, me ignora, no me espera, pero él cuenta y yo traduzco. Nuestra relación es silenciosa. Y es que yo solo quiero saber quién es, cómo es y por qué. No es mi hijo ni mi padre, es mi amor platónico, un libro cerrado que hay que abrir con cuidado para no deslumbrarse. Seco o húmedo, en la umbría o la solana, en el valle o en las pedreras del monte, siempre es arisco y bello.
Ahora en verde.
Mejor: ... como quien dice hablando...
(Digo yo.)
Don Antonio, por culpa de tantas mieses, labrantíos, solanas y umbrías, se olvidó usted entre otras cosas de cantar, con voz actual, diaria, como quien dice hablada, al Seguro Agrario.
Allá en la campiña Sevillana y desde el balcón del viejo caserón de mis ancestros, todavía permanece en mis recuerdos infantiles, aquellos campos espigados de recortadas fanegas, donde las yeguas giraban y giraban, arrastrando y tirando del trillo, en las horas puntas del atormentado calor sofocante que suelta el Agosto del estío andaluz.
Pero estamos en primavera, donde la espiga empieza asomar en su verdor tierno y jugoso que han de secar y desgranar para convertirse en esos granos amarillos que nos harán las delicias del pan nuevo. Se acerca el verano se recoge el grano. Aparecen los humos de rastrojos, olor a tierras quemadas y el otoño llegó. Barbechos y tierras descansadas. Braceros de tiempos dorados, curtidos por el Dios Lorenzo y el esfuerzo del pan ganado. Tiempos….ayer…. Hoy sólo maquinas, esperanzas y lluvias de mayo.
Magnífico. Poesía pura.
Tenemos que felicitarnos por estas lluvias venidas "como agua de mayo" que hacen renacer esperanzas, porque de esperanzas se vive en el campo.
Nunca llueve a gusto de todos, en algunos sitios ha llovido poco, muy poco. Pero alegremonos por los sitios en que lo ha hecho.
Siento ser negativo, pero estas lluvias servirán para buenos incendios este verano. ¿se tomarán las medidas adecuadas? Creo que se hará como siempre, pero eso sí, todo muy ecológico.
No olvidemos que muchos embalses no han crecido nada. Sin embargo parece que se empieza a hablar de trasvases. ¿O será la euforia del momento?
Antonio, felicidades por este hermoso artículo. Cuando uno, leyendo, puede ver, oir, oler y sentir, aquello de "una imagen vale más que mil palabras" pierde algo de sentido.
Felicidades, Antonio PH, por este artículo, por tu estilo, por tu forma, por su fondo, por su cierto. No soy yo hombre de campo sino de asfalto, pero viví en la niñez lo que acabas de retratar, y recuerdo que también preocupaba el temido "pedrisco". Acompañaba yo a veces a mi tío a arar, simplemente con el macho tirando del arado, de donde colgaba el talego con la hogaza y unas longanizas, y nosotros detrás andando los kms. necesarios hasta llegar al "pedazo". Otra veces, si de sulfatar se trataba, en un carro, tirado por el macho "Morico", con el que hice buenas migas, con las sulfatadoras que luego había que cargar a la espalda, enfocando la espita hacia las cepas y dándole al brazo arriba y abajo. O cuando de pronto, segando a mano, te encontrabas entre la mies un nido que yo apartaba rápidamente para dejarlo luego en el mismo sitio. Efectivamente, había un nexo que iba más allá del cálculo. Y parece que fue ayer.
Viernes, 9 de enero
Antonio Javier Vicente Gil
ADIÓS AYER
Manuel Molares do Val
Doctor Shelanu
JUAN JULIO ALFAYA
José Javier Solabre Heras
Juan José Coronado
José Luis Palomera Ruiz
Carlos Ruiz Miguel
Emilio Castellote Madrid.